Punto de vista al cumplirse 50 años de su enunciado por J. Tudor Hart

La ley de cuidados inversos sigue vigente

Cuando se cumplen 50 años desde que Julian Tudor Hart (1927-2018) lanzara la conocida como “Ley de Cuidados Inversos”, dos conocidos especialistas españoles, Amando Martín Zurro y Andreu Segura, no sólo recuerdan el pronunciamiento, sino la vigencia de su contenido.

La página 405 del ejemplar de The Lancet del sábado 27 de febrero de 1971 comenzaba así: “La disponibilidad de una buena atención médica tiende a variar inversamente con la necesidad de la población que ha de ser atendida. Esta ley opera de forma más intensa allí donde la asistencia médica está más expuesta a las fuerzas del mercado y menos, cuando se reduce esta exposición. La distribución de la atención médica de acuerdo con el mercado es primitiva e históricamente obsoleta. Cualquier retorno a esta contexto no haría más que acentuar la distribución inadecuada de los recursos médicos”.

Era el resumen que encabezaba el artículo de Julian Tudor Hart, médico general (general practitioner) del Glyncorrwg Health Center, a Port Talbot, Glamorgan (Gales), titulado la Ley Inversa de Atención (The inverse care law) según la cual quien más necesita los servicios sanitarios es el que los utiliza menos.

Una ley bien identificada por los profesionales

Muchos de los determinantes de salud son ajenos a la sanidad y, por ello, sin modificaciones significativas en sectores como el educativo, el medio ambiente, cultura, urbanismo, trabajo, etc.  las actuaciones sanitarias aisladas pueden ser tan inefectivas como echar agua en un cubo agujereado

Una ley que los profesionales de la atención primaria y comunitaria de nuestro país identifican muy bien, al menos los más veteranos, aunque la mayoría del personal no dude en confirmar su vigencia actual. Esta ley es válida igualmente para el sistema sanitario público aunque Julian Tudor, como buen activista de izquierdas que siempre fue, acentuara la influencia del mercado en la intensificación de este comportamiento. ya que, como es obvio, las personas y colectivos más desfavorecidos tienen menos capacidad para comprar y contratar servicios que han de pagar, pero también porque la pobreza se asocia a una probabilidad mayor de padecer determinadas enfermedades y problemas de salud. A la influencia de estos dos determinantes habría que añadir el de una menor percepción de la necesidad de estos servicios, lo que se puede traducir en que no se utilicen con la frecuencia adecuada y en los momentos oportunos.

A los 50 años de la promulgación de su ley, el mensaje de Tudor Hart conserva buena parte de su vigencia, por lo que sigue siendo necesario profundizar en el análisis de la efectividad de la asistencia médica para satisfacer las necesidades sanitarias de la población y no solamente en lo que se refiere al ámbito de la gestión de los servicios, a su orientación y a los incentivos para los profesionales y trabajadores del sector.

La actual asistencia sanitaria, incluida la atención primaria que, por cierto, Tudor apreciaba tanto, padece un fuerte desequilibrio en favor de la dimensión biológica del paradigma bio-psico-social que años más tarde revindicaría Engel y que otros insignes generalistas como Kark (Sudáfrica) formularon en el marco de la atención primaria orientada a la comunidad (APOC).

Determinantes ajenos a la sanidad

Es posible que la lucha contra ley de cuidados inversos y el resurgir del planteamiento holístico de Engel y de la perspectiva comunitaria de la asistencia requieran un mayor y más activo protagonismo del conjunto de la ciudadanía para que tengan éxito. Tudor Hart sabía bien que muchos de los determinantes de salud son ajenos a la sanidad y que, por ello, sin modificaciones significativas en sectores como el educativo, del medio ambiente, cultura, urbanismo, trabajo, etc.  las actuaciones sanitarias aisladas pueden ser tan inefectivas como echar agua en un cubo agujereado.

Un planteamiento realista con alguna gota de pesimismo llevaría a pensar que la ley de cuidados inversos de Tudor Hart se acentuará en el futuro si no se corrigen los desequilibrios de unos sistemas sanitarios que siguen minusvalorando en la balanza de sus prioridades estratégicas y de inversiones la disponibilidad de recursos dedicados a la prestación de cuidados personales y comunitarios con referencia especial a los de carácter social. Seguimos estando a las órdenes de decisores políticos y gestores deslumbrados por los avances tecnológicos y que olvidan la importancia que tienen, por encima de los hábitos personales, las condiciones del entorno individual, familiar y social de la ciudadanía en la determinación del nivel de bienestar y calidad de vida.

Andreu Segura Benedicto y Amando Martín Zurro

Andreu Segura, epidemiólogo jubilado. Vocal del Comité de Bioética y del Consejo Asesor de Salut Pública de Cataluña. Médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública. Amando Martín Zurro, doctor en Medicina y Cirugía. Especialista en Medicina de Familia y Comunitaria y Medicina Interna.

1 Comentario

  1. Excelente recordatorio de una ley que, tras un año de la pandemia de coronavirus, muestra con crudeza la actualidad de sus fundamentos. Muchas gracias por traerlo a colación.