Punto de vista la relegación de la atención primaria es que sólo cubre a los pobres

La huelga necesaria: la cenicienta dice basta

Las huelgas que comienzan a diseminarse por la Atención Primaria llevan al observador a dedicar de nuevo su blog al abandono del sector, en gran medida como consecuencia de que, en contra de las pretensiones de la Ley General de Sanidad, no cubre a todos.

La atención primaria española, la cenicienta europea (aquí) y del SNS (aquí), está empezando a reaccionar. En algunos sitios está empezando a decir basta: en Andalucía y en Cataluña. En algunas provincias andaluzas se han convocado paros y concentraciones intermitentes durante las últimas semanas que culminaron el pasado martes con una huelga de toda la atención primaria andaluza. Coincide la andaluza con las jornadas de huelga de la atención primaria catalana de esta semana. Pese a que Susana Díaz no quiere comparar ambas huelgas (aquí), el mar de fondo en ambos casos es el mismo: el hartazgo de sus profesionales por el abandono no sólo presupuestario de la atención primaria española, sino por la insultante dejadez de los políticos.

Abandonada a su suerte

La atención primaria ya es del todo invisible para nuestros políticos y para quienes se codean con ellos

La atención primaria española hace muchos años que fue abandonada a su suerte por los políticos. Con la crisis, menospreciada y desfinanciada mucho más que la atención especializada (especialmente en la dotación de personal), la atención primaria ya es del todo invisible para nuestros políticos y para quienes se codean con ellos. Pero lo más grave no ha sido el maltrato presupuestario, lo más grave es el desprecio hacia este nivel asistencial como tal, el puro desinterés en mejorarlo y desarrollarlo, a veces ni tan siquiera en mantenerlo, como resultado de la criminal dejadez política.

Como nos recordaba este mismo viernes Sergio Minué (aquí), la atención primaria española no se cae a pedazos gracias a la extrema dedicación de sus médicos y enfermeras que en muchos casos soportan lo que en cualquier país normal sería sencillamente intolerable. Y lo soportan con mansa resignación no sólo los profesionales, también los pacientes. Todo esto ha supuesto un auténtico torpedo en la línea de flotación de este nivel de atención representada por la moral y el aguante de sus profesionales. Pero la motivación y el aguante tienen un límite: la indignidad.

Atención primaria: la huelga necesaria, la cenicienta dice basta

Desde esta perspectiva, de entre lo publicado en prensa estos días de huelgas, quiero destacar dos artículos. En Andalucía, el de Federico Relimpio en el ABC en papel de Sevilla titulado “Atención primaria: la huelga necesaria” (aquí), y en Cataluña, el de Joan Gené en el Diari de la Sanitat titulado “La ventafocs diu prou” (aquí) (“La cenicienta dice basta”).

Sin la desaparición del Mutualismo Administrativo, sin la eliminación de la incentivación fiscal a la compra del seguro médico privado y sin la eliminación de las “regalías” sanitarias nunca tendremos una atención primaria para todos y nunca tendremos una buena sanidad pública

El artículo de Joan Gené empieza así: “Después de cuarenta años luchando por sacar adelante la atención primaria, aún tenemos que seguir cortando la Gran Vía para reclamar su dignidad. ¿Cómo hemos podido llegar hasta aquí?“. Desde mi punto de vista, la respuesta está en el párrafo final del artículo de Federico Relimpio: “El cantar de hoy es, justamente, el de sus médicos de Atención Primaria que, con sus movilizaciones, están haciendo política. La buena. La necesaria. La reorientación del Sistema Sanitario Público de Andalucía, que jamás harán por las buenas unos dirigentes atrapados en el clientelismo, la parafernalia y la palabrería“. Desde hace años la política sanitaria en España no es más que parafernalia, palabrería y probablemente, también, clientelismo. Cuando NO HAY política sanitaria sensata, el producto resultante es necesariamente insensato y, por tanto, peligroso. El hospitalocentrismo presupuestario y de poder es peligroso por inflacionista, iatrogénico e ineficiente, especialmente cuando la atención primaria no ejerce su contrapeso por encontrarse moribunda tratando de sobrevivir a un impresentable ataque de pobreza y de desprecio.

Un buena sanidad  pública exige una atención primaria para todos

Fue un honor cerrar las Jornadas de la Sociedad Riojana de Medicina de Familia este viernes con una ponencia titulada “Un buena sanidad pública exige una atención primaria para todos“. Propuse en ella siete medidas que deberían poner en marcha los políticos para mejorar la atención primaria (abajo en la foto).

Desde mi modesta opinión todas ellas deberían ir en los puntos reivindicativos de cualquier huelga de médicos de atención primaria. De todas ellas, la más importante es la séptima: una atención primaria para todos. Sin ella, las anteriores mejorarían la situación pero no le darían la vuelta a la misma. Sin la desaparición del Mutualismo Administrativo, sin la eliminación de la incentivación fiscal a la compra del seguro médico privado y sin la eliminación de las “regalías” sanitarias nunca tendremos una atención primaria para todos y nunca tendremos una buena sanidad pública (aquí). Muchas gracias a la Sociedad Riojana de Medicina de Familia por la invitación, especialmente a Jesús Ochoa y Miguel Ángel Gallardo por su amabilidad y hospitalidad. Fue un placer compartir con los colegas riojanos los minutos finales de sus jornadas.

Una atención primaria para todos, ¡ya!

Una atención primaria para pobres acaba siendo inexorablemente una pobre atención primaria, despreciada por los ricos, por los que se creen ricos, por los políticos y por lo que se codean con los políticos. Recortar en la atención primaria ya es, en España, recortar en la sanidad de los pobres. Es recortar en la sanidad de quienes no se pueden permitir un seguro médico privado (incentivado fiscalmente o no). Es recortar en la sanidad de quienes no están atendidos por la sanidad privada pagada con dinero público de Muface, Mugeju o Isfas. Y es recortar  en la sanidad de quienes no reciben “regalías” pagadas con dinero público en forma de seguros médicos privados (aquí). Es decir, atacar la atención primaria hoy en España es atacar a los pobres.

Recortar en la atención primaria ya es, en España, recortar en la sanidad de los pobres

Despreciar a los profesionales de atención primaria es despreciar a los médicos y enfermeras de los pobres. ¡Qué distinto sería todo si se cumpliera la Ley (General e Sanidad) y la atención primaria fuera para todos y no sólo para “la gente”! Bastaría con que los 5.600 jueces españoles fueran atendidos en los centros de salud (y no en la sanidad privada que les paga Mugeju con el dinero de nuestros impuestos) para que la atención primaria española cambiara a mejor en menos de 15 días. Y los cambios no dependerían sólo de un mayor presupuesto, que también, sino de un mayor empoderamiento de la atención primaria derivado de un mayor (más extenso) aprecio y respaldo social. El aprecio y respaldo social no sólo de “la gente”, sino también el de los más influyentes (aquí un ejemplo). Deberían ser, pues, los jueces los primeros en defender el cumplimiento de la Ley (General de Sanidad) y solicitar la desaparición de Mugeju y su inclusión en el Régimen General de la Seguridad Social y, por tanto, en recibir la atención sanitaria del SNS y su atención primaria.

Calia, aquesta vaga (Hacía falta esta huelga)

Algunos altos cargos sanitarios no dejan de sorprendernos. Esta vez es Josep Maria Argimon, director gerente del ICS, respecto de la necesidad de la huelga catalana. Es muy sorprendente lo que dice Argimon en esta entrevista del martes por la mañana en TV3 (aquí): “Calia, aquesta vaga” (“Hacía falta esta huelga”). Tan llamativo que el programa de humor Està passant de TV3 lo destaca la tarde del miércoles. Parece que los políticos sólo piensan actuar en la atención primaria en modo “reactivo” y no “proactivo”. Acción-reacción. Quizá debamos, pues, pasar a la acción.

Habrá que obligar a los políticos a reorientar el sistema hacia la atención primaria

Para eso se necesita empuje, ímpetu, moral, ánimo, entusiasmo, pujanza, autoestima y autoconfianza (casi chulería lindante con la arrogancia), atributos que parecen menguar con la edad. La figura siguiente muestra la pirámide poblacional de los médicos de atención primaria y la de los oncólogos médicos en el SNS. Los datos corresponden al año 2009 y proceden de un informe de demografía médica del Ministerio de Sanidad (aquí). El contraste entre el “envejecimiento” de una y la “juventud” de la otra es evidente, y también sorprendente si tenemos en cuenta que ambas especialidades se crearon en España en 1978. En oncología médica hay mucho relevo generacional, el sistema admite a jóvenes oncólogos. De hecho, respecto del total de cada población, el peso de los oncólogos menores de 30 años en el SNS era en 2009 mucho mayor que el peso de los médicos de familia menores de 30 años.

Necesitamos urgentemente un sindicato de médic@s de atención primaria de ámbito nacional

Insisto, habrá que obligar a los políticos a reorientar el sistema hacia la atención primaria. No sé si lo haremos y lo veremos los viejos del lugar. Pero ver a muchos y, sobre todo, a muchas jóvenes médicas de familia en las concentraciones y manifestaciones de estas jornadas de huelga es sin duda una esperanza. Promovida por la ‘Plataforma 10 minutos’ (aquí), impulsada por Rafael de Pablo y Jesús Domínguez (aquí), el 10 de noviembre de 2006 y el 10 de abril de 2007 se produjeron, respectivamente, la primera y segunda huelga de médicos de atención primaria en toda España. Algunos nos involucramos mucho en ellas (aquí).

Sobran los motivos y las razones para una huelga, también los agravios y los desprecios. Para ello, es urgente que dispongamos de un Sindicato de Médic@s de Atención Primaria de implantación en el ámbito nacional para que no pase lo que sucedió el jueves con la huelga catalana (aquí). Sería deseable, además, que este sindicato evolucionara en poco tiempo a representar y defender los intereses laborales y profesionales tanto de médic@s como de enfermer@s de atención primaria. En noviembre de 2006, la vicepresidenta de la semFYC decía (ver noticia más abajo): «La huelga no es un objetivo, pero es una opción para transformar la realidad. No podemos esperar más».

¿Veremos la tercera huelga de médicos de atención primaria en toda España? ¿Podemos seguir esperando más? ¿Qué piensan ahora las Sociedades Científicas?

Juan Simó Miñana

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