Política y Sociedad CON EL ÉXITO DE LA SEGUNDA JORNADA SOBRE MEDICINA CENTRADA EN EL PACIENTE

La Fundación Lilly promueve empatía y humanización hacia el paciente en un nuevo encuentro

La Fundación Lilly ha vuelto a promover la empatía y la humanización hacia el paciente en un nuevo encuentro, concretamente la segunda jornada sobre Medicina Centrada en el Paciente (MCP), que fijó los principios básicos de este enfoque y aportó experiencias de éxito, tanto españolas como internacionales, en este terreno.

José Antonio Sacristán

Ciencia, Medicina y Humanismo

El director de la Fundación Lilly, el doctor José Antonio Sacristán, recordó que los tres pilares de esta entidad son la Ciencia, la Medicina y el Humanismo, tres líneas de trabajo que que se apoyan y nutren de la MCP.

Todo ello al ser este un nuevo enfoque asistencial que llevó a esta Fundación de la compañía farmacéutica Lilly a editar un libro de 40 capítulos sobre el tema y a celebrar una segunda jornada después del éxito cosechado con la primera, efectuada hace más de 12 meses en el Hospital Universitario La Princesa de Madrid.

Aún celebrando los avances que suponen la Genómica y la Biología Molecular, José Antonio Sacristán alertó del peligro de deshumanización que supone la tecnología para la Medicina, con el riesgo que entraña que tanto el Big Data como la analítica predictiva aten más los ojos del profesional sanitario a las pantallas que a la mirada del paciente.

La hora de la «personómica»

Reflexionó el director de esta organización que, aunque la Medicina es hoy más personalizada que nunca, existe también ahora una tendencia a pensar que lo que no lleva el sufijo «ómico» carece de valor, razón que le hizo asumir de un reciente ponente la necesidad de acuñar y difundir el concepto de Medicina «Personómica».

Esto para hacer entender a todos que, además de los genes, también son vitales los valores, por lo que celebró poder dar paso a una jornada con la que conocer mejor la MCP en sus vertientes teóricas y prácticas.

Sonia García de San José

Hospitales más humanos

La subgerente asistencial del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, Sonia García de San José, auguró un éxito superior al de la jornada anterior. Sobre este centro, explicitó que, en 2016, definió su estrategia a cuatro años para reforzar la humanización como valor añadido de la asistencia.

Ello fundamentalmente para explicar que se puede llegar a la excelencia humana desde la técnica, mediante 12 líneas estratégicas, en las que la segunda da la palabra a los pacientes, mientras que la primera se la da a todos los protagonistas del proceso asistencial, por lo que se forma a los profesionales del centro en la escucha activa, para involucrar al paciente en dicho proceso, detalló Sonia García de San José.

Así, García de San José habló de experiencias pioneras en enfermedades inflamatorias e inmunoterapia, donde se da mayor cancha a los pacientes de este hospital. Ello en una línea principal de trabajo a la que se sumó el proyecto FarmAventura que, previsiblemente, será exportable a otros centros. Además del grupo focal en Pediatría, que transita de la unidad del dolor a la unidad del color, de cara a hacer más humana la experiencia sanitaria de los más pequeños, tal como refirió.

Del mismo modo, la subgerente de este centro capitalino anunció la avanzada modernización del bloque quirúrgico y del nuevo espacio para Oncología, junto al foro de pacientes para convertirse en aliados, además de usuarios, y desde objetivos de humanización que deben impregnar todas las unidades, supervisores y coordinadores, demandó.

Fernando Bandrés

Ecos del futuro

Durante su turno, el catedrático de Medicina Legal de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), el profesor Fernando Bandrés, analizó el concepto de empatía. Para ello, y previamente, destacó el compromiso de la Fundación Lilly con el mundo académico, gracias al tesón de Manuel Guzmán y el propio Sacristán.

Todo ello además de alegrarse por el trabajo que realiza la entidad resultante de la fusión de las fundaciones Ortega y Gasset y Gregorio Marañón, con recuerdo al insigne médico que dio nombre a esta última, como hombre y médico de conocimiento oceánico.

Como médico que se formó como especialista en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón, Fernando Bandrés evocó el magisterio de profesores como Laín Entralgo y Albarracín, además de citar a Ortega y Palacios como personalidades señeras que le transmitieron una primera idea de empatía.

Durante su reflexión sobre dicha empatía, Bandrés partió de su aprendizaje del error propio y ajeno para alimentar todo espíritu de mejora. De esta forma, mencionó un hecho reciente, ocurrido en septiembre de 2017, durante el que se reflexionó gracias a la Fundación Lilly sobre la pérdida de lo humano en los actos médicos.

Ello con un testigo que fue recogido por el Congreso de Médicos Jóvenes de 2018, ante retos y fenómenos como la feminización de la Medicina o las agresiones a médicos, al tiempo que recordó a Mario Benedetti, cuando se quejaba al afirmar que nos cambian las preguntas justo cuando creemos tener las respuestas, por lo que añadió que empatía es entrar en el Pathos del griego clásico, o forma de sentir de los demás, para salir renovado.

Jesús Millán

Más empatía en el grado

Constató Bandrés un aún discutido el declive de la empatía en el Grado de Medicina, que lleva a una cierta actitud cínica que sirve de coartada a la Medicina Defensiva, con una especie de neutralidad clínica que mueve al futuro médico a eludir el dolor que supone tomar decisiones.

Por lo anterior, pidió este ponente una mayor empatía y atención al lenguaje no verbal de los pacientes, en sintonía con Pellegrino, cuando aseguró que la Medicina es la más completa de las ciencias, aunque corre el riesgo de ejercerse desde una indebida asimetría con el que sufre, que siempre es el paciente.

De tal paciente, aseveró Bandrés que no es el eje del sistema sanitario, en símil heliocéntrico, porque no quiere esa pesada carga y porque solo quiere ser curado y cuanto antes, aunque sí le cabe la vocación de ser el centro asistencial, lo que requiere, a su juicio, mejorar los resultados desde el respeto a la individualidad.

Todo ello donde el punto de llegada que es la empatía, afirmó, a la que hay que llegar sin descuidar la amígdala, el hipotálamo la oxitocina, los biomarcadores y las experiencias vitales, paralelamente a desarrollar un mejor el sentido de la escucha.

Anticipó Bandrés que entrarán en nuestra vida robots sanitarios «empáticos», como el humanoide Biper, desarrollado en Hong Kong, o como el asistente personal Gyro, que solo pesa tres kilos, máquinas que, en principio, parecen seguir el principio de Davis, por el que empatizar es reconocer lo que otro siente o padece y compartirlo como propio, sin perder un sentido propio de la existencia, como hizo, apostilló, Herófilo de Calcedonia con Alejandro Magno en el siglo tercero Antes de Cristo.

Enzima humanizadora

Para Bandrés, las personas tenemos en el genoma la «h» de humanizar, con el vértigo que da un siglo XXI que va infinitamente más rápido que la Ilustración diociochesca o el lejano tránsito de la Alta a la Baja Edad Media, aspecto que le llevó a establecer una analogía. Según explicó, hay una especie de enzima que humaniza y que desprende una energía luminosa, que es la empatía.

Esto va mucho más allá de ser amable y cordial porque la raíz de humano tiene que ver con «humus», entendido como suelo, y está relacionado con humanar, que es experiencia que se viene de lo sagrado, a partir de valores humanos que se hacen carne, tan bien como sabía Chesterton, añadió el catedrático, que diferenció entre empatía cara y la barata, donde la primera exige una gran fuerza interna para ser empático, mientras que la barata, no siendo mala, solo se nutre de frases hechas y lugares comunes.

Evitar la desempatía

En palabras de Bandrés, vivimos en un tiempo complejo de relación entre paciente, sistema asistencial, profesionales y familias, en el que hay cierta «desnutrición» ética por exceso de información y cierta «anemia» de profundización en los hechos vitales.

Reflexionó también este ponente que, antes, el derecho a ser informado como paciente era un privilegio, mientras que hoy es un derecho, en momentos que los que, sin embargo, el exceso de autonomía puede llevar a «autonomitis» o incluso «autonomosis», entendido esto último como cuadro degenerativo, si no se actúa con ponderación.

En su defensa de una empatía interdisciplinar, y para evitar estados disempáticos, Bandrés también hizo una llamada a Enfermería, además de a estrechar la relación entre los futuros médicos y sus docentes, al lidiar, por ejemplo, con avances como los simuladores de pacientes, algo inconcebible antes, según estima. De todo ello, dedujo que cambiarán los verbos saber, sentir y pensar en el hacer médico, ramificados en todos los posibles gerundios, como ya dijo Marañón, desde el concepto clásico de carisma y frente a la burocratización deshumanizadora que atenaza la asistencia sanitaria.

Fernando Caballero Martínez

Alumbrar el camino

Seguidamente, hubo una mesa destinada a reforzar la idea de que la MCP es una realidad y no una ensoñación. Moderó las intervenciones el decano de la Facultad de Ciencias de la Salud y director del Grado en Medicina de la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid, el profesor Fernando Caballero Martínez.

Como médico de Familia, compartió este ponente con los presentes su experiencia como padre en el alumbramiento de riesgo con el que su hija llegó al mundo, un momento felizmente superado gracias al gran equipo humano de la maternidad del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, experiencia que le animó a volver a vincular la Medicina a la ética y la filosofía, y a no ceder a la fascinación deslumbrante de la técnica. Ello sin olvidar la importancia de la gestión y la formación biomédica del facultativo que evite su desgaste profesional.

Desde esta perspectiva, el moderador pidió centrarse en la persona y no en la enfermedad porque todos los pacientes necesitan comprender al médico y sus decisiones, de suerte que únicamente la MCP hace viable incorporar la visión del paciente en la atención, de cara a cumplir sus expectativas y atender sus necesidades y preferencias en el plan de abordaje, con especial atención a la familia. Ello sin soslayar, advirtió, el realismo que establece las posibilidades materiales que requieren racionalizar los recursos y fomentar el autocuidado, concluyó.

Gloria Gálvez Hernando

Humanización hospitalaria

Esa perspectiva fue perfilada por la jefa de la Unidad de Atención al Ciudadano y Trabajo Social del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, la enfermera Gloria Gálvez Hernando, que disertó sobre la atención hospitalaria centrada en el paciente.

Constató esta ponente que se pasó de una Medicina masiva e indiferenciada a otra personalizada y a la medida de los pacientes, con un claro enfoque participativo, desde el principio instaurado por el instituto creado por Harvey Picker y su esposa, cuando está cayó enferma y tuvo una atención irreprochable en lo médico, pero deficitaria en lo emocional.

Mientras que, posteriormente, fue Michael Porter el que integró la Medicina afectiva con la efectiva para llegar a los resultados que importan verdaderamente al paciente, tal como estudia el Consorcio Internacional para la Medición de los Resultados en Salud (ICHOM), con el ejemplo paradigmático del cáncer de próstata, a cuyos pacientes no importa la PSA, sino su recuperación, calidad de vida y salud sexual.

Reparó esta enfermera en que Osler ya dijo que el 37 por ciento de las entrevistas médicas no detectan las necesidades reales de los pacientes, mientras que Adrienne Boissy, de la estadounidense Clínica de Cleveland, situó la experiencia de paciente en la esencia misma de la empatía, al tiempo que apeló a Ángela Coulter, y su aseveración de que no es ético tener información del paciente y sus preferencias y no usarla. Para lo cual, vio imprescindible recurrir al Design Thinking.

Ejemplos de mejora

Como mejoras del Hospital Vall d’Hebron, Gloria Gálvez Hernando habló de tener presentables los techos de las habitaciones de los pacientes encamados, junto a promover el contacto físico, reducir las esperas y las faltas de información, además de boxes individuales en Urgencias, y la Smart UCI con puertas abiertas al cuidador, grúas amables, control de ruidos para respetar los ritmos circadianos, relojes, televisión con wifi y acceso para las mascotas del paciente.

Prosiguió Gálvez Hernando con el decálogo del paciente hospitalizado del grupo John Hopkins, con pautas como dejar descansar, preservar las pertenencias, llamar antes de entrar, presentarse, ofrecer el listado del equipo asistencial, informar de las pruebas programadas y mantener siempre alta la limpieza.

Salvador Casado

Superar individualismos

La visión de Gálvez Hernando fue completada por el doctor Salvador Casado, quien es especialista en Atención Primaria del madrileño Centro de Salud de Miraflores de la Sierra, y que expuso con amplitud la realidad del primer nivel asistencial centrado en el paciente.

Como responsable del blog ‘La consulta del doctor Casado‘, este médico defendió el modelo biopsicosocial como esencia de la MCP, en un espacio en el que la Atención Primaria es la atención llamada a asegurar la continuidad asistencial y la longitudinalidad de servicios.

Salvador Casado recomendó a sus colegas que no se encierren en las consultas y trabajen en equipo porque, como dijo Pablo de Tarso, el cuerpo lo es todo y en el sistema sanitario las manos son la Atención Primaria y especializada, lo que implica, señaló, superar un modelo individualista, productivista y centrado en la enfermedad, tarea no sencilla, si se tiene en cuenta, afirmó, la lista diaria de pacientes que satura cada día la sala de cualquier médico de Familia.

Sanar al sanador

Para lograr una mejor MCP, el médico y comunicador habló de desburocratizar la atención, escuchar y respetar al paciente, además de acercarse a su sufrimiento íntimo para aliviarlo, con un recuerdo al sanador vulnerable que también requiere ser curado en su actividad.

Además, Casado aboga por comprender la ley de cuidados inversos, que explica que hoy se atienda a más personas sanas que pacientes en las consultas. En resumen, vio inevitable «hackear» el sistema sanitario y acercarse al paciente con llamadas, atención afectiva y hasta cartas de condolencia cuando no se puede salvar al paciente.

Gabriel Heras

Cuidar con intensidad

Para pasar de la teoría a la práctica, la segunda mesa de la jornada sirvió para conocer en detalle iniciativas de éxito en el terreno de la MCP. La ronda de especialistas fue conducida por Sacristán.

El intensivista del madrileño Hospital Universitario de Torrejón, que es gestionado por el Grupo Ribera Salud, el doctor Gabriel Heras, explicó los logros del Proyecto HU-CI, dedicado a humanizar los cuidados intensivos en este centro, a partir de las preferencias expresadas por 10.000 usuarios, donde los espacios con mayor aparatología son, en su opinión, lugares de vida y no de muerte, a pesar de las apariencias.

Por esta razón, hay que dejar de tratar en serie a la gente, para atenderla en serio, ironizó este ponente, para lo cual se editó un manual de buenas prácticas, compartido con 100 unidades de UCI españolas y otras tantas de fuera del país, además de 75 artículos de alto impacto, generados en revistas especializadas.

Ana Mayoral

Medir la humanización

A continuación, discurrieron sobre el Índice de Humanización de los Hospitales Infantiles (IHHI) la gerente de la Fundación Atresmedia, Lary León, y la responsable de la gestión del proyecto de Humanización de Hospitales de esa entidad, Ana Mayoral.

Esta última relató la experiencia lograda con 200 hospitales del país para poder medir dicha humanización, con ayuda del colectivo de psicólogos y otros perfiles profesionales, además de los pacientes. Todo ello, mediante una herramienta virtual dirigida a las Gerencias hospitalarias.

Cuando el riñón falla

Por parte de la Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón (ALCER), pudo conocerse el Programa de Paciente Mentor de la mano de dos de las responsables de esta entidad de pacientes, Carmen Porras y Fernando Rodríguez, una experiencia, desarrollada en el Hospital Universitario La Paz de Madrid, mediante la cual pacientes mejoraron su estado de ánimo general al afrontar la enfermedad renal como problema de salud vitalicio.

Gabriel Heras, Ana Mayoral, Ana Herranz, Carmen Porras, Fernando Rodríguez y José Antonio Sacristán

Involucrar al paciente

Finalmente, también hubo lugar en la jornada para incidir nuevamente en lo que supone FarmAventura, una iniciativa para la humanización de la asistencia en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón. Lo explicó la jefa de su Servicio de Farmacia Hospitalaria, la doctora Ana Herranz Alonso.

Básicamente, FarmAventura consistente en una mochila y un diario, del personaje inventado Leo, que ayuda a los niños a sobrellevar sus ingresos hospitalarios y su posterior régimen farmacológico.

A partir de una narración, detalló Ana Herranz Alonso, que ayuda a que los niños se tomen la medicación a través de un puzzle con fotos de animales famosos del Zoo de Madrid, con una adherencia terapéutica incrementada hasta el 94 por ciento, en cifras aportadas por esta farmacéutica hospitalaria.

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