Salud Mental Según los asistentes al III Congreso Mundial y VI Internacional de Patología Dual

La evidencia científica contradice el mensaje que atribuye al cannabis propiedades beneficiosas

— Madrid 20 Jun, 2019 - 4:00 pm

En el III Congreso Mundial de la World Association on Dual Disorders (WADD) y en el VI Congreso Internacional de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD), que se celebran en Madrid hasta este sábado, 22 de junio, el vicepresidente de la primera de estas organizaciones y presidente de la Fundación Patología Dual de la SEPD, el doctor Néstor Szerman, ha destacado que «la evidencia científica muestra que si el sistema endocannabinoide endógeno del cerebro humano, involucrado en los procesos mentales, no funciona con normalidad, puede dar lugar a diferentes enfermedades mentales y a desarrollar adicción al cannabis».

Helen Dolengevich

En este sentido, dicho especialista explicó que «existe una corriente de opinión emergente en las sociedades occidentales que demanda la liberalización para el uso recreativo del cannabis y que asegura que esta sustancia carece de efectos perjudiciales». Por ello, destacó que «se debe advertir de los peligros a los grupos vulnerables, como las personas con antecedentes familiares o personales de psicosis, trastorno bipolar, déficit de atención o impulsividad».

Respecto a otro importante grupo de riesgo, los especialistas apuntaron a «los adolescentes, sobre todo si se tiene en cuenta que la edad de inicio del consumo de cannabis en España es de 14 años». Por su parte, el director del Laboratorio de Neurofarmacología de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, Rafael Maldonado, indicó que «es bien conocido, aunque no se le dé la suficiente importancia, que el consumo de cannabis en la población general produce alteraciones cognitivas que no afectan igual a quienes comienzan a consumir a los 14 años que a quienes lo hacen por encima de los 25».

Rafael  Maldonado detalló que «las estructuras más básicas del cerebro, denominadas subcorticales, maduran alrededor de los 14 años; a los 17-18 años lo hacen las áreas corticales, lo que clásicamente se consideraba la maduración del cerebro; y entre los 23-25 años maduran las estructuras más implicadas en el control de la conducta, como la corteza frontal».

Edad de inicio de consumo

Asimismo, dicho farmacólogo indicó que «la edad a la que se inicia el consumo determina las consecuencias de las alteraciones cognitivas que produce el cannabis. Cuando se empieza a consumir a edades muy precoces, las consecuencias a largo plazo van a ser muy negativas, pudiendo afectar a aspectos cognitivos como el coeficiente intelectual».

Por otro lado, los especialistas señalaron que «la adicción al cannabis es una de las más difíciles de tratar en jóvenes y adolescentes porque no hay tratamientos tan eficaces como para otros trastornos por uso de sustancias, como heroína, alcohol o tabaco».

En cuanto a las ventajas y riesgos de la activación del sistema endocannabinoide, Maldonado concretó que «el incremento de la actividad del sistema endocannabinoide produce cambios neuroquímicos que imitan determinadas alteraciones cognitivas congénitas, como el síndrome de X frágil, la forma más común de discapacidad intelectual monogénica. Por lo tanto, en la actualidad se investiga si el bloqueo de este sistema tiene potencial terapéutico para estas patologías».

Consumo de sustancias psicoactivas

Una reciente publicación en la revista Nature Medicine revela que el tratamiento con dosis muy reducidas de cannabis en modelos de animales de edad avanzada logra un efecto paradójico, es decir, una mejora de la cognición. «No se pueden comparar las dosis que representan las concentraciones actuales de cannabis con lo que se propone en este estudio para individuos de edad avanzada. No podemos decir que una dosis habitual de cannabis pueda tener un efecto beneficioso en ninguna persona», resaltó el farmacólogo.

Asimismo, los especialistas reunidos en estas citas congresuales compartieron las últimas novedades y resultados finales de estudios que abarcan temas como el consumo de sustancias psicoactivas y la práctica del Chemsex. En este sentido, la doctora Helen Dolengevich, quien es miembro del Programa de Patología Dual del Hospital Universitario del Henares, afirmó que en los últimos años «se ha visto incrementado el consumo de nuevos opioides y catinonas sintéticas –estimulantes sintéticos, una sustancia que deriva de la planta de un tipo de arbusto llamado Khat–, también conocidas como ‘sales de baño’, por vía parenteral en consumidores de alto riesgo y vulnerabilidad a trastornos mentales».

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