Política y Sociedad Advertencia desde el Observatorio del Instituto Roche

La estrategia española de inteligencia artificial se olvida de la salud

Durante la segunda convocatoria del Observatorio de Tendencias de Medicina Personalizada y de Precisión, realizada por la Fundación Instituto Roche, que lo creó, diferentes especialistas han mostrado su lamento por el hecho de que la estrategia española de inteligencia artificial carezca de un capítulo destinado a la Sanidad y que, por tanto, se olvide de los prometedores avances que podrá suponer para la salud de la población, aseveración que se llevó a cabo en la presentación del sexto trabajo que completa, hasta ahora, los informes que generó la organización convocante.

Federico Plaza

Calibrar lo que vendrá

El vicepresidente de la Fundación Instituto Roche, Federico Plaza, describió como ventaja principal del Observatorio integrar lo que tiene que venir en innovación médica y lo que ya hace el sistema sanitario, con una constante ya prácticamente presente, que es la aparición y consolidación de perfiles clínicos nuevos, como son los bioingenieros y los bioinformáticos, entre otros.

La primera mesa de análisis científico versó sobre Bioimpresión 3D de tejidos y órganos en las previsiones de una Medicina Regenerativa y de Futuro. Esta fue moderada por el director del Instituto de Investigación del Hospital Universitario 12 de Octubre (i+12) de Madrid, el doctor Joaquín Arenas, para quien este tipo de impresión es una realidad incuestionable de cara a poder llegar a definir modelos quirúrgicos y prequirúrgicos con utilidad inminente para la práctica clínica habitual.

Todo ello dado que, como resaltó Joaquín Arenas, la bioimpresión es una tecnología que usa biotintas y scaffols, o esqueletos orgánicos, para generar tejidos y reparar lesiones, por ejemplo, mediante piel artificial.

José Luis Jorcano

Futuro de impresión 3D

En su intervención, el profesor del Departamento de Bioingeniería e Ingeniería Aeroespacial de la Universidad Carlos III (UCIII) de Madrid y la Cátedra Ramón Areces, José Luis Jorcano, explicó que las bioimpresoras 3D se distinguen de las tradicionales en usar las tres dimensiones y emplear material biológico en lugar de las tintas de la cuatricomía, desde conceptos como émbolos de alta precisión, andamiajes, los citados scaffols y las biotintas creadas a partir de células madre.

Todo ello mediante extrusión a velocidad adecuada con diseño asistido por ordenador, con uso de tinta para impresiones discontinuas en gotas y junto a impresión asistida por láser, tal como resumió José Luis Jorcano.

Además, a partir de cartuchos de cuatro biotintas con fibroplástos para reproducir la dermis y queratinocitos para la epidermis, a los que se aplican líquidos nutrientes y pruebas en modelos animales para su uso en humanos al disponer de piel artificial inmadura, pero útil para investigación.

Además, calculó Jorcano que un metro cuadrado de piel humana demanda una biópsia de dos centímetros que hay que multiplicar por 1.000 en un proceso de laboratorio de tres semanas, lo que hace que la bioimpresion aún no sea una alternativa irrefutable para el trasplante manual, de lo que dedujo que será clave el uso de biorreactores.

Este ponente aseguró que ya son realidad los tejidos para experimentación de fármacos junto a implantes dentales y audífonos, frente a esperanzas como las que representa el primer minicorazón humano ya creado y latiente, pero que hasta dentro de 15 años no se espera que pueda bombear sangre.

Joaquín Arenas

Como otras estrategia, Jorcano describió el uso de pieles ínterfoliculares para salvar la vida a un gran quemado, aunque sin incluir todas las estructuras elementales de la piel.

Como limitaciones, detecta este ponente falta de software altamente especializado para estos cometidos, junto a desafíos que, poco a poco, se van solventando, hasta lograr algún día una fábrica de órganos para trasplantes, al ritmo que los investigadores den  información parametrizada a los ingenieros.

También, Jorcano recordó que los láseres, hoy omnipresentes en los dispositivos domésticos, tardaron 60 años en llegar al mercado, sin olvidar que la curva de Gatner avisa de que las grandes revoluciones tecnológicas llevan de las grandes ilusiones a las decepciones, hasta poner las cosas en su sitio.

Respecto a la regulación, este ponente apuntó a la bioequivalencia, al margen del hecho que supone investigar en países como España, con recursos muy escasos, con dotaciones de 300.000 euros a tres años que llegan como agua de mayo, aunque sean ínfimas.

Elisabeth Engel

Recuperar bioestructuras

La investigadora principal del grupo de biomateriales para terapias regenerativas del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC), Elisabeth Engel, estima que la bioimpresion es obra de una tecnología iniciada a mediados del siglo XX y que hoy ya es una realidad, con posibilidad de llegar pronto a tejidos simples, donde la regulación y la estandarización de procesos y generación de productos asequibles será el principal desafío.

Elisabeth Engel, que, además, es catedrática del Departamento de Ciencia de los Materiales e Ingeniería Metalúrgica de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), razonó que hoy se sientan las bases de lo que algún día podrán ser productos en serie y aproximados a las estructuras humanas de referencia.

Por ello, Engel estima que será difícil crear un órgano a escala natural, mientras que será mucho más viable generar partes de huesos y otros componentes. Al ser cada vez más amplia la esperanza de vida al nacer este tipo de tecnologías ayudarán a nuevas posibilidades, razonó.

Todo ello de camino a la Medicina Regenerativa, con la que esta ponente apuntó a soluciones como biochips que aporten funcionalidad a los organoides creados con matrices extracelulares con la servidumbre del tiempo, porque sentenció que la bioingeniería no puede ir más rápido de su ritmo posible, al estilo de la teoría de la evolución y la selección natural.

Álvaro Meana

De sangre y tejidos

El director del Banco de Tejidos del Centro Comunitario de Sangre y Tejidos de Asturias, Álvaro Meana, ve en todo lo anterior un camino muy largo para llegar a aportar a 15 años nuevas estructuras que resuelvan problemas de salud mediante tejidos artificiales funcionales.

Desde su perspectiva como investigador asociado al Instituto Universitario Fernández-Vega de la Universidad de Oviedo, Álvaro Meana estableció que la clínica de implante pasara por usar organoides y no tanto órganos plenos.

Meana declaró que no se agradece lo suficiente a la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) no solo por salvar miles de vidas, sino también por servir de campo infinito para la investigación a partir de órganos obtenidos desde cadáveres.

Sobre el caso de piel de cadáver importada en Australia desde Estados Unidos, entiende este ponente que se usó en ciclos cortos porque la piel es muy inmunogénica. Para hacer investigación traslacional, asumió, igualmente, que el freno son los plazos y exigencias propias de los ensayos clínicos.

Rubén Pérez Mañanes

Buscar la funcionalidad

El doctor Rubén Pérez Mañanes, que es cirujano ortopédico oncológico, sentó que la biología debe estar detrás de la impresión porque a veces un mero molde puede ser una alternativa a la impresión 3D.

Al ser fundador y coordinador de la Unidad de Impresión 3D Hospitalaria del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, Rubén Pérez Mañanes ve como principal fin lograr la funcionalidad de los constructos biológicos de nueva creación, dado qué actualmente se trabaja en crear piel compleja con pelo para personas quemadas, como refirió.

Sobre los estudios de la estadounidense Universidad de Carolina del Norte para generar preventivamente piel para soldados quemados en la Guerra de Irak, señaló Pérez Mañanes la necesidad de partir de células propias del sujeto. Para él, por otro lado, Europa es mucho más lenta que Estados Unidos al autorizar pruebas con materiales orgánicos.

Pablo Lapunzina

Autopista de datos

La mesa sobre el uso de datos en la era de la Medicina Personalizada de Precisión fue moderada por el jefe del grupo de investigación del Instituto de Genética Médica y Molecular (INGEMM) del idiPaz del Hospital Universitario La Paz de Madrid, el doctor Pablo Lapunzina, que aseveró que la última revolución hasta la fecha es, y será en adelante, el uso de los datos, información sanitaria que quintuplió en el último lustro toda la generada en el ámbito aeroespacial.

Como director científico del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (CIBERER), Pablo Lapunzina ve en los datos una autopista en la que el carril rápido es para la Agencia Tributaria y el lento está reservado a los de naturaleza clínica por disfuncionalidades del Sistema Nacional de Salud (SNS), al tiempo que ve en el procesamiento de datos de salud el necesario impulso para un cambio real en la atención sanitaria del futuro.

Alfonso Valencia

El paleolítico de la genómica

El profesor de Investigación ICREA en el Centro de Supercomputación de Barcelona – Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS), Alfonso Valencia, partió de considerar el dato como algo no siempre inmutable y hasta gaseoso, a veces. Como ejemplo de ellon expuso una diapositiva con dos aparentes melanomas que fueron diferenciados por ruido informático.

Todo ello en un mundo que baraja una cifra de 40 billones de petabytes, frente a los escasos 100 millones que producen los centros de investigación convencionales o los tres o cuatro de la agencia espacial española.

Ayudarán a mejorar esto, sin embargo, y en opinión de Alfonso Valencia, los consorcios internacionales para el cáncer y las enfermedades raras y el proyecto europeo que prevé usar un millón de genomas en 2020 a escala de célula y no solo de tumor, mediante la red europea Elixir y sus agencias delegadas en los Estados miembro de la Unión Europea (UE). Sobre los datos no estructurados, entiende que deben ser desmenuzados para encontrarles utilidad.

Seguidamente, observó Valencia que en España la mitad de la investigación en aprendizaje de las máquinas, o Machine Lesarnig, va dirigida a cuestiones de lenguaje entre personas y dispositivos, dentro de un contexto «flotante» que aspira a subir todas las bases de datos a la nube, aunque razonó que puede no resultar aceptable anotar datos sin tino ni saber su utilidad, como duda básica sobre el uso de Big Data.

Como futuro deseable, este ponente desea que llegue el día en que el clínico pregunte al sistema qué terapia usar, sin tener que preocuparse por saber dónde estás los datos, con el riesgo de que ganen esta carrera grandes corporaciones como Google. Sobre su propio centro, adelantó que pronto tendrá una estación MareNostrum valorada en 223 millones de euros.

Fernando Martín

Grandes programas en desarrollo

El director del Programa de Salud Digital, Cronicidad y Cuidados del Instituto de Salud Carlos III, Fernando Martín, recordó que ahora el individuo genera grandes colecciones de expotipos ambientales, genotipos y fenotipos.

Como grandes programas de investigación, Fernando Martín citó el proyecto All of Us, iniciado por Barack Obama, que fue presidente de Estados Unidos, y que ya cuenta con 300.000 genomas en el repositorio de la Universidad de Vandervil, con la colaboración de la Clínica Mayo, además del proyecto Biobank, que prevé trabajar con 500.000 genomas.

Ello para llegar, argumentó Martín, a crear avatares o gemelos informáticos del paciente y estrategias como los sistemas de apoyo a la decisión clínica (SADCs), además de ofrecer ventajas para la Salud Pública como hace el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, que integra la información personal y de contexto de los individuos, tarea que en España deberá pasar por optimizar la historia clínica digital.

Todo ello sin esconder que las barreras aún son capacitar a ciudadanos y profesionales y generar estructuras colaborativas y accesibles. En el debe de la Administración, este ponente señaló que la estrategia nacional de inteligencia artificial no incluye ni capítulo específico ni financiación para avanzar en salud.

Víctor Maojo

Sin formación de base

El catedrático del Departamento de Inteligencia Artificial de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), Víctor Maojo, recordó que la preocupación por los datos no es de ahora, sino que ya estaba en físicos cuánticos, como Einstein y Heisemberg.

Tras lo cual, denunció Víctor Maojo la deficiente expresión escrita de muchas historias clínicas y la falta de cultura informática en muchos clínicos. Como dificultad, destacó el carácter conservador de los médicos reactivos a la formación, con una experiencia de Estados Unidos en la que un programa formativo se tradujo en despidos.

Desde su experiencia como formador de futuros profesionales altamente tecnificados, a través de nuevos másteres cada año, este ponente lamenta que resulta inquietante no saber qué ubicación laboral tendrán sus alumnos.

Como queja de base, Maojo ve poco defendible que haya 800 empresas distintas para dar soporte a los sistemas de información actualmente activos en España, mientras que, sobre Biomad, advirtió de que aún no tiene respaldo financiero por parte del Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Pablo Serrano

Historiales relacionales

El director de Planificación del Hospital Universitario 12 de Octubre e Investigador del Instituto de Investigación del Hospital Universitario 12 de Octubre (i+12), el doctor Pablo Serrano, dijo que la calidad de cada dato es subsidiaria del encuentro entre clínico y paciente, hasta lograr un interfaz entre humano y máquina. Además, opina que el médico debería ser auxiliado en sus peticiones de determinaciones genéticas con utilidad para la asistencia.

Del registro de datos relacionales de Primaria y Especializada, Pablo Serrano asumió que es posible tener un buen histórico clínico, parangonable a otros europeos, y mejor que muchos estadounidenses, pero sin llegar a ser Big Data, y concluyó con la afirmación de que faltan  bioinfirmátivos en el SNS.

De omas y somas

El director de la Fundación Pública Gallega de Medicina Genómica del Servicio Gallego de Salud (Sergas) y coordinador del Grupo de Medicina Genómica de la coruñesa Universidad de Santiago de Compostela (CHUS), Ángel Carracedo, describió la enorme exigencia de hacer exomas para uso clínico que hay en los laboratorios actualmente colapsados y faltos de personal.

Partió Ángel Carracedo de la etimología de los nombres de las ciencias ómicas, deudores pretéritos de anglicismos y galicismos que refieren a cuerpo o proceso, para elegir mejor su acepción holística griega, una visión completa de la biología y de los estados de salud y la enfermedad.

Alberto Orfao

El cuerpo como libro

El catedrático del Departamento de Medicina de la Universidad de Salamanca, el doctor Alberto Orfao, declaró que el genoma es como un libro en el que son tan importantes los signos de escritura como los espacios en blanco, en una cascada de disciplinas ómicas que pueden llevar a conocer cada fenotipo. Se refirió, además, a las interacciones del ambiente en el microbioma y las enfermedades cardiovasculares en un contexto de nutrición.

Alberto Orfao, que también tiene la responsabilidad de ser subdirector del Centro de Investigación del Cáncer, elogió el mapa genómico del cáncer con inclusión de datos epigenómicos y transcriptómicos, donde la determinación de biomarcadores precisos amplía la esperanza de vida en patologías como la leucemia mieloide crónica.

A lo anterior, el director científico de la Red de Bancos de Tumores de Castilla y León y del Banco Nacional de ADN Carlos III añadió que se descubren factores genéticos en las enfermedades pediátricas poco frecuentes, en las que el análisis genético iguala ya al conocimiento clínico de cada paciente.

Fernando Corrales

Mirada al futuro

El investigador Científico en el Laboratorio de Proteómica Funcional del Centro Nacional de Biotecnología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Fernando Corrales, destacó la búsqueda de conexiones entre exomas y exposomas, igualmente a través de un consorcio internacional. Además, vaticinó un futuro escenario en el que la información hará más fáciles las decisiones clínicas.

El jefe del Programa de Genética del Cáncer Humano del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), Javier Benítez, aportó detalles de los trabajos que se realizan con algortimos de riesgo en población general para cáncer de mama, a través de dos grandes consorcios europeos

Como director del Centro Español de Genotipado (CEGEN), Javier Benítez habló de diferentes patrones de metilación entre gemelos que viven en exposomas distintos, hasta el punto de que unos pueden ser más altos o sanos que los otros en virtud de sus cambios fenotípicos.

Sobre el futuro, este investigador asumió que los médicos tendrán que ser reforzados porque el cerebro humano es incapaz de tomar decisiones a partir de 200 variables.

Consuelo Martín de Dios

Siempre adelante

La clausura corrió a cargo de la directora general de la Fundación Instituto Roche, Consuelo Martín de Dios, que pidió una estrategia nacional de Medicina Personalizada de Precisión, por lo que instó a las autoridades para que España no pierda el tren del futuro que representan las nuevas disciplinas ómicas, con riesgo de ver alterado uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo.

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