Punto de vista reflexiones de un trabajador de la sanidad de madrid

La equidad en atención sanitaria, valor de igualdad social

Existen  diferencias de salud entre la población en función de la gestión y la orientación política del gobierno de turno.  Las próximas elecciones del  4 de mayo en la Comunidad de Madrid van a definir el vector de compromiso, la orientación socio económica y la gestión sanitaria de calidad en los próximos años en el ámbito de la Salud y de los Servicios Socio Sanitarios en la Comunidad de Madrid.

Sabemos que las variaciones genéticas y constitucionales hacen que la salud de las personas varíe como ocurre con cualquier otra característica física. No obstante existen tres rasgos distintivos que, al combinarse, convierten las meras variaciones o diferencias de salud en desigualdades sociales en salud. Estas desigualdades son sistemáticas, presentan un patrón que se repite en toda la población y son especialmente llamativas las que se observan entre diferentes grupos socioeconómicos; tiene por lo tanto un origen social. En segundo lugar, que son modificables mediante actuaciones políticas e instrumentos de gestión y, por último, que son injustas si atentan contra los derechos humanos.

Salud y derechos humanos

En todos los países de nuestro entorno los grupos más desfavorecidos y con menos atención sanitaria tienen más problemas de salud y una mayor mortalidad

El concepto de salud ha estado íntimamente relacionado con los derechos humanos que recorre los principales textos de la OMS. En 1946 ya se hablaba: “el goce del grado máximo de salud que se puede lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano, sin distinción de raza, sexo, religión, ideología política o condición económica o social”.

En todos los países de nuestro entorno los grupos más desfavorecidos y con menos atención sanitaria tienen más problemas de salud y una mayor mortalidad, lo que da lugar a grandes diferencias de esperanza de vida, de sufrimiento, muertes prematuras, de mala adaptación a las expectativas de vida tanto en el medio social y laboral, así como en su proyecto de vida. Trabajar en salud, gestionar bien la sanidad, da como resultado una reducción gradual de las diferencias sistemáticas entre distintos grupos socioeconómicos. La salud es un instrumento de igualdad de los más potentes.

Desventaja social

La experiencia vivida por las políticas sanitarias del Gobierno de la Comunidad de Madrid en los últimos años han mostrado expectativas no deseadas por buena parte de la población

Nuestra experiencia profesional en el medio sanitario nos ha mostrado que las crisis económicas, los sistemas de salud poco insertados en las necesidades poblacionales, el acceso inadecuado y/o insuficiente a los servicios sanitarios básicos, la infradotación presupuestaria, una mala educación en salud y una falta de trasparencia en las herramientas de gestión, presentan poblaciones con menos esperanza de vida, más problemas de salud y una mayor, en definitiva, desventaja social. Así, entre los indicadores sobre esperanza de vida, Madrid capital,  las diferencias máximas superan los 10 años, desde los 78,4 años de esperanza de vida de los residentes en el barrio de Amposta, en el distrito de San Blas, a los 88,7 del barrio de El Goloso, distrito de Fuencarral-El Pardo, según el ranking de vulnerabilidad elaborado por el Ayuntamiento de Madrid en colaboración con la Universidad Carlos III.

La experiencia vivida por las políticas sanitarias del Gobierno de la Comunidad de Madrid en los últimos años han mostrado expectativas no deseadas por buena parte de la población y se puede concretar en:

  • Alto trasvase de recursos públicos a la gestión privada, un aumento de conciertos y prerrogativas clientelares y  empresariales hacia el ámbito privado. A más adelgazamiento de lo público más desigualdad en sanidad
  • Una mayor inseguridad e intolerancia por la falta de visión y gestión de políticas sociales integradoras, entre otras: políticas de género, violencia hacia las mujeres, tratamiento de la inmigración, gestión de la pobreza en determinados núcleos urbanos, cosificación de la tercera edad, etc., y su reflejo e incidencia en la presión asistencial en los centros sanitarios. A más desigualdad, más presión asistencial.
  • Menores recursos humanos, materiales y de estrategia en materia de salud pública y sanidad en centros sanitarios y socio sanitarios, con más incidencia en la Atención Primaria. Existen múltiples estudios de datos y argumentos que los corroboran.
  • Escasa transparencia en el funcionamiento  de la gestión sanitaria por parte de los órganos  de responsabilidad en relación a recursos, actividad, calidad asistencial, iniciativas, datos, planes, estrategias y resultados de salud. Más severo y determinante por la inseguridad vivida en tiempos de pandemia
  • “Guetización” sanitaria de algunos barrios y determinadas zonas rurales, por falta de accesibilidad, planes de atención, centros cerrados, infraestructura sanitaria, descoordinación entre administraciones, disminución de personal y servicios, etc.
Desigualdades sociales y en salud

Está constatada una escasa actuación política del Gobierno de la Comunidad de Madrid en materia sanitaria para disminuir las desigualdades sociales en salud

En definitiva, está constatada una escasa actuación política del Gobierno de la Comunidad de Madrid en materia sanitaria para disminuir las desigualdades sociales en salud. No ha habido intervenciones centradas en la población que vive en la pobreza y la necesidad, más numerosa día a día, en reducir la brecha de salud, más abierta en función de determinantes económicos, sociales, culturales, urbanísticos, medio ambientales, etc., y no se actúa en reducir las desigualdades sanitarias entre la población y los distintos colectivos  que presentan singularidades no excluyentes. Tanto los instrumentos, estrategias y recursos de gestión dirigidos a cerrar la brecha sanitaria y reducir la desigualdad social y sanitaria han brillado por su ausencia en la gestión del Gobierno de la Comunidad de Madrid, más bien se han dedicado a un mantenimiento circunstancial de lo público a la espera de su desguace.

Es por todo lo anterior y desde la visión como trabajadores de los servicios públicos de salud y ciudadanos en conjunto que debemos reflexionar, entender el medio, social, político y laboral en el que nos desenvolvemos y constatar hacia dónde nos están derivando las políticas sanitarias del gobierno  de I. Díaz “Abuso”.

La oportunidad del 4 de mayo nos debe centrar a ser más consecuentes que nunca cómo queremos abordar  y gestionar la vulnerabilidad del paciente, cómo demandar respeto, empatía y dignidad y poner en valor la equidad sanitaria y la defensa de los derechos humanos y recordar, como trabajador público, nuestra autonomía moral como exigencia de una propia competencia ética, de pensar por uno mismo y de actuar coherentemente con los propios criterios y jerarquía de valores que distinguen nuestro trabajo y ética a la hora de sanar, cuidar, ayudar  y respetar.

Pedro Borraz Gil

Enfermero del Hospital Clínico San Carlos