Punto de vista definir el papel profesional contra el intrusismo

La enfermera en la era del hashtag

Las múltiples denominaciones con que se identifica a la profesión enfermera obliga a una definición que delimite su labor y evite la incursión de otras profesiones en el papel que le es específico a la enfermería.

Poco tiempo antes de la declaración del estado de alarma publicábamos en “Papeles de Enfermería“, el periódico digital del Colegio de Enfermería de Alicante, que desde nuestro colegio profesional instábamos a través de un escrito a la directora del Servicio de Emergencias Sanitarias de la Comunidad Valenciana, Begoña Arcos, a cambiar la nomenclatura de Enfermería a Enfermera en la uniformidad del SAMU aprovechando que se iba a realizar un cambio de vestuario en dicho servicio.

Hasta aquí todo normal, pensaba yo. Pero no. Al terminar de leer la noticia y comprobar las diferentes opiniones a favor y en contra de la solicitud, llegué a la conclusión de que quizá las enfermeras no tenemos muy claro lo que somos o que nos identificamos con demasiadas acepciones, ante lo cual me gustaría remitirme a una cita de Gisela Pou que dice que “no se trabaja de enfermera, se es enfermera”. Muy acertada, por cierto.

Confusión terminológica

Desde hace un tiempo, otras profesiones sanitarias han visto en el “cuidar” una posible fuente de ingresos, lo que hace más imperiosa la necesidad de definirnos adecuadamente

En mis inicios como estudiante de Enfermería me llamaba la atención cuando alguna enfermera en el hospital se identificaba como la DUE de la planta o acudía a alguna charla y en el powerpoint la autora también se identificaba como tal. Hoy en día la cosa se ha complicado un poco más con el grado de Enfermería, ya que además del DUE existe el GRUE, con lo que la ciudadanía ya no sabe si somos enfermeras, ATS, DUE o GRUE.

Nos encontramos en la era de las comunicaciones, del Internet de última generación que hace volar los datos y, por supuesto, de la época en la que las noticias están disponibles en cualquier lugar del planeta a los pocos segundos de producirse, convirtiendo a esta generación en la mejor informada de la historia, en teoría, ya que muchas veces el exceso de información puede provocar el efecto contrario, sobre todo cuando se trata de bulos o noticias con poco fundamento.

Pero es una información muy comprimida, como si de cápsulas se tratara, donde una reunión de líderes mundiales como la del clima, un concierto de los Rolling Stones o la manifestación del Día del Trabajo, se traduce en un “hashtag”, un hyperlink que concentra todas las publicaciones sobre ese evento y facilita a los usuarios recopilar información. También se utiliza para empresas y profesiones, de ahí que definir lo que somos con un solo nombre sea crucial en este mundo globalizado. Y más cuando, como he dicho, nuestra profesión se presta a diferentes acepciones.

Redes sociales

Tenemos un magnífico producto, una profesión tremendamente valorada y demandada en los países de nuestro entorno, con una capacitación que la sociedad española valora encuesta tras encuesta

En España somos unas 300.000 enfermeras y enfermeros, con un importante número de actividades, congresos, jornadas etc, pero que rara vez trascienden todas esas experiencias y conocimientos más allá del ámbito profesional, a excepción de raras y honrosas excepciones de enfermeras que entendieron que las redes sociales son una potente arma para llegar a los pacientes y sus familiares. Ejemplos como Esther Gorjón @jesterhanny, Pedro Soriano @soriano_p, María Ramírez Sánchez @lovenursingmery, Pablo Sánchez @Paumatalap, o mi profesor en la Universidad de Alicante José Ramón Martínez Riera @naricotome, son divulgadores de los conocimientos enfermeros.

Tenemos un magnífico producto, una profesión tremendamente valorada y demandada en los países de nuestro entorno, con una capacitación que la sociedad española valora encuesta tras encuesta. Y que lo hace aún más a tenor de la actuación de las enfermeras durante la crisis sanitaria provocada por la COVID-19, donde han visto hasta dónde somos capaces de llegar para salvar las vidas de los ciudadanos.

Citando un artículo del doctor en Enfermería José Antonio Ávila Olivares, “la Marca Enfermera no es una frivolidad; es la visión que la sociedad y los ciudadanos tienen de la profesión”. Por lo tanto es una tarea y un deber de todas las enfermeras y enfermeros.

Seña de identidad

Al hablar de producto, a muchas enfermeras les vendrá a la cabeza el cuidado del paciente como nuestra seña de identidad. Y es cierto: para mí cuidar a las personas en todos sus ámbitos es lo que nos distingue; pero ojo, no solo la enfermera cuida y, desde hace un tiempo, otras profesiones sanitarias han visto en el “cuidar” una posible fuente de ingresos, lo que hace más imperiosa la necesidad de definirnos adecuadamente. De definirnos y de delimitar parcelas competenciales para que otras profesiones no asuman nuestros cometidos, como por desgracia están tratando de hacer. Aunque eso sería materia para otro sosegado análisis.

Aprovechando que la mismísima Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró este año como el Año internacional de la Enfermera y la Matrona (enfermera especialista en Obstetricia y Ginecología en España y que ha sido ampliado a 2021) y que este año celebramos la parte final de la campaña Nursing Now, creo que es una excelente ocasión para que echemos el resto a la hora de apostar por la “marca enfermera” y hacer llegar nuestro #Enfermera en todos los actos, congresos, charlas en los que participemos, dando visibilidad a la enfermera y, a la vez, mostrando la diversidad de ámbitos donde estamos presentes y somos referentes.

La actual crisis sanitaria ha limitado la celebración de estos eventos, pero en todos aquellos actos en los que sea posible debemos tratar de dar visibilidad a nuestra profesión de este modo. Puede que parezca que es una medida para la galería, pero es que al fin y al cabo es a esa galería a la que hay que concienciar de quiénes somos y de lo que hacemos y es en esa galería donde al fin y al cabo están nuestras profesionales, que necesitan saber cómo nos tenemos que llamar y definir.

Si entre nuestras profesionales no sabemos cómo llamarnos, resulta complicado pedirle a los demás que nos llamen y se refieran a nosotras como deben. Vamos a aprovechar los nuevos recursos, los nuevos ámbitos comunicativos. El hastag es uno de ellos y seguro que nos podría aportar mucha visibilidad.

Si no es así acabaremos como en la película Casabalanca, pidiéndole a Sam que la toque otra vez para seguir insistiendo en nuestra reivindicación al no acabar de conseguirla…

Francisco Gómez Vitero

Vocal VII de la Junta de Gobierno del Colegio de Enfermería de Alicante y profesor asociado de Enfermería Universidad Cardenal Herrera - CEU