Industria farmacéutica Según los expertos de la Sociedad Española de Patología Digestiva

La eficacia de nuevos tratamientos de la hepatitis C abre nuevas perspectivas en el trasplante hepático

— Valencia 9 Jun, 2014 - 7:31 pm

La hepatitis C es una enfermedad infecciosa causada por el virus del mismo nombre (virus C, VHC) que afecta principalmente al hígado; recientemente han aparecido nuevos fármacos antivirales de acción directa de segunda generación que ofrecen resultados muy positivos al negativizar el virus C, lo que, según los expertos de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) abre nuevas perspectivas en el trasplante hepático.

SEPD“Uno de los problemas de la hepatitis C es que pese al tratamiento, en los pacientes con cáncer o los pacientes que han sido trasplantados, se produce muy a menudo reinfección del virus del hepatitis C, siendo necesario iniciar de nuevo el proceso y realizar un nuevo trasplante. En cambio, los nuevos fármacos reducen la reinfección tras el trasplante al negativizar el virus, y esto va a cambiar el panorama del trasplante hepático en los próximos años”, explica el Dr. Javier Crespo García, especialista del aparato digestivo y experto de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD). El trasplante hepático y la hepatitis C será uno de los temas que se desarrollarán en el XXI Curso de Postgrado SEPD AGA de Avances en Gastroenterología y Hepatología, una de las actividades formativas que conforman el LXXIII Congreso Anual de la SEPD que se celebrará en Valencia del 14 al 16 de junio.

En España, se calcula que hay 700.000 personas con hepatitis C, aunque alrededor de un 70% puede no saberlo ya que la enfermedad permanece asintomática durante un largo periodo de tiempo. Sin embargo, cuando la enfermedad se manifiesta y se cronifica, es la causante de la mitad de los casos de cirrosis en España, la mitad de los casos de cáncer de hígado y la mitad de los trasplantes hepáticos. El tratamiento habitual hasta hace poco tiempo era una combinación de interferón y ribavirina con muchos efectos secundarios en los pacientes, tales como depresión, insomnio, trastornos gastrointestinales, anemia, síntomas gripales o pérdida de cabello, y, sin embargo, unas tasas de éxito muy variables en función del genotipo viral y del tipo de pacientes a tratar. “Además, los expertos nos encontrábamos que en casi el 100% de los pacientes trasplantados se producía un reinfección por el virus de la hepatitis C, siendo necesario un nuevo trasplante en algunos de los pacientes reinfectados, por lo que el número de hígados trasplantados a causa del virus de la hepatitis C es muy elevado”, considera el Dr. Crespo.

Con la aparición de los nuevos antivirales de acción directa de segunda generación, la situación está cambiando puesto que tienen una mejor tolerancia, permiten acortar el tiempo de tratamiento y las tasas de curación son más altas. Cuando se utilizan en combinación con los fármacos anteriores se obtienen resultados positivos en un 80% de los casos, mientras que cuando se administran junto a agentes antivirales por vía oral se puede alcanzar el 90% de eficacia en todos los grupos de pacientes. Asimismo, en los pacientes pendientes de trasplante hepático por hepatitis C, reduce el riesgo de re infección del injerto. Ante estos resultados, los expertos de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) consideran que, en relación con el trasplante hepático, el uso de estos nuevos fármacos permitirá reducir el número de trasplantes hepáticos y garantizar el éxito de los realizados al no reproducirse la infección, eludiendo la necesidad de un segundo trasplante.

“Creemos que la administración de estos fármacos se debe priorizar a los pacientes en lista de espera para que no se trasplante un hígado a pacientes que todavía tienen el virus C activo” explica el Dr. Javier Crespo. Siguiendo este razonamiento, en segundo lugar y según la SEPD, deberían ser tratados los enfermos actuales ya trasplantados con recidiva grave, pues las posibilidades de curación son muy altas, aumentado su esperanza de vida y evitando también la necesidad de un nuevo trasplante. Y, por último y a medio plazo, se deberían tratar los pacientes con recidivas menos graves disminuyendo el número de trasplantes por esta causa. “La conclusión de todo ello es que los nuevos tratamientos nos permiten ‘liberar’ hígados susceptibles de trasplantes y disponer de ellos para pacientes con otras patologías hepáticas graves cambiando por completo el panorama actual del trasplante hepático”, señala el Dr. Crespo.