El mirador

La dignidad de los médicos es la dignidad de sus pacientes. Y viceversa

El analista se rebela contra el planteamiento de los políticos que tratan de culpar al Estado de bienestar de la crisis, por lo que no dudan en plantear y poner en marcha reformas que conducen a la situación más denigrante de la persona humana, la de mercancía al servicio de los explotadores. A su juicio, en tiempos de crisis económica se necesita más un sistema sanitario público.

Los seres humanos nos reconocemos entre nosotros.

 

Reconocernos entre nosotros implica aceptarnos como iguales. Es decir, aceptamos que los otros tienen al menos los mismos derechos que nosotros. Este reconocimiento es cuestión central en el desarrollo de la civilización y sus antecedentes remotos pueden seguirse en las normas de hospitalidad que todavía perviven en las sociedades primitivas. La hospitalidad implica reconocer al otro como igual, y ser altruistas. Dos características, el reconocer al otro como igual y la hospitalidad, que están en el corazón del sistema sanitario.

 

Los seres humanos nos reconocemos entre nosotros y por ello atribuimos una serie de derechos básicos a los demás, los mismos que reclamamos para nosotros. Son los derechos humanos, inherentes a la persona, irrevocables, inalienables, intransmisibles e irrenunciables. Son derechos universales e independientes de contextos culturales, geográficos y sociales. Como tales derechos tienen historia milenaria, desde la antigua Mesopotamia al menos, pero en su formulación moderna fue clave la respuesta al contacto de los conquistadores españoles con los indígenas americanos. A estos se les atribuyó la ciudadanía castellana en el siglo XV por más que muchos fueran incluso masacrados y esclavizados y en todo caso explotados. Vale la pena recordar que tal ciudadanía se les negó a los aborígenes en Australia y Canadá hasta la mitad del siglo XX (además, también fueron explotados y masacrados).

 

El sistema sanitario público de cobertura universal hace efectivo el derecho humano de protección y promoción de la salud y de prevención y atención de la enfermedad y de la muerte. Los políticos de los partidos gobernantes en España durante la crisis que no cesa pretenden eliminar este derecho humano. Pretenden que la víctima (el Estado de bienestar) pase a culpable, al tiempo que ocultan a los culpables (la codicia sin freno ni control, la burbuja inmobiliaria, los bancos y cajas de ahorros gobernados irresponsable e impunemente)

http://www.equipocesca.org/organizacion-de-servicios/rebajas-sanitarias-en-tiempos-de-crisis-por-derribo-o-por-renovacion-mas-vale-la-renovacion-pues-vamos-todos-en-el-mismo-barco/

 

Cáncer de escroto en deshollinadores

 

El cáncer de escroto en deshollinadores londinenses fue el primer cáncer con una causa identificada. Lo describió Pott en 1775, al tiempo de escribir sobre las penosas condiciones de los niños que trabajaban como deshollinadores de angostas y calientes chimeneas. Su pequeño tamaño explicaba su contrato temprano, entre los cuatro y siete años. Realizaban su trabajo muchas veces a palos, pinchados o quemados para forzarlos a introducirse en pasajes imposibles, de forma que no era rara su muerte por asfixia o el acabar con graves deformidades. Pasaron 65 años hasta que se prohibió de hecho la explotación de los niños deshollinadores, en 1840. El miedo a los incendios justificó la explotación inmisericorde de los niños pese a la legislación que intentó protegerlos desde 1888. Un poema de William Blake relata la vida de un niño deshollinador, vendido cuando su lengua apenas sabía llorar y sollozar, que soñaba con niños como él, muertos en el trabajo y enterrados en ataúdes negros, que en el cielo eran bañados y recuperaban su blanca piel para ascender entre las nubes.

 

Pasaron 150 años hasta que se pudo demostrar experimentalmente el carácter cancerígeno de los componentes del hollín.

 

Los políticos de los partidos gobernantes (PP y CiU pero sin olvidar al PSOE) son seleccionados antidemocráticamente por dichos partidos, aparentemente por su docilidad, endeblez mental, miedo al poderoso y sensibilidad a la corrupción. En listas cerradas logran sus poltronas, sin más méritos personales que la «obediencia debida».

 

Estos políticos han visto mucho cine gringo, de Walt Disney, y su nivel cultural lo demuestran con su conducta impropia y las expresiones malsonantes que se intercambian en los distintos parlamentos (y fuera de ellos). Vieron en sus infancias «Mary Poppins», y la ven con sus hijos y sobrinos, y creen en la imagen edulcorada de los niños deshollinadores de Londres. Pretenden ignorar la brutal explotación infantil, el avasallamiento de derechos humanos. Tararean «Chim, Chim, Cher-ee» como si fuera un himno. Y es su himno, el himno de los que pretenden borrar dos siglos de historia y retrotraernos al capitalismo salvaje, al comienzo de la primera revolución industrial, la que logró destruir el trabajo independiente de los artesanos y cuyo símbolo fue la fábrica donde se agruparon los trabajadores, con los niños atados a las máquinas para que no perdieran el tiempo jugando.

 

El «que se jodan» de la diputada deslenguada se entiende en el contexto de aplausos con los que los parlamentarios festejan las medidas que recortan derechos humanos sin pudor. Aplauden las reformas laborales que nos lleva a seis millones de parados. Aplauden presupuestos que recortan sin fundamento la educación, la investigación y la sanidad. Pretenden sangrarnos; son como vampiros. Trabajan para sus dueños, los poderosos banqueros y especuladores que asisten con placer a la batalla contra el pueblo y jalean y animan a sus peones, los políticos que nos gobiernan. Estos políticos venderían su alma al diablo, pero no siendo posible nos venden a médicos y a pacientes, a maestros y a niños, a investigadores y a la ciencia.

 

La virginidad masculina es 260 veces más barata que la femenina

 

En 2009 un australiano empezó a buscar vírgenes de ambos sexos. La idea era realizar un documental sobre la subasta de la virginidad y la pérdida de la misma. Finalmente lo logró en 2012 y organizó una subasta electrónica. Por la virginidad de una brasileña ofreció el máximo, 780.000 dólares, un japonés. Por la virginidad de un ruso ofreció el máximo, 3.000 dólares, una brasileña. Ambos darán cumplimiento al contrato de forma que se pueda completar el documental.

 

Dentro de su plan de batalla contra el pueblo español no es descartable que los políticos hayan leído la noticia y estén echando cuentas en esta crisis interminable. A tantas españolas vírgenes, tantos millones de euros. A tantos españoles vírgenes, lo mismo dividido por 260. Claro, se vende la virginidad del pene, de forma que si se vendiera la del ano a lo mejor la cosa cambiaba y se incrementaba dios sabe cuánto.

 

No es una locura. Locura fue que el PSOE y el PP cambiaran en horas, durante un verano, la inviolable y virgen Constitución. Y lo hicieron. No tuvieron ni tienen freno ni vergüenza, ni límite ni razón. Es ajustar cuentas con la población, es destruir el Estado de bienestar haciéndolo pasar por culpable.

 

Así está cayendo la sanidad, con recortes de carnicero ni siquiera de cirujano. Son carniceros estos políticos que batallan contra el pueblo, que incrementan el gasto en material antidisturbios en un 1.780%

 

(http://www.elmundo.es/elmundo/2012/10/30/economia/1351613307.html) al tiempo que pretenden convertir en delito hasta este texto, no digamos la resistencia pacífica. Hay necesidad de policías en todos lados cuando no hay justicia en ninguna parte.

 

Juan GérvasSe destruye el sistema sanitario con copagos vergonzantes y sinsentido, con rebajas salariales a médicos y profesionales, con limitaciones horarias de prestación de servicios, con ventas al mejor postor del patrimonio sanitario, con la cesión de la gestión a los mismos fondos buitres que nos hunden en lo económico y con otras medidas insultantes similares. Perdemos la dignidad y los derechos humanos. Pretenden que pasemos por horcas caudinas, pretenden que perdamos la dignidad. Es hora de que los indignos políticos que desarrollan estas políticas tengan enfrente la dignidad tanto de médicos como de pacientes. Es hora de la desobediencia civil.

 

En tiempos de crisis económica y social necesitamos más sistema sanitario público, mayor cobertura y mejores servicios, justo lo que están destruyendo estos políticos en guerra contra su pueblo.

 

Juan Gérvas (jgervasc@meditex.es) es médico general y promotor del Equipo CESCA (www.equipocesca.org) @JuanGrvas

Acta Sanitaria

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