Tecnología e Investigación Cada año se producen 50.000 casos graves en España

La depuración extracorpórea de la sangre, clave para controlar la sepsis en pacientes críticos

— Cáceres 4 Abr, 2014 - 2:43 pm

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La depuración extracorpórea de la sangre es clave para controlar la sepsis en pacientes críticos, según los expertos reunidos en el “XV Curso Práctico sobre Tratamientos de Depuración Extracorpórea de la Sangre”, celebrado en Cáceres bajo la organización del  Centro de Cirugía de Mínima Invasión Jesús Usón, CCMIJU, con la colaboración de Fresenius Medical Care. La terapia continua de reemplazo renal extracorpórea es el tratamiento de elección en las UCI para pacientes inestables con fallo renal agudo.

De este cuadro infeccioso de los pacientes críticos ingresados en las unidades de cuidados intensivos se produce 50.000 casos graves en España y origina alrededor de 1.400 muertes diarias en todo el mundo. En muchas ocasiones se asocia a un fallo renal agudo y brusco a consecuencia de esta enfermedad. En estos casos, las terapias de depuración extracorpórea han demostrado su eficacia para dar soporte a la función renal dañada, además de facilitar la eliminación de las moléculas perjudiciales presentes en la sangre de estos pacientes.

Actuación multidisciplinar coordinada

“Estos pacientes críticos precisan medidas invasivas de soporte vital -ventilación mecánica, control cardiovascular…-, que además de las medidas necesarias para el control de la infección -antibióticos, drenajes o cirugías- deben completarse con estas terapias de depuración extracorpóreas. La labor continuada de depuración y monitorización continuada de los parámetros vitales del paciente crítico exige la actuación coordinada y altamente especializada de nefrólogos, médicos intensivistas y anestesiólogos”, aclara el doctor Javier Maynar, jefe Clínico en el Servicio de Medicina Intensiva del H.U. de Álava.

Las terapias de depuración más comúnmente utilizadas son las diálisis, que habitualmente se administran en pacientes crónicos con insuficiencia renal. Sin embargo, en el caso de los pacientes críticos, estas técnicas son un poco más “agresivas” y se administran de forma continuada.

La heparina

La doctora Sonsoles Leal, especialista del Servicio de Anestesiología y Reanimación del H. POVISA de Vigo, aclara que “estos tratamientos para críticos son mucho más agresivos en cuanto a la depuración que se realiza, puesto que es necesario «lavar» aún más las sustancias perjudiciales en circulación. Para ello –continúa- se pauta una mayor dosis de tratamiento que se mantiene de manera ininterrumpida durante 24 horas durante los días que el paciente está ingresado en cuidados intensivos”.

Para el correcto funcionamiento de la terapia de depuración es necesario garantizar que los circuitos del sistema estén continuamente funcionando, sin obstrucción y sin que se produzca coagulación de la sangre. “La sangre que pasa a través de los circuitos del sistema de depuración tiende a coagularse y a formar trombos que impiden su circulación por el circuito y el retorno al paciente una vez depurada. Para ello se utilizan anticoagulantes como la heparina que deben ser manejados con precaución para evitar que el paciente desarrolle una hemorragia interna”, aclara del doctor Maynar.

Equilibrio en anticoagulación

Una anticoagulación óptima es esencial no solo para evitar el riesgo de sangrado, sino también para controlar la administración correcta de la dosis de tratamiento necesario para el paciente crítico y evitar la interrupción del tratamiento. La coagulación del filtro es la causa más frecuente de interrupción por lo que los expertos evalúan la utilización de nuevos anticoagulantes, alternativos a la heparina, que permiten una anticoagulación local y eficaz para mantener de forma prolongada el tratamiento extracorpóreo.

El desarrollo de módulos de anticoagulación regional con citrato integrados en las propias máquinas han disminuido considerablemente las complicaciones hemorrágicas de los pacientes, a la vez que permiten que estas técnicas duren el tiempo programado, hasta 72h continuadas. “El citrato es un anticoagulante que «secuestra» las moléculas de calcio de la sangre y que son necesarias para que se formen los coágulos. Por tanto, si introducimos citrato en la sangre que entra en el circuito no se produce coagulación y trombos al pasar por el circuito” aclara la doctora Leal.

En opinión de los expertos reunidos en el curso, el uso del citrato permite sólo la anticoagulación de la sangre que está en el circuito, sin afectar a la que se encuentra dentro del paciente para no aumentar el riesgo de hemorragias internas.