Punto de vista

La crisis de la asistencia sanitaria rural en la sierra madrileña

Más allá de las denuncias generales sobre la situación de la Atención Primaria, el doctor Casado recoge en su blog una situación concreta, fruto de la precarización de profesionales que se vive en una zona de Madrid.

Esta semana el director del equipo de atención primaria de Soto del Real, el doctor Fernando Blázquez, ha presentado su dimisión junto con la responsable de enfermería. Ambos son excelentes profesionales y cuentan con la confianza de sus compañeros tras años de trabajo dirigiendo el equipo.

Las razones aducidas son las desavenencias con los directores de zona en relación a la gestión de personal, tema que viene de largo y que en los últimos meses se ha hecho insostenible por múltiples razones. El equipo citado consta de un centro de salud de cabecera en Soto, que dispone de servicio de atención continuada 24 horas, así como dos consultorios locales en Guadalix de la Sierra y Miraflores de la Sierra.

Tensión continua

¿Cuál es el problema? La mayor parte del año el servicio está precarizado al no cubrirse las reducciones de jornada de varios profesionales y las ausencias por bajas y diversos motivos, sobre todo de médicos de familia y pediatras. Esto produce un nivel de tensión continua en los miembros del equipo cuyos médicos tienen que realizar un exceso de trabajo para cubrir las ausencias; los administrativos, bregar con usuarios enfadados que ven sus citas demoradas o no las pueden concertar cuando ellos desean; y las enfermeras, trabajar varías horas al día en entorno rural sin que haya médico en el centro.

El problema es que, al mantener un servicio precarizado en una zona con mucha patología crónica, población envejecida y una alta frecuencia de emergencias vitales graves que requieren traslado en UVI móvil al hospital varias veces a la semana, la seguridad del paciente se ve comprometida permanentemente y los profesionales sobrecargados de forma habitual. Dejar desprotegido un pueblo alejado, sin médico varias horas al día o la jornada completa, es una temeridad que desgraciadamente se ha convertido en hábito.

¿Qué responsabilidad tienen los gestores ante estos hechos? ¿Quién debería responder y tomar medidas? ¿Deberían los profesionales tomar las suyas y denunciar en el juzgado esta situación?

Salvador Casado Buendía

Médico de Familia. Centro de Salud Villalba pueblo, Madrid

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