Punto de vista la psiquiatría tiene respuesta para la cleptomanía

La cleptomanía vista desde el punto de vista médico

A partir de un reciente acontecimiento popular, nuestro colaborador, cuyos estudios de especialización en Medicina fue la Psiquiatría, ofrece una visión de la cleptomanía y termina concluyendo que la medicina tiene tratamiento para todo, pero no todo tiene curación.

La actualidad política ha llevado a las columnas de opinión un tema psiquiátrico: la cleptomanía. La curiosidad me impulsó  a rebuscar en la biblioteca los textos de la especialidad; en los de la carrera (finales de los 70), encontré poca información, se consideraba una conducta antisocial en un territorio fronterizo de la psiquiatría con la criminología. Los textos actuales de Psiquiatría la incluyen dentro de los “trastornos destructivos, del control de los impulsos y de la conducta” (capítulo 15 del DSM-5), como un trastorno específico (312.32 F63.2).

A continuación me puse en contacto con un colega médico psiquiatra (R.C.T.), antiguo compañero de fatigas en la planta 8ª del Hospital Clínico de Madrid. Con su impagable ayuda he intentado “poner en pie” una hipótesis “novelada” que trata de explicar la motivación del robo  cleptómano de C. Cifuentes, entendido como uno de los muchos comportamientos irracionales que cometemos los humanos. Después hago un resumen de lo que hoy entiende la Psiquiatría por cleptomanía.

Hipótesis de las motivaciones psicológicas de un robo

La característica principal de la cleptomanía es la reiterada imposibilidad de resistir el impulso de robar objetos, aunque éstos no sean necesarios ni para uso personal ni por su valor monetario

Realiza el hurto de dos tarros de cremas cosméticas llevada por una frustración, posiblemente por temas referidos a su actividad profesional, la cual trata de compensar cogiendo algo “que le deben” de forma simbólica.

La frustración, igual que el enfado y otras emociones, se origina en el lóbulo límbico ante una contrariedad. Cuando estamos en uno de esos estados, la capacidad cognitiva de la corteza cerebral disminuye: predomina la emoción sobre la cognición. Así, bajo ese estado, es fácil que disminuya la capacidad para controlar los impulsos.

La frustración origina la búsqueda de una satisfacción compensatoria,  la forma en que se consigue es muy variada. Unas veces manifestamos  ira hacia personas familiares (no hacia el jefe causante de su crispación); otras comiendo o bebiendo en exceso, de forma perjudicial; en ocasiones incumpliendo compromisos con otras personas, sin relación con la causante de su malestar; otras se autoagreden; o roban… Es decir, se dejan llevar hacia conductas irracionales, insanas, inadecuadas e incluso antisociales, pues su capacidad de juicio y control de impulsos están disminuidos.

Las características personales de dedicación intensa a la actividad profesional,  con buena dosis de ambición de logros personales. Es posible que aquel día, al finalizar su actividad profesional, terminara  frustrada en sus expectativas (por ejemplo,  si tuvo que someterse al criterio contrario de alguien de su partido con más poder), o viera limitadas las oportunidades (que ella “se merece”) de progreso en el partido y en la política.

Así, llevada por un estado de malestar, que disminuye su capacidad de autocontrol y de análisis de la situación  (no valora de forma adecuada las medidas de vigilancia del comercio), buscó satisfacción cogiendo “lo que le debían” en forma de dos tarros de crema cosmética, compensando simbólicamente su frustración.

Descripción del trastorno. Características diagnósticas

La característica principal de la cleptomanía es la reiterada imposibilidad de resistir el impulso de robar objetos, aunque éstos no sean necesarios ni para uso personal ni por su valor monetario. El individuo experimenta un aumento de la sensación subjetiva de tensión antes de cometer el robo y siente placer, gratificación o alivio en el momento de cometerlo.

Los individuos con cleptomanía suelen intentar reprimir su impulso de robar, son conscientes de que el acto está mal y carece de sentido

El robo no se realiza en respuesta a un delirio o una alucinación. Los objetos se roban a pesar de que suelen tener poco valor para el individuo, que a menudo los regala o los desecha. En ocasiones, el individuo puede acumular los objetos robados o devolverlos subrepticiamente. Aunque los individuos con este trastorno generalmente evitarán robar si pueden ser arrestados inmediatamente (p. ej., si están a la vista de un policía); normalmente, no planean los robos ni tienen plenamente en cuenta la posibilidad de ser arrestados. El robo se realiza sin la asistencia o colaboración de otras personas.

Los individuos con cleptomanía suelen intentar reprimir su impulso de robar, son conscientes de que el acto está mal y carece de sentido. El individuo con frecuencia teme ser arrestado y a menudo se siente deprimido o culpable por sus robos. Las vías de neurotransmisión asociadas con las adicciones conductuales, como las de los sistemas serotoninérgico, dopaminérgico y opioide, parecen jugar también un papel significativo en el trastorno.

Prevalencia del trastorno

La cleptomanía puede asociarse con las compras compulsivas, así como con los trastornos depresivo y bipolar, los trastornos de ansiedad, los trastornos de la conducta alimentaria, los trastornos de la personalidad, el trastorno por consumo de sustancias y otros trastornos disruptivos del control de los impulsos y de la conducta

Entre el  4 y el 24 % de los individuos detenidos por robar en tiendas se les considera hurtos cleptómanos. Su prevalencia en la población general se estima entre el 0,3 y el 0,6 %. El número de mujeres supera al de hombres en proporción de 3:1.

La edad de inicio de la cleptomanía es variable, a menudo el debut se produce  con la adolescencia. Sin embargo  el trastorno puede empezar en la infancia,  en la edad adulta y, en raras ocasiones, en la edad adulta tardía. Hay poca información sistemática sobre el curso de la cleptomanía, aunque se han descrito tres cursos típicos: esporádico, con episodios breves y largos períodos de remisión; episódico, con largos períodos en los que se roba seguidos de períodos de remisión; y crónico, con algunos grados de fluctuación. El trastorno puede continuar durante años a pesar de las condenas por robo en tiendas.

Respecto a la comorbilidad, la cleptomanía puede asociarse con las compras compulsivas, así como con los trastornos depresivo y bipolar (especialmente el trastorno depresivo mayor), los trastornos de ansiedad, los trastornos de la conducta alimentaria (particularmente la bulimia nerviosa), los trastornos de la personalidad, el trastorno por consumo de sustancias (especialmente el trastorno por consumo de alcohol) y otros trastornos disruptivos del control de los impulsos y de la conducta.

Tratamiento

En el tratamiento farmacológico se utilizan los antidepresivos por la frecuencia de la comorbilidad y porque, según algunos estudios, disminuyen la frecuencia de los robos. Para el tratamiento no farmacológico se ensayan terapias cognitivo conductuales, como la desensibilización sistemática (se aproxima al paciente a situaciones similares a las del robo para encontrar mecanismos de defensa), o el aprendizaje asertivo (desarrollada para pacientes con fobia social), asimismo se intenta agruparlos en organizaciones anónimas de autoayuda.

Una vez más  la medicina tiene tratamiento para todo, aunque no todo tiene curación.

Tomás Merina Ortega

Médico, sociólogo y politólogo. @TomasMerina

4 Comentarios

  1. Enrique Renedo says:

    ¡Enhorabuena!. Muy oportuno el comentario.

    No se si tendremos suficiente medicación para tantos casos como han salido a la luz pública y los siguen saliendo.

  2. Ummmm de las 5 partes de tu articulo discrepo un tanto con la segunda.
    Creo que la cleptomanía no depende del grado de fustración personal sino que al reves, es u impulso que independientemente del poderio de la persona hace que esta trasgresa la norma y necesite llevarse “algo” aunque su valor sea mínimo.
    Pero dicho esto, me gusta el analisis y sobre todo la conclusión final que espero haga comprender a l mundo que los medicos no somos hechiceros y dioses
    Un abarzo y enhorabuena una vez ams
    Jesus

  3. Fernando Jiménez del Campo says:

    Muy oportuno Tomás. Preocupa que a lo que estábamos acostumbrados, que es que nos gobiernen amigos de lo ajeno e incapaces, se sumen ahora los trastornados. La democracia moderna ha prescindido del mecanismo de auto regeneración que tenía la democracia griega (el tirano) y lo paga.

  4. Charo says:

    No sólo son objetos sin valor , a mí me ha llegado a quitar monedero con dinero