Punto de vista los ciudadanos apenas conocen sus derechos en este ámbito

La asistencia sanitaria transfronteriza: una oportunidad perdida

El gran objetivo de la asistencia sanitaria transfronteriza apenas se ha cumplido, bien porque los ciudadanos desconocen sus derechos en este campo bien porque las autoridades nacionales ponen trabas a su desarrollo.

En estos momentos en los que la incertidumbre pesa sobre el futuro de la Unión Europea, agravada por las tensiones por el Brexit y en pleno desafío migratorio, es de interés recordar la apuesta que se inició en 2014 para garantizar la cobertura sanitaria con fondos públicos a pacientes en todo el ámbito europeo. La directiva 2011/24 de la Unión Europea, sobre la asistencia sanitaria transfronteriza, junto al real decreto 81/2014 de 7 de febrero que la desarrollaba, abría una nueva puerta a la mejora de la sanidad privada a la vez que reforzaba la unidad y la cooperación entre los países miembros.

La asistencia sanitaria transfronteriza se define como el viajar a un país distinto para recibir una asistencia sanitaria dentro de la cobertura pública.

Objetivos ambiciosos

La asistencia sanitaria transfronteriza se define como el viajar a un país distinto para recibir una asistencia sanitaria dentro de la cobertura pública

Los objetivos de este nuevo procedimiento son ambiciosos. En primer lugar, persigue garantizar la movilidad de los y las pacientes en los países de la Unión Europea. Para ello, establece unas reglas para facilitar su acceso a una asistencia sanitaria segura y de alta calidad en la UE. Asimismo, promueve la cooperación en materia de asistencia sanitaria entre los estados miembros de la UE, respetando plenamente los derechos de cada país en la organización y prestación de la asistencia.

Sin embargo, los procedimientos a seguir son distintos que en nuestra sanidad. La primera característica es que el ciudadano debe correr a cargo de los gastos de atención, que luego son reembolsados por el servicio de salud de su país. Por norma, solo están cubiertos dentro de la directiva los tratamientos que están incluidos en la cartera de servicios del país de origen. Además, algunos tratamientos necesitan una autorización previa.

La gran virtud del sistema era, al poder prestar la atención tanto desde los centros públicos como por la sanidad de titularidad privada, que de facto se abría la puerta a la reducción de las listas de espera en toda la UE. Por poner solo tres ejemplos, el tiempo de espera medio en la OCDE para una cirugía de caratas es de 128 días, para recibir una prótesis de cadera es de 159 días y para las prótesis de rodilla se alarga hasta los 182 días.

Oportunidad perdida

La gran virtud del sistema era, al poder prestar la atención tanto desde los centros públicos como por la sanidad de titularidad privada, que de facto se abría la puerta a la reducción de las listas de espera en toda la UE

Sin embargo, podemos concluir que la directiva de asistencia transfronteriza ha sido, por el momento, una oportunidad perdida. El nivel de movilidad de pacientes ha sido bajo. Solo ha habido 10.067 solicitudes de reembolso de tratamientos que no necesitan autorización previa, ninguno de ellos en Balears. Menos de dos de cada diez ciudadanos de la UE conocen sus derechos en asistencia sanitaria transfronteriza y algunos estados ponen barreras, de forma deliberada, a este servicio. Sea por desconocimiento o por desconfianza, ha habido una baja demanda.

Desde la Unión Balear de Entidades Sanitarias (UBES) creemos que merece la pena dar a conocer este derecho como ciudadanos europeos y relanzar un servicio que puede contribuir a mejorar la competitividad de nuestro sistema sanitario en un mundo cada vez más globalizado. Para ello, debemos trabajar conjuntamente en mejorar la transparencia en los resultados, las barreras lingüísticas y la seguridad clínica. Con nuestros 13 hospitales de titularidad privada y una red de centros sin internamiento distribuidos por toda la geografía balear, trabajamos día a día por su salud y por una región más próspera y competitiva.

Antoni Miquel Fuster Miró

Gerente de la Unión Balear de Entidades Sanitarias (UBES)

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