El mirador

Justicia y salud. 621 millones de carritos de la compra

El comentarista, en un tono indignado, arremete contra una situación política, que denuncia, pues está provocando mayor pobreza y, en consecuencia, peor salud para los ciudadanos que la padecen.

Los pacientes esquizofrénicos y simultáneamente diabéticos suelen ser pacientes pobres. Además, suelen tener otros muchos problemas de salud sobreñadidos, como insuficiencia cardíaca, ictus, obesidad, neuropatía periférica, isquemia coronaria y demás. Por consecuencia, los pacientes esquizofrénicos y simultáneamente diabéticos mueren pronto. El paciente esquizofrénico y diabético es un enfermo complejo, uno más de los que son muy frecuentes en la consulta, cada uno con una constelación peculiar de problemas

http://www.equipocesca.org/wp-content/uploads/2012/08/Jornadas-REAP-resumen-Junio-2012.pdf

 

La pobreza se asocia a obesidad y diabetes, y a esquizofrenia con obesidad y diabetes. La pobreza se asocia a multi-morbilidad, a la coexistencia de múltiples problemas de salud en la misma persona. Los pobres tienen multi-morbilidad precoz, unos 15 años antes que los ricos. Si lográramos distribuir con justicia la riqueza conseguiríamos salud, pero en España estamos haciendo justo lo contrario. La riqueza se está acumulando en manos de unos pocos mientras las manos de otros muchos quedan ociosas.

 

Al aumentar el desempleo se incrementa la pobreza y la multi-morbilidad ya que el paro es de por sí un problema de salud. Estar en paro es sufrir una forma de exclusión social, pues el trabajo nos incluye en la sociedad, además de ser fuente de ingresos. Al perder el trabajo se pierde el salario, y se pierde autoestima, seguridad en el futuro, equilibrio mental, rol familiar, integración social, alimentación correcta y estabilidad emocional, entre otras muchas pérdidas.

 

En España, es chocante, somos líderes del mundo en transplantes y en porcentaje de población en paro. En España tenemos al 25% de los trabajadores sin trabajo (al 50% de los jóvenes). Casi seis millones de españoles están en paro. Casi un millón de hogares carece de fuente de ingresos pues todos los miembros de la familia están en paro. Sin ingresos no se puede pagar la hipoteca, ni la electricidad, ni el agua, ni la comunidad de vecinos, ni el comedor y los libros de los niños, ni la comida. Hay tal estado de necesidad que es obligado robar. No robar en el sentido estricto de la palabra, sino el “hurto famélico”, el robar para lograr alimentarse, al menos.

 

241,40 euros

 

Algunos españoles en paro recurren a los contenedores de basura para encontrar con qué alimentarse. Es una imagen que recuerda la de hace diez años en la Argentina del “corralito”. Allí hubo muertos por hambre. En Argentina murieron niños por hambre, sobre todo en las provincias pobres, como Tucumán. Probablemente no había ni siquiera contenedores de basura que “rebañar”.

 

¿Qué comen los seis millones de españoles en paro? ¿Qué comen cuando se acaba el subsidio, cuando no hay unos abuelos con pensión aunque sea miserable? ¿Qué comen en ese millón de hogares sin ningún ingreso?

 

A veces tienen que hacer lo que no les gusta, y robar (el hurto famélico). “No aboné el carrito de la compra porque no puedo pagarlo”. Así contestó al juez la catalana que se presentó un día en DIA, llenó un carrito de la compra con productos de primera necesidad y se fue sin pagar los 241,40 euros que costaba. Es una mujer separada, sin trabajo ni subsidio alguno, de 28 años, con tres hijos, de 10, 6 y 2 años.

 

Por esos 241,40 euros en productos de primera necesidad (para sus hijos y para otras tres familias necesitadas), la catalana acabó en juicio, 48 horas después de cometer “el delito”, acusada por el fiscal de “ánimo de lucro”. El fiscal mantuvo que en España nadie se muere de hambre. Fue condenada a pagar los 241,40 euros, más 90 euros de multa, más las costas del juicio. Es decir, en 48 horas se le multa con una cantidad equivalente al 37% del “hurto famélico”, al tiempo que se le hace devolver lo tomado. Si no paga irá a la cárcel, o equivalente.

 

Esta es la justicia que los españoles esperábamos, pero no para ésto. Y si no hay justicia no hay salud.

 

En tiempos de Franco fue lema repetido ese de “en España nadie muere de hambre”. Pero hubo muchos muertos de hambre, en el sentido literal. A veces, al abrir una historia clínica, los ojos del paciente se llenaban de lágrimas cuando respondía a la pregunta “¿de qué murieron sus padres” y responder “si soy franco, de hambre, doctor”.

 

Hambre no pasan ni han pasado los políticos neo-liberales de la austeridad, como los del PP (en el Gobierno) y los del PSOE (del pasado Gobierno, “la alternativa”), que dicen que hacen cosas que no les gustan ya que no se puede hacer otra cosa. Es un poco de locos, pues por ejemplo reforman y reforman el mercado laboral para incrementar el paro ya que no se puede hacer otra cosa si se quiere aumentar el empleo; parece que los trabajadores son los culpables de la crisis financiera. O recortan bárbaramente el presupuesto de educación y de sanidad, sin ningún afán de mejora, sólo de disminución del gasto, como si la educación y la sanidad fueran las culpables de la crisis financiera. Otro sí con la investigación, al parecer también culpable de la crisis financiera según estos neo-liberales. También resulta culpable de la crisis financiera todo el sistema de ayudas sociales, ya de por sí uno de los peores y más débiles de Europa.

 

Lo dijo el fiscal, llenar el carrito de la compra con productos de primera necesidad para paliar el hambre de tus hijos es tener “ánimo de lucro”.

 

“Sería absurdo negar que no hemos tenido éxito en la supervisión”

 

Hay 150.000 millones de razones para que los banqueros y financieros expliquen la crisis, y a dónde ha ido el dinero. Son 150.000 millones de euros que ya hemos puesto entre todos para tapar los agujeros más urgentes, para que los créditos fluyan. Pero no fluyen. Los banqueros y financieros han tomado ese dinero, y hacen negocio con él, pero no lo prestan. Nos estamos desangrando en vivo para que los banqueros y financieros sigan su vida y milagros, sin control y sin supervisión. Lo explicó el gobernador del Banco de España, quien para aceptar su fracaso dijo aquello célebre de “Sería absurdo negar que no hemos tenido éxito en la supervisión”, en lugar de lo que quería decir en claro “Sería lógico afirmar que hemos fracasado”.

 

Pero ahí siguen los banqueros y financieros, ahora con otro gobernador del Banco de España (otro de la panda), no ha habido juicio a las 48 horas, ni devolución de ninguna cantidad, ni multa del 37% de lo desaparecido por el “ánimo de lucro”. Se han llevado 621 millones de carritos de la compra de DIA y los han hecho desaparecer. Sabemos que muchos están en los paraísos fiscales, pero con ellos no se atreve ningún fiscal ni juez español. No ha habido multa de 41.000 millones de euros (el 37%) a los banqueros, financieros y políticos (ir)responsables, ni nadie sueña en nada similar. Nadie ha ido a la cárcel. La justicia se ejerce contra los pobres, para empeorar su salud, para defender la austeridad, para aumentar el hambre, para demostrar quién manda.

 

La crisis financiera en España tiene su origen en el asalto al Estado de los partidos políticos, con su legislación que llevó al control de las Cajas de Ahorros (aliados con los sindicatos), comisiones reguladoras de los mercados (incluida la Comisión Nacional del Mercado de Valores), Tribunal de Cuentas, el Consejo del Estado y demás. Se apoyan en la Iglesia Católica oficial y en los empresarios de las grandes patronales.

 

Son partidos políticos antidemocráticos que tienden a seleccionar para incluir en las listas cerradas a los más débiles mentales, los más ambiciosos, los más sumisos y temerosos con los poderosos, los más altaneros y soberbios con los humildes y los más corrompibles (o corruptos, directamente). Los seleccionados llenan el Parlamento y el Senado, el Gobierno, los Gobiernos autónomos, los Parlamentos autonómicos, las Consejerías, los Ayuntamientos, las empresas públicas, las representaciones internacionales y miles y miles de puestos más. Es excepcional que voten o actúen “en conciencia”, casi siempre votan “en interés” (si se mueven no salen en la foto, ya avisó el hermano de aquel corrupto).

 

Hay que cambiar la Ley Electoral para lograr listas abiertas, pero sobre todo hay que cambiar la legislación para que los partidos políticos sean democráticos en su funcionamiento. Es imposible que partidos antidemocráticos en su funcionamiento interno sean democráticos en su actuación pública.

 

La connivencia entre banqueros, financieros y políticos ha llevado a prácticas financieras “hispánicas”, al abuso de confianza, al engaño y al fraude, a la administración desleal, a la ocultación de información, y a la falta de control y de competencia. La gente no es tonta y por consecuencia la mayoría de la población desaprueba a los partidos políticos (88%), los bancos (88%), el Parlamento (81%), los obispos (76%), el gobierno del Estado (74%), la patronal (72%) y los sindicatos (71%).

 

Ese robo de 621 millones de carritos de la compra los estamos pagando con nuestra sangre y hambre, con una crisis social que lleva a rodear al Congreso y a pedir que se vayan todos. Estos políticos no pasan la “prueba del olor”. ¿Cómo aguantarían los manifestantes en la Plaza de Neptuno?

 

El “smell test” de la honradez es lo que ha pedido David Harding, el que paga más impuestos en el Reino Unido (un 39% de lo que gana entre salario y dividendos; es decir, 34 millones anuales de libras esterlinas de un total de 87 millones de ingresos). Nuestros banqueros, financieros y políticos huelen a podrido, a putrefactos y a corruptos, no pasan la “prueba del olor” de la hornadez. Huelen ellos como personas, y las instituciones que llenan.

 

Juan GérvasEn Cataluña los políticos de la derecha austera, casposa, rancia y neo-liberal se han envuelto en la bandera independentista para pasar la “prueba del olor”; el independentismo es perfume que puede llegar a marear. Aprovechando esta ocasión de oro, este mareo colectivo, cabe que los partidos estatales austeros, casposos, rancios y neo-liberales del Congreso se envuelvan en su bandera monárquica (roja y gualda) para ocultar también su mal olor, a podrido, a putrefacto y a corrupto.

 

Por consecuencia, seguiremos sin justicia y sin salud, con millones de carritos de la compra en los paraísos fiscales, con injusta distribución de la riqueza, con pobreza y con hambre. Seguiremos con juicios injustos, para escarmentar, para dar ejemplo, para que persista el hambre, para ejercer un poder arrogante con los humildes y con los pobres.

 

¡Pobres españoles pobres!

 

Juan Gérvas ([email protected]) es médico general y promotor del Equipo CESCA (www.equipocesca.org)

 

Acta Sanitaria