Política y Sociedad Entrevista con el director de Proyectos de Ribera Salud y exgerente del centro

Javier Palau: La reversión del Hospital de Alzira obtiene datos asistenciales «claramente peores»

El pasado 1 de abril se cumplió el primer año desde que el Hospital de Alzira dejó de ser gestionado por el grupo sanitario Ribera Salud para pasar a manos de la Generalitat Valenciana, motivo por el que Acta Sanitaria ha mantenido una conversación con el que era gerente de este centro valenciano hasta hace 12 meses y del Departamento de Salud de La Ribera, y que asegura, con datos en la mano, que «la reversión está obteniendo unos resultados asistenciales claramente peores». «Ciudadanos y pacientes estamos pagando hoy esa decisión», lamenta el director de Proyectos de Ribera Salud.

Javier Palau

Acta Sanitaria (AS).- El pasado 1 de abril se cumplió el primer aniversario de la reversión del Hospital de Alzira. ¿Cómo valora la gestión de este centro durante los últimos 12 meses?

Javier Palau (JP).- Realmente negativa. Fue una decisión tomada sin ningún criterio sanitario que nos está costando mucho dinero a unos ciudadanos que obtienen unos resultados asistenciales claramente peores. Desde el primer día, hubo problemas con los pedidos, el mantenimiento de las instalaciones, el aparcamiento, las citaciones, las nóminas, los turnos y las sustituciones. No lo digo yo, lo dicen los pacientes, cuyas reclamaciones han aumentado, y los profesionales, que protestan contra la precariedad que están sufriendo. De hecho, uno de uno de los altos cargos de la Conselleria de Sanitat, el mayor instigador de la reversión, me dijo que ya sabían que el Departamento de Alzira, una vez revertido, iba a costar un 30 por ciento más para hacer un 30 por ciento menos, pero que, pese a todo, las instrucciones eran claras: había que revertirlo. Posiblemente se ha quedado corto.

AS.- Como gerente de este hospital hasta hace un año, ¿podría facilitar cifras asistenciales y de satisfacción de los usuarios a fecha de 31 de marzo de 2018?

JP.- Por supuesto. Ribera Salud dejó el Hospital de Alzira con una demora 1,4 meses menor que el resto de la Comunitat Valenciana para someterse a una intervención quirúrgica. Solo un 1,27 por ciento de los pacientes tuvo una demora de más de 180 días, frente al 20,34 por ciento de la región. Además, La Ribera mejoró la media de la Comunitat en más de 15 y de 9 puntos en control de la hipertensión y de la diabetes, respectivamente.

«Las listas de espera empeoran pese a cientos de contrataciones extraordinarias»

Siguiendo con los datos oficiales, especialidades como la Cirugía Pediátrica, la Cirugía Torácica y la Cirugía Cardiovascular, contaban con demoras medias inferiores a los 25 días. Asimismo, los usuarios de La Ribera tenían 15 días menos de espera que el resto de la Comunitat para obtener una primera consulta con el médico especialista. A continuación, le ofrecemos un cuadro de la situación del Hospital de Alzira, con datos oficiales de Alumbra, sistema de información de la Conselleria de Sanitat.

AS.- ¿Cómo contrastan estos datos con los actuales?

JP.- Por desgracia la reversión está obteniendo unos resultados asistenciales claramente peores: las listas de espera empeoran pese a cientos de contrataciones extraordinarias, se registra una mayor precariedad laboral y un mayor coste en fármacos y material sanitario. Han desaparecido pruebas y servicios y, sorprendentemente, en una decisión supuestamente desprivatizadora, se produce la mayor privatización de la historia del Departamento de La Ribera con la deriva de pacientes a centros privados para hacerse pruebas que se hacían antes en el hospital.

Actualmente, ya se desvían más de 7.000 resonancias y están pendientes de analizar más de 3.000 biopsias. Además, se ha expropiado un aparcamiento que, probablemente, costará a los valencianos más de 10 millones de euros, y, sin embargo, su gestión ha convertido en un caos los accesos al hospital. Todo ello mientras las urgencias están más saturadas que nunca y se crean unidades de preingreso (obsoletas en cualquier gestión moderna), donde 26 pacientes y sus familiares han de compartir un único baño.

AS.- Ustedes han defendido siempre que la que se ejerció fue una decisión política y no basada en resultados en salud. ¿Qué consecuencias ha tenido esto para los pacientes?

JP.- Seguimos defendiendo que la reversión se ha llevado a cabo básicamente por una motivación política y que, además, fue mal planificada y ejecutada. Ciudadanos y pacientes estamos pagando hoy esa decisión. Las reclamaciones por parte de los pacientes han aumentado y, por primera vez en 20 años, los profesionales se han manifestado para protestar por sus condiciones laborales. Además, las indemnizaciones que va a tener que pagar la Administración por los despidos improcedentes que se produjeron, el primer día de reversión, pueden llegar a costar más de dos millones de euros y, además, han obtenido sentencias favorables y los profesionales despedidos vuelven a incorporarse a sus puestos de trabajo.

«Por primera vez en 20 años, los profesionales se han manifestado para protestar por sus condiciones laborales»

Todo ello, claramente, redunda en mayores costes con empeoramiento de los indicadores asistenciales. Imagino que todos saben que los precios sanitarios son menores cuanta más solvencia hay en el pago. Actualmente, los precios que se están pagando por determinados productos son, en ocasiones, hasta un 70 por ciento mayores que antes de la reversión. Las compañías farmacéuticas se vuelven a frotar las manos y los hospitales privados del entorno ven cómo florecen sus negocios. ¿Alguien va a responder por eso? Creo que no hace falta añadir nada más para saber cómo está funcionado la reversión.

AS.- Incluso se ha denunciado desde diferentes ámbitos que se maquillan las listas de espera actuales en el Hospital de Alzira. ¿Cree que es así?

JP.- Los datos son de por sí suficientemente negativos, han aumentado las listas de espera más de un 10 por ciento en lista de espera quirúrgica (LEQ) y eso que se están poniendo en lista un 22 por ciento menos. La demora para una primera visita de especialidad es de 44 días y creciendo. Además, los actuales gestores han reconocido que en Alzira se han contratado 600 personas más para hacer menos actividad.

AS.- ¿Y cuáles han sido los efectos para las arcas de la Administración? La propia Sindicatura de Cuentas regional estima que la colaboración público privada representa ahorros, ¿no es así?

JP.- La auditoría de la Sindicatura de Comptes de la Generalitat Valenciana, el informe técnico más solvente y objetivo, ya vaticinaba que el cambio de modelo de gestión iba a conseguir peores resultados porque la gestión privada permite hacer más cosas con más calidad y a menor coste. Según la primera auditoría sobre la concesión de Manises y que, posteriormente, se ha ratificado con el segundo informe, esta vez sobre el Departamento de Torrevieja, el cambio de modelo de gestión iba a conseguir peores resultados con gastos de más del 30 por ciento. La Conselleria lo sabía, ni siquiera presentó alegaciones, pero no lo quiso tener en cuenta. Ambos informes ponen de manifiesto que la gestión privada es capaz de hacer más cosas a menor coste manteniendo unos procesos de calidad de excelencia.

«La gestión privada permite hacer más cosas con más calidad y a menor coste»

En concreto, el informe de Torrevieja concluye que el modelo concesional es un 30 por ciento más eficiente para la Administración y ofrece menos listas de espera, una menor mortalidad, una mayor inversión por ciudadano y mayor calidad. Por lo tanto, de esta crónica de una muerte anunciada queda ahora la asunción de responsabilidades ante la ciudadanía. La otra parte del balance, y no menos importante en términos de democracia y rendición de cuentas, es que no queda prácticamente nadie de los responsables de todo este proceso. Unos han vuelto a sus trabajos previos, otros en el ostracismo político, otros en paradero desconocido. ¿A quién pedimos responsabilidades? Es una lástima porque no se ha hecho un buen negocio y se ha perdido una oportunidad de oro para modernizar el modelo concesional, que aún tiene que decir mucho en el ámbito de la Sanidad Pública.

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