Tecnología e Investigación Según científicos del CIBER de Fragilidad y Envejecimiento Saludable

Interrumpir el sedentarismo con pequeñas actividades contribuye a reducir el riesgo de fragilidad

— Toledo 21 Jul, 2020 - 12:58 pm

Interrumpir los períodos de tiempo sedentario con pequeños intervalos de actividad puede prevenir la progresión hacia la fragilidad en las personas mayores, según una de las conclusiones de un nuevo estudio liderado por científicos del Centro de Investigación Biomédica en Red de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES) en la Universidad de Castilla-La Mancha y el Complejo Hospitalario de Toledo, que publicó la revista The Journals of Gerontology Series A.

Los resultados de este trabajo avalan la utilidad de nuevas estrategias de intervención que pasan por fomentar la introducción de intervalos breves de actividad que rompan el tiempo que las personas mayores pasan sedentarias para prevenir la fragilidad, asociada habitualmente a mayor riesgo de discapacidad, hospitalización y mortalidad.

“Éste puede ser un enfoque más factible que otros que exigen cambios de conducta con actividades más intensas, y es menos desafiante para los adultos mayores inactivos, los cuales son considerados de mayor riesgo”, explica el doctor Asier Mañas, que es investigador del CIBERFES y primer autor de este estudio.

Además, dicho científico añade que “se puede romper el tiempo sedentario con una gran variedad de actividades de la vida diaria, sin un alto grado de compromiso y planificación, y con una carga físicamente más baja que no requiere un alto nivel de condición física o habilidades motoras complejas, por lo que el seguimiento de estas pautas resulta un paso inicial asequible para mejorar la salud en las personas mayores que no cumplen con las recomendaciones de actividad física”.

Perdida de funcionalidad

Este nuevo estudio se centró en avanzar en el conocimiento de la repercusión del sedentarismo en la pérdida de funcionalidad, concretamente en la relación causa-efecto entre las rupturas del tiempo sedentario y la fragilidad y viceversa.

Para ello, se realizó un seguimiento durante cuatro años a un total de 186 personas mayores de 65 años que forman parte del Estudio Toledo de Envejecimiento Saludable (ETES). En estos pacientes, se midió el número de rupturas del tiempo sedentario utilizando acelerómetros (dispositivos para medir la aceleración y, por tanto, el movimiento). Asimismo, se evaluó el síndrome de fragilidad utilizando la Escala de Rasgos de Fragilidad.