Política y Sociedad Según la última jornada organizada por la Fundación Ramón Areces

La Inteligencia Artificial revoluciona la cirugía y el abordaje de las leucemias infantiles

Como preámbulo a la jornada sobre los ‘Últimos avances en la aplicación de la Inteligencia Artificial (IA) a la Salud‘, la Fundación Ramón Areces y Springer-Nature han organizado un encuentro con periodistas en el que distintos especialistas han confirmado el potencial de esta tecnología para revolucionar áreas de la Medicina como, por ejemplo, la cirugía o el abordaje de algunas leucemias infantiles.

Erika Pastrana

Explosión de conocimiento

La responsable de Nature Research Nueva York, Erika Pastrana, constató la explosión que ha experimentado el mundo del conocimiento científico en virtud de las últimas tecnologías aplicadas a máquinas cada día más inteligentes.

Por eso, celebró la oportunidad de debatir en Madrid sobre Deep Learning, dada la capacidad de este “aprendizaje profundo” para analizar la catarata de datos que se genera en la actualidad. Con un crecimiento exponencial, añadió, que ha cambiado la forma de ver la eficiencia en el mundo sanitario y que cambiará, sin duda, la forma de tratar a los pacientes, tal como refirió.

De los ponentes, Pastrana destacó en el profesor José Hernández-Orallo su visión panorámica de la Inteligencia Artificial; del doctor Tarek Besold, su dominio de la neurotecnología; de la doctora Jamie Paik, su magisterio en la tecnología que trasciende los algoritmos para entrar de lleno en el hardaware de los dispositivos; y, finalmente, de la doctora Kara Davis reseñó su carácter pionero en la introducción del citado Deep Learning, dentro de su su especialidad, la Pediatría y las leucemias infantiles.

José Hernández-Orallo

Tenemos nuevas herramientas

El catedrático del departamento de sistemas informáticos y computación de la Universidad Politécnica de Valencia, el doctor José Hernández-Orallo, abordó los retos que supone la aplicación de estas nuevas herramientas a la Biomedicina, así como detalló los proyectos en los que él mismo está embarcado en la actualidad.

Como labor de su grupo, centrado en ciencia básica y el aprendizaje artificial, mencionó sus 20 años de experiencia en Inteligencia Artificial, que le animan a ponerse frente a retos que son muy difíciles de resolver por depender todavía de procesos manuales hasta en un 80 por ciento, según precisó.

También destacó su proyecto de adiestramiento de cirujanos para intervenciones mediante laparoscopia. No exactamente con simuladores de bajo coste, sino gracias a cajas mejor diseñadas para facilitar la supervisión automatizada, que siempre es muy penosa y costosa. Donde el desafío de gran complejidad técnica es, según aclaró, incorporar adecuadamente el lenguaje natural.

Buscar la robustez

Así mismo, y sobre la forma de evaluar el aprendizaje automático, el profesor José Hernández-Orallo expresó que la mayor dificultad en Inteligencia Artificial reside en crear procedimientos robustos y confiables. Tras un año sabático y formativo en Reino Unido (Cambridge), afirmó que volvió a España con un proyecto sólido en seguridad aplicada a Inteligencia Artificial. Porque es posible que, en una o dos décadas, el aprendizaje de las máquinas sea menos lineal y más poliédrico, vaticinó.

A lo anterior, el profesor sumó experiencias realizadas con roedores en los laboratorios de su universidad, además de un proyecto más ambicioso que incluirá la realización de un mapa global de Inteligencia Artificial. Algo que todavía no mapea nadie y que supondrá hacer lo que hizo la cartografía con el globo terráqueo en tiempos pretéritos, o como hizo Linneo con las taxonomías de las especies animales.

Seguridad, ética y privacidad

No dejó fuera temas el profesor valenciano como la seguridad, la ética, la privacidad y la concentración de poder de la IA en pocas compañías mundiales. Especialmente, si estas tecnologías entran de lleno en el terreno de la salud, como parece que va a ocurrir en poco tiempo, calculó. Además, ratificó que hay una asimetría entre la disponibilidad de datos de las compañías y aquella con la que cuenta el ciudadano, que sólo conoce a ciencia cierta sus propios datos.

Concluyó el ponente con la afirmación de que nos enfrentamos a una epidemia de sedentarismo “cerebral” que pasará tanta factura en la salud como la que pasa ahora la falta de movilidad física a millones de personas con sobrepeso.

Tarek R. Besold

Telefónica y Alfa Health

El director de Inteligencia Artificial de Telefónica Innovación, Tarek R. Besold, analizó las connotaciones éticas de este tipo de tecnología, como parte del futuro del planeta.

Sobre su propio departamento, confesó que es un poco la “oveja negra” de su compañía, lo que no le impide que desarrolle el proyecto Alfa Health, versado en el terreno tratado durante la jornada. Dentro de una misión que busca reducir la mortalidad y mejorar la calidad de vida de las personas con patologías crónicas.

Como resumen de su agenda, citó la mejora de los cambios en los hábitos de vida bajo criterio científico, de cara a poder ayudar a más de 1.100 millones de personas en el planeta. Ello requiere la participación intuitiva y voluntaria de múltiples equipos que tengan siempre como referente las mayores exigencias éticas.

De manera que los procesos se puedan controlar en unión con los usuarios de tecnología en un clima de transparencia. Para llegar a una inteligencia “explicable”, aseveró. Algo que debería ocurrir, puso como ejemplo, al llegar a un banco y que el cliente recibiera toda la información de manera cristalina, antes de firmar un crédito.

El petróleo del siglo XXI

Con objeto de afianzar esos fundamentos, el ponente se mostró confiado en que la claridad en las relaciones entre ciudadanos y corporaciones ayudará a que todos trabajen más a gusto y con más garantías. Sobre el abordaje del uso ético de los datos, afirmó que pasa por encriptar adecuadamente la información mediante códigos que sólo conozca el usuario y sin que se pueda rastrear su origen. Con todas las precauciones porque, según aseveró, los datos son el petróleo del siglo XXI, de lo que dedujo que la privacidad es un bien aún mayor.

Cuando se realicen vídeos en streaming será preciso, tal como adelantó, saber si las personas están cómodas o no con el uso que se hace de sí mismas y de sus datos. Porque existe otro tercer valor, añadió, que es la confianza y el poder vivir tranquilos. En línea con todo lo anterior, Besold confirmó que su compañía trabaja en protocolos con todas las características descritas, desde una posición pionera en el mundo. Lo que conlleva riesgos de cometer algunos errores al ser los primeros.

Para avanzar con paseo firme en Inteligencia Artificial, desde la ética, podría ser planteable que las compañías compartan su información de la misma forma que se pide a los usuarios, propuso el directivo. Aunque asumió que sería la “cuadratura del círculo” pretender que las corporaciones de éxito transfirieran el control de su funcionamiento a los usuarios. Sin embargo, razonó que será legítimo que los ciudadanos exijan a las compañías su parte de compromiso recíproco  adquirido en el uso de su información personal.

Jamie Paik

Y si los robots se apagan…

La directora del laboratorio de robótica reconfigurable de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza), la doctora Jamie Paik, detalló los resultados de sus proyectos sobre robótica inteligente. Como advertencia, precisó que trabaja en inteligencia aplicada a hardware, más que en Inteligencia Artificial, estrictamente.

Sobre los robots comentó que implican un riesgo de dependencia de su funcionamiento, una cuestión muy relevante si se les encarga el cuidado de las personas mayores o de los niños, por ejemplo.

Ante escenarios con rasgos apocalípticos, Jamie Paik aseguró que no es una cuestión ajena a la preocupación de los médicos. Ya que es posible operar, por ejemplo, al tiempo que se va la luz por culpa de un terremoto u otra causa.

Embotar la inteligencia

Para potenciar esa inteligencia “incrustada” en el cuerpo de los pacientes, la doctora habló de robots “blandos” similares a origamis, y realizados con distintos tipos de goma o goma-espuma, de manera que es posible disponer de ingenios más cómodos, intuitivos y menos visibles en el interior del organismo. Un avance que todavía no ha resuelto plenamente el dilema de saber si los médicos adoptarán esta tecnología en su integridad.

La tecnóloga explicó que replica a los padres de sus alumnos, cuando le preguntan si le preocupa que los robots dominen el mundo, que lo que le resulta alarmante de verdad es la pérdida de inteligencia real en la gente. Así, afirmó que, aunque es maravilloso que la aplicación Siri sea capaz de reconocer la voz única de cada persona, consideró digno de espanto que casi todos dependamos de nuestro teléfono móvil para recordar hasta nuestro propio número de teléfono. Y añadió que llegaremos a la Inteligencia Artificial “Tangible”, antes que tarde.

La especialista en robots también comentó que ya hay robots capaces de realizar biopsias, aunque no está cerca el día en que estas máquinas puedan intervenir solas, dada la alta complejidad de muchas cirugías.

Kara L. Davis

Con la mente en los niños

La responsable del departamento de Pediatría del Centro Bass de la Universidad de Stanford, la pediatra Kara L. Davis, compartió los resultados de un trabajo sobre Machine Learning, capaz de predecir los pacientes que recaerán en su enfermedad.

Como novedad destacable, habló de usar la Inteligencia Artificial en el terreno de las leucemias, para aprender de los pacientes mediante la confección de patrones. Así, se pasa de observar a una persona de forma aislada a valorar una ingente cantidad de datos que faciliten la toma de decisiones, tal como relató, con opciones como la modificiación genética a nivel celular. Una posibilidad que a veces da vértigo a los propios médicos, según razonó.

Tras reconocer que entró en contacto con la Inteligencia Artificial casi por casualidad, opinó que tiene mucho potencial para desmenuzar cada caso de leucemia, según las proteínas afectadas y los riesgos de recidiva que suponen.

Conocer pronósticos

Como anticipo de su charla de la sesión de tarde, Davis comentó a los periodistas que iba a centrarse en “los malos de la película” que causan la enfermedad más prevalente de los niños al tratar sobre la Leucemia Linfoblástica, que es apta para utilizar en ella tecnologías de Deep Learning, según su criterio. Terreno en el que hay un algoritmo que podría permitir la concreción de pronósticos y sin olvidar, sin embargo, que el cáncer nunca es único, sino que es una categoría en la que entran casi infinitas patologías particulares.

No obstante, la doctora comentó que su equipo solo ha trabajado con 75 muestras hematológicas, aunque confió en que se podrá contar próximamente con cientos de ellas. En un territorio como es el de la salud, que puede nutrirse de otras muchas áreas más maduras en Inteligencia Artificial que la Medicina.

Finalmente, y como pérdida de la práctica clínica actual, Kara Davis lamentó que algunos facultativos prefieren prescribir una placa de tórax antes que perder algunos minutos hablando con los pacientes.

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