Política y Sociedad SEGÚN LA CAMPAÑA #StopDiscriminaciónObesidad, DE SEEDO, SEEN Y SEMERGEN

Insensatez ciudadana y falta de presupuesto impiden reducir la obesidad y sus comorbilidades

En el Día de la Lucha contra la Obesidad, estipulado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) este martes, 10 de diciembre, tres sociedades científicas han lanzado la campaña #StopDiscriminaciónObesidad, para recordar a pacientes, padres y aquellos profesionales que aún no lo aplican a su trabajo que esta también es una enfermedad con gran potencial de gravedad.

Con este llamamiento de las sociedades españolas de Endocrinología y Nutrición (SEEN), para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) y de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) se recalcó que la obesidad es una epidemia mundial directamente implicada en la muerte de 2,8 millones de personas y que su falta de diagnóstico y tratamiento activo empeora sus patologías asociadas: hipertensión arterial (HTA), diabetes, enfermedad cardiovascular y cáncer, entre otras, además de mantener vivo un estigma y rechazo social, que deben ser erradicados.

Susana Monereo

Discriminación pública y personal

La secretaria de la SEEDO, la doctora Susana Monereo, aseguró que la obesidad es objeto de discriminación a pesar de ser una enfermedad que debe ser tratada por el sistema sanitario. Se trata, por tanto, de una patología de gran impacto y merecedora de todos los recursos necesarios, porque su abordaje requiere tanto corregir los hábitos de vida perjudiciales como recurrir a fármacos y otras terapias, al igual que ocurre con otras patologías que acompañan muchos años al paciente.

Susana Monereo, que es jefa del Servicio de Endocrinología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, estima que no es aceptable que se traten los casos extremos de obesidad, cuando es preciso recurrir a la cirugía bariátrica, y que se descuiden las etapas iniciales y medias de la enfermedad. En esas fases, según criticó, los fármacos no están financiados, dado que, por alguna razón, no hay recursos suficientes para esa finalidad.

No entiende de lo anterior esta endocrinóloga que sirva la excusa a las autoridades competentes el que sean muchos los pacientes susceptibles de ser tratados con estos fármacos, por lo que pidió que se estudien las fórmulas más adecuadas para que estos pacientes puedan ser tratados. De esta forma, lo contrario, les sujeta a una situación de discriminación respecto a otros pacientes crónicos.

Enfermedades cómplices

Todo ello al obviar, entre otras cosas señaladas por Monereo, que la obesidad es la causa de otras enfermedades de gran impacto social y presupuestario, entre las que citó la diabetes tipo 2, la hipertensión, la dislipemia e, incluso, el cáncer.

En este último capítulo, afirmó esta ponente que la obesidad está detrás de 13 tipos distintos de tumores malignos, entre los que citó el cáncer de mama, en especial, además de otros problemas graves de salud, como la infertilidad y la apnea del sueño, entre otras muchas condiciones de salud.

Esta panoplia de patologías asociadas a la obesidad vería reducida en un amplio espectro sus prevalencias, aseguró Monereo, si se atajara con más contundencia y recursos esta dramática pandemia del siglo XXI.

Con este planteamiento en mente, esta endocrinóloga ve como una pérdida de oportunidad en términos de rentabilidad no abordar una enfermedad que potencia muchas otras, porque, aunque es costoso tratar la obesidad a corto plazo, resulta claramente coste eficiente a medio y largo, ya que, según cálculos actualizados expuestos, el ahorro para el sistema sanitario podría llegar a los 2.000 millones de euros dentro de un plazo de cinco años.

A pesar de todo ello, Monereo estima que planteamientos generales que se realizan a escala nacional como la estrategia NAOS, para la nutrición, actividad física y prevención de la obesidad, se quedan cortos al ceñirse en la práctica solo a promover una alimentación sana con el apoyo de la industria alimentaria, y al no haber tenido más recorrido hasta la fecha.

Mientras, en el plano regional, una mayor obesidad suele ir acompañada de niveles inferiores de renta con cierta asimetría en perjuicio de las comunidades autónomas del sur, cuyos hábitos de vida más extendidos ponen a la cabeza del problema a regiones como Canarias, Andalucía y la Región de Murcia, al tiempo que, como exponentes de lo contrario, la secretaria de la SEEDO habló de otros territorios, como la Comunidad de Madrid, Cataluña y el País Vasco.

Irene Bretón

Nunca actúa sola

La presidenta de la SEEN, la doctora Irene Bretón, defendió centrar la campaña mundial de lucha contra la obesidad en la discriminación que todavía genera, después de haber abordado otros binomios, como la obesidad y la diabetes tipo 2, o la obesidad y las cardiopatías, por ejemplo, en ediciones anteriores.

Para Irene Bretón, el lema de este año: ‘Stop discriminación, la obesidad también es una enfermedad‘, resume a la perfección los dictados de la OMS y las autoexigencias de las sociedades médicas convocantes.

Según Bretón, a pesar de que la obesidad es una enfermedad crónica reconocida, no siempre recibe la atención que merece, con el agravante que supone que cualquier condición clínica se puede ver complicada por la obesidad, sin que haya realmente opción a que mejore por las buenas, si no es adecuadamente tratada.

Para esta facultativa, subsiste un cierto nihilismo social y sanitario que dificulta mirar a la obesidad frente a frente, en lo que repercute que el tratamiento raramente resulte fácil y que requiera controlar muchos factores desde una óptica claramente multidisciplinar.

Todo ello además de no perder de vista que, sin los tratamientos adecuados, las complicaciones son muy significativas, lo que produce un aumento de la mortalidad, mayor riesgo de padecer otras enfermedades, alteración de la calidad de vida y un importante gasto sanitario, fundamentalmente porque parte de la ciudadanía aún contempla la obesidad como un problema meramente estético, sin ser plenamente consciente de sus graves repercusiones para toda la salud.

Un estudio aclaratorio

En ese sentido, también se hicieron referencias al estudio ACTION-IO, según el cual, no reconocer que se padece obesidad, como una enfermedad, produce un retraso en la consulta sobre el exceso de peso por parte del paciente, que se estima de seis años de media. Este retraso en la consulta se debe al gran estigma de sufre esta enfermedad, que culpabiliza al paciente por tener malos hábitos alimentarios y ser responsable de su enfermedad, como simplificación de su etiología compleja y multifactorial.

De dicho estudio se dedujo que hasta un 81 por ciento de los propios pacientes creen que su responsabilidad es perder peso y que, al no lograrlo, demoran la consulta. Este trabajo incide especialmente en la necesidad de lograr una mayor armonía entre la percepción social y personal que hay de la obesidad, su realidad intrínseca y respecto a las intervenciones que requiere.

Como cifras alarmantes, Bretón situó la obesidad de los adultos en España en el 21 por ciento, mientras que la infantil oscila entre el 12 y el 14 por ciento. Además, también se refirió a la cirugía bariátrica como una tecnología coste-efectiva que, sin embargo, conlleva listas de espera que pueden llegar a los cinco años.

Nuria Vilarrasa

En plano de igualdad

La coordinadora del Grupo de Obesidad de la SEEN, la doctora Nuria Vilarrasa, instó a que aquellas personas que ya padecen obesidad comprendan que tienen una enfermedad crónica y que, por lo tanto, deben consultar a un profesional de la salud para que este actúe al igual que se hace ante cualquier otra enfermedad crónica, es decir, procediendo a su evaluación y ofreciendo las diferentes estrategias disponibles para su tratamiento.

Lo anterior se traduce en retrasos que favorecen la aparición de patologías asociadas, que hacen de la obesidad una patología progresivamente compleja y preocupante. Nuria Vilarrasa insistió, también, en que, en la actualidad, los médicos disponen de fármacos que representan una buena ayuda que aportar a la dieta instaurada para perder peso.

Pese a lo anterior, el principal escollo es que dichos fármacos no están financiados por el Sistema Nacional de Salud (SNS), de manera que su uso se encuentra limitado por las condiciones económicas del paciente, con el daño que supone que esta enfermedad afecta a todos los estratos sociales, pero sobre todo perjudica a los económicamente más precarios, circunstancia que redunda en una carga de discriminación respecto a las personas que padecen otras enfermedades crónicas.

Más fruta y deporte

Junto a sus compañeras de mesa, la coordinadora de la SEEN para la obesidad repasó los puntos fuertes en la lucha contra esta patología, tales como  mantener una dieta equilibrada, realizar una actividad física regular, comer con moderación controlando el tamaño de las raciones, consumir cinco raciones de fruta y verdura todos los días, limitar la comida rápida y precocinada, así como los fritos y rebozados, y moderar el consumo de azúcar blanco y los alimentos y las bebidas azucaradas, entre otros.

Sin embargo, las ponentes hicieron constar que hay que profundizar en las barreras que llevan a las personas con obesidad a no poder seguir estas recomendaciones o a no hacerlo con éxito. Eso se explica por los múltiples factores implicados en esta patología, ya sean personales, psicológicos, sociales, económicos, de estrés o problemas del sueño, circunstancias que predisponen a la obesidad y que tienen que ser abordadas de manera tanto aislada como conjunta, sin olvidar el papel tan importante y clave de la industria alimentaria, la legislación o el urbanismo, que promueven un ambiente generador de obesidad muy marcado por el sedentarismo.

Blanca Dahl

Perspectiva comunitaria

La médico y residente en el madrileño Hospital Universitario Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes, además de portavoz del Grupo de Trabajo de Nutrición de SEMERGEN, la doctora Blanca Dahl, afirmó que uno de los problemas que se detectan en Atención Primaria es que los pacientes no se encuentran limitados en su vida diaria al inicio de la enfermedad, por lo que se relajan y asumen equivocadamente que las complicaciones y comorbilidades solo llegan a largo plazo.

Además, Blanca Dahl lamenta que, en muchos casos, estos pacientes no acuden a las revisiones, con claro perjuicio de su evolución clínica, a pesar de la educación para la salud que se realiza en centros de salud y colegios, abordada desde Enfermería, Pediatría y Medicina de adultos, y de los protocolos existentes para realizar el seguimiento de los pacientes y apoyarles en su enfermedad, añadió.

Obesidad y Salud Mental

Tanto Monereo como su colega de especialidad de la SEEN, Bretón, ven conexiones más que patentes entre obesidad y problemas de Salud Mental, sin que la primera de ellas partiera del presupuesto de que la patología mental, hoy día, bien controlada, no es un hándicap para llevar una vida normal.

Esta es una realidad que no impide, en mucho casos, que estas problemáticas se puedan ver complicadas con obesidad en parte por efecto de la medicación. Esto hace que deban tener mayor cuidado con su alimentación y tener presente que una actividad física moderada, o mejor intensa, es el mejor camino para reducir peso y el riesgo de salud que conlleva.

Para Monereo, los pacientes que toman este tipo de fármacos deben saber que, con ejercicio físico serio, es posible romper el círculo vicioso de la obesidad casi siempre caracterizado por la resistencia a la insulina, dado que el deporte para el paciente reduce la ansiedad que lleva a comer demasiado, como ocurre también con el tabaco, y se convierte en el mejor tratamiento para contrarrestar el apetito desmedido por los dulces y demás hidratos de carbono. Dio esperanza, de este modo, a los pacientes con obesidad mediante alternativas como correr y hacer pesas, especialmente con la ayuda de un preparador personal.

En el plano farmacológico, la secretaria de la SEEDO explicó que el medicamento Saxenda (liraglutida) es válido a dosis mínima, como tres miligramos, porque crea la sensación de saciedad sin incurrir en interacciones con los terapia psiquiátrica con psicofármacos, además de reducir la resistencia a la insulina, aunque a dosis mayores puede producir náuseas.

Bretón suscribió las palabras de Monereo, al tiempo que resaltó el destacable componente emocional que suele estar en la génesis de la obesidad.

Educar para reducir la obesidad

Las doctoras concluyeron con la afirmación de que solo a través de la formación del profesional sanitario y las personas con obesidad, las autoridades sanitarias y la sociedad en su conjunto podrán acabar con el estigma de la obesidad, al tiempo que se contribuye a impulsar nuevas estrategias que hagan posible frenar su crecimiento.

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