Hospitales en el Hospital Universitario Reina Sofía

Científicos andaluces recurren a la ingeniería genética para tratar leucemias y linfomas

— Córdoba 8 Sep, 2021 - 5:10 pm

Investigadores de la Sanidad Pública de Andalucía han puesto en marcha un proyecto que pretende crear un compuesto capaz de atacar a las células cancerígenas del organismo en pacientes con leucemias y linfomas refractarios, esto es, que no responden a ningún tratamiento de los que se administran actualmente.

Este estudio parte del comportamiento de las células CAR-T en este tipo específico de tumores. Estas son células que resultan de añadir un receptor quimérico (CAR) a las de la sangre involucradas en la defensa contra agentes infecciosos y cáncer, las T. El conocimiento generado en este campo pone de relieve que son capaces de atacar a las cancerígenas en leucemias y linfomas, abriendo una vía terapéutica en estos tumores.

No obstante, y según explican los investigadores, “por una parte, las CAR-T se obtienen a partir de células del propio paciente y, en muchos casos, son células deterioradas por los tratamientos aplicados y no tienen la calidad suficiente; además, obtenerlas es un proceso lento, de entre tres y seis semanas; por otra parte, las CAR-T se ven mermadas por el ambiente tumoral”.

Ante este escenario, científicos del Área de Terapia Génica y Celular, del centro granadino GENYO, liderados por el investigador Karim Benabdellah; profesionales sanitarios del Servicio de Hematología del Hospital Universitario Reina Sofía-IMIBIC de Córdoba, con Concha Herrera al frente; apoyados por el doctor Juan Antonio Marchal, que es catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada (UGR); pusieron en marcha un proyecto de investigación con la finalidad de obtener pequeñas partículas -exosomas- con capacidad antitumoral a partir de células CAR-T (EXO-CAR-T) procedentes de donantes sanos.

Utilización de exosomas

Según detalla Karim Benabdellah, “el objetivo es utilizar exosomas, pequeñas partículas con capacidad antitumoral secretadas por las células CAR-T obtenidas de donantes sanos, como complemento o sustituto de las CAR-T convencionales”. La principal ventaja reside en que, “al proceder de donantes sanos, nos aseguramos una producción continua y, por tanto, una disponibilidad inmediata para todos los pacientes que lo necesiten”, asegura.

Se trata, en definitiva, “de utilizar un compuesto universal obtenido de células T de donantes sanos, de modo que estén disponibles inmediatamente para su administración como tratamiento a los pacientes”, remarca este investigador. Además, y también “gracias a la edición genómica, es posible tratarlas para que no sean rechazadas por el paciente que las recibe, evitando, así, la enfermedad de injerto contra huésped”, añade.