Las mezclas de plantas aromáticas con cannabinoides sintéticos no son medicamentos

Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea

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image__curia_tribunal_justicia_union_europea_896923149552679299En  Sentencia TJUE dictada este jueves, el Tribunal Europeo de Justicia declara que el concepto de medicamento en el Derecho de la Unión no incluye las sustancias que, como las mezclas de plantas aromáticas que contienen cannabinoides sintéticos, dan lugar a una mera modificación de las funciones fisiológicas, sin ser aptas para producir efectos beneficiosos, mediatos o inmediatos, sobre la salud humana, y que se consumen únicamente con el fin de generar un estado de embriaguez, resultando nocivas para la salud humana.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea responde de este modo a las cuestiones planteadas por el Bundesgerichtshof (Tribunal Supremo alemán), el cual, en el marco de dos procesos penales, debe decidir si la venta de mezclas que contienen cannabinoides sintéticos y que se utilizan como sustitutivos de la marihuana puede ser perseguida penalmente como venta ilegal de medicamentos dudosos. Dos vendedores de tales mezclas fueron condenados por la venta de medicamentos dudosos mediante sendas sentencias de tribunales inferiores a una pena privativa de libertad de un año y nueve meses con suspensión de la ejecución en uno de los casos y a una pena privativa de libertad de cuatro años y seis meses y al pago de una multa de 200 000 euros en otro. Cuando se produjeron los hechos, los cannabinoides sintéticos no estaban incluidos en la Ley alemana sobre los estupefacientes, por lo que las autoridades alemanas no podían incoar actuaciones penales sobre la base de dicha Ley.
Finalidad del consumo
El consumo de los cannabinoides sintéticos en cuestión genera comúnmente un estado de embriaguez que puede variar desde la exaltación hasta las alucinaciones. También puede provocar náuseas, vómitos severos, episodios de taquicardia y desorientación, delirios e incluso paradas cardiorrespiratorias. Dichos cannabinoides sintéticos fueron objeto de estudios pre-experimentales por la industria farmacéutica. Las series de pruebas se interrumpieron en la primera fase farmacológico-experimental porque no se pudieron obtener los efectos deseados de tales sustancias sobre la salud y porque, debido a su acción psicoactiva, eran de esperar considerables efectos secundarios.

Habida cuenta, por un lado, del objetivo del Derecho de la Unión de conseguir un elevado nivel de protección de la salud humana y, por otro, del contexto en el que se enmarca el concepto de «medicamento», el Tribunal de Justicia llega a la conclusión de que dicho concepto no incluye las sustancias cuyos efectos se limitan meramente a modificar las funciones fisiológicas, sin ser aptas para producir efectos beneficiosos, mediatos o inmediatos, sobre la salud humana.

El Tribunal de Justicia observa que, según el Bundesgerichtshof, las mezclas en cuestión no se consumen con fines terapéuticos, sólo de esparcimiento, resultando nocivas para la salud humana. A la vista del objetivo de conseguir un elevado nivel de protección de la salud humana, de la exigencia de una interpretación coherente del concepto de medicamento y de la necesaria ponderación entre la posible nocividad de un producto y su efecto terapéutico, esas sustancias no pueden calificarse como medicamentos.