Expertos ven posible un tratamiento futuro de la hepatitis C crónica sin ribavirina

Simposio organizado por Bristol-Myers Squibb

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Expertos en hepatología se han dado cita en un simposio, organizado por Bristol-Myers Squibb, en el que se han analizado los últimos datos disponibles sobre ensayos clínicos con antivirales de acción directa de segunda generación y el interferón lambda, en el el tratamiento de la hepatitis C crónica, y han señalado que ven posible un tratamiento futuro sin ribavirina y con alternativas al uso del interferón alfa.

“En pacientes con genotipo 1, el más común, la tasa de curación ha llegado hasta el 75%, pero hay un 25% de pacientes que no podemos curar”, explica el doctor Ricard Solá, jefe de Sección de Hepatología del Hospital del Mar de Barcelona. “Si miramos quiénes son los que no se curan, nos encontramos con que son los que más lo necesitan, los que tienen la enfermedad más avanzada”, añade este experto que moderó el simposio.

Los datos presentados en el simposio muestran que regímenes terapéuticos basados en el uso de daclatasvir (un inhibidor del complejo de replicación NS5A), sin interferón alfa ni ribavirina, logran tasas de respuesta virológica sostenida superiores al 90% en pacientes con el genotipo 1 del VHC. En concreto, la combinación de daclatasvir, asunaprevir (inhibidor de la proteasa NS3) y BMS-791325 (inhibidor de la polimerasa NS5B) logró una respuesta virológica sostenida en el 94% de los pacientes a las doce semanas de tratamiento, aseguraron en el evento.

En otro estudio diferente, en el que daclatasvir se usó en combinación con el fármaco sofosbuvir, el 100% de los pacientes con genotipo 1 tratados logró una RVS a las 24 semanas, con independencia del uso o no de ribavirina . En este ensayo clínico se observó, además, que la combinación de daclatasvir y sofosbuvir es eficaz en pacientes no tratados previamente con genotipo 2 y 3 de la hepatitis C, con tasas de curación hasta el 100% después de 24 semanas de tratamiento. Estos resultados corresponden a estudios fase II en los participaron un número limitado de pacientes. Sin embargo, algunos de estos ensayos ya se están investigando en fase III, informaron en el evento.

“Las combinaciones de antivirales de acción directa de segunda generación nos pueden dar más eficacia, especialmente en grupos de enfermos en los que, hasta ahora, no disponíamos de más alternativas que el interferón alfa y la ribavirina”, subraya el doctor Solá. Para este experto, los ensayos clínicos desarrollados hasta el momento con antivirales de acción directa de nueva generación permitirán, en el futuro, utilizar en algunos grupos de pacientes terapias libres de interferón alfa y de sus efectos secundarios.

La combinación de daclatasvir y asunaprevir también demostró su eficacia cuando se combinó con interferón y ribavirina en pacientes con respuesta nula al tratamiento previo con estos dos agentes terapéuticos. Un estudio de fase IIa presentado en el congreso de la Asociación Americana para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas (AASLD) en noviembre de 2012 indica que la cuádruple terapia puede obtener altas tasas de respuesta virológica sostenida en pacientes con el genotipo 1 de la hepatitis C crónica. La mayoría de los pacientes presentaban genotipo 1a .

La importancia de estos resultados, según el doctor Solá, radica en que en respondedores nulos al tratamiento previo y pacientes con cirrosis “la eficacia del tratamiento actual es muy pobre”. Si bien en estos grupos de pacientes el uso del interferón y la ribavirina sigue siendo necesario, la combinación con antivirales de acción directa de nueva generación permite mejorar las tasas de curación y acortar la duración del tratamiento, añade.

En opinión del doctor Solá, los resultados obtenidos con los antivirales de acción directa hasta el momento podrían facilitar, en el futuro, un tratamiento personalizado de los pacientes con hepatitis C crónica atendiendo a las características del virus (genotipo, subtipo) y de los propios pacientes (de nuevo diagnóstico, previamente tratados, con enfermedad avanzada). No obstante, considera que son necesarios más ensayos clínicos con poblaciones específicas de pacientes para avanzar en este camino.