Punto de vista ante la falta de una política clara de personal

Incumplimientos y mentiras: el SNS español se está quedando sin médicos

Desde el sindicato médico AMYTS y en su página web, su tesorera ofrece una visión preocupante sobre la política de contratación del personal en el Sistema Nacional de Salud (SNS) que va a desembocar en la falta de efectivos en un futuro no tan lejano.

Llevamos tantos años avisando, tantos años anunciándolo, tantas cartas, comunicados, manifestaciones, reuniones… En el acto celebrado el pasado 24 de noviembre en Madrid, el presidente de la Organización Médica Colegial y del Foro de la Profesión Médica, Dr. Serafín Romero, dijo que llevamos más de 12 años anunciando el problema que se nos venía encima.

Y todavía estamos esperando que algún responsable (político) tome cartas en el asunto para que, desde el análisis y la planificación, se haga un verdadero plan de recursos humanos que sea capaz de dotar del número adecuado de profesionales al cada vez más ahogado Sistema Nacional de Salud (SNS). Ni siquiera hacen amago de intentarlo.

En España se forman muchos médicos. Probablemente más médicos de los necesarios. Esto no lo puedo afirmar con rotundidad por la falta de estudios sobre la necesidad REAL de ellos adaptada a la oferta sanitaria que se pretenda cubrir. Luego el problema es… que los médicos formados no se quedan.

El recipiente del SNS

Los médicos especialistas formados en España son un auténtico objeto de deseo para otros países europeos, que los reciben con los brazos abiertos

Tenemos un recipiente, que se llama Sistema Nacional de Salud, con un agujero enorme, que se llama ofertas mejores en otros países. Los médicos especialistas formados en España son un auténtico objeto de deseo para otros países europeos, que los reciben con los brazos abiertos. Y los médicos jóvenes, que todavía no se encuentran con la indefensión aprendida de los que ya llevamos muchos años trabajando para el sistema, móviles por su falta de cadenas familiares, y empoderados por su conocimiento de idiomas y del mundo, hacen lo normal: van allá hacia donde se los quiere y se los reconoce.

Y el reconocimiento y el cariño va mucho más allá de los aplausos promovidos o espontáneos. Se plasma cuidando a los profesionales. Se plasma con retribuciones competitivas y con condiciones laborales que no acaben hasta con las vocaciones más profundas. No vale solo querer, si luego no hay reconocimiento. La frase de “mucho te quiero, perrito, pero pan poquito”, no sirve para los médicos jóvenes. Y poco a poco, tampoco para los menos jóvenes.

Sin cambiar la situación

Nuestro SNS se ha basado en el maltrato a los médicos, en los sueldos bajos y en la venta política frívola, que ni contenta a los ciudadanos ni convence a los profesionales

Al menos en Madrid, los primeros en notar la ausencia fueron los médicos de la Urgencia Extrahospitalaria. Casi al mismo tiempo que ellos los pediatras de Atención Primaria. Y están siguiendo los médicos de familia. Explicamos una y mil veces dónde estaba el problema. Una y mil veces incluso aportamos las propuestas de soluciones para subsanarlo. Una y mil veces se nos desoyó. Se miró para otro lado. No se quiso cambiar la situación.

Porque nuestro Sistema Nacional de Salud se ha basado en el maltrato a los médicos, en los sueldos bajos y en la venta política frívola, que ni contenta a los ciudadanos ni convence a los profesionales.

Y malviviendo con un número cada vez más escaso de profesionales, llegó el revulsivo de la COVID-19, que demostró que la casa estaba enferma por los cimientos. No sé cómo van a hacer ahora nuestros políticos para reconstruir las cenizas de lo que queda, porque el Sistema Nacional de Salud no es un ave Fénix.

Y si creen ustedes que la situación crítica en cuanto a recursos humanos ha hecho finalmente reaccionar a los administradores políticos e intentar cambiar la situación… la respuesta es evidente: no. Al más puro estilo dictatorial, pretenden encontrar la solución disminuyendo las garantías de los profesionales, y militarizando a los que están, obligando a movilizaciones forzosas de los trabajadores. A las malas.

Pero, desengáñense, el Real Decreto 29/2020 tampoco solucionará el problema. Porque afortunadamente, y aunque nuestros políticos no lo crean así, la esclavitud ha sido abolida. Y nos iremos. Los nuevos, seguro; los antiguos, más pronto que tarde, bien mediante jubilación, o bien mediante paso a otra parte.

Y la niña bonita de España, su sanidad pública. gratuita y universal, quedará como una estafa más a los ciudadanos.

 

Ana Giménez Vázquez

Médico de familia. Presidenta del sector AMYTS de Atención Primaria