Tecnología e Investigación Por investigadores del CNIC

Identificado el “airbag” que protege a las células frente al estrés

— Madrid 20 Dic, 2019 - 12:16 pm

Científicos del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) han identificado los mecanismos moleculares que permiten a nuestras células adaptarse, protegerse y sobrevivir frente al estrés mecánico, unos resultados que se publicaron en la revista Nature Communications y que muestran que existen moléculas que actúan como una especie de “airbag” frente al estrés mecánico.

“Sin este sistema de protección y adaptación, por ejemplo, el corazón, que está sometido a fuerzas mecánicas constantes, no podría ejercer correctamente su función de bombeo sanguíneo”, explica el doctor Miguel Ángel Del Pozo, que es el autor principal de este trabajo.

“Esto pone de manifiesto la importancia de identificar los mecanismos moleculares que confieren una protección frente al estrés mecánico”, añade el doctor Asier Echarri, también autor principal de este estudio. Muchos procesos fisiológicos, como el desarrollo embrionario, la cicatrización de heridas, la homeostasis de los órganos, el almacenamiento de lípidos y la actividad muscular, están expuestos a diversos tipos de fuerzas mecánicas potencialmente dañinas.

Todos los seres vivos, y, por tanto, sus células, están sometidos a diferentes tipos de fuerzas físicas, como las mecánicas y las electromagnéticas. En concreto, los investigadores del CNIC explican que las células humanas tienen la capacidad de percibir, adaptarse y/o responder a las fuerzas mecánicas.

Evitar rotura

“En ocasiones, estas fuerzas pueden resultar excesivas, sometiendo a las células a un estrés mecánico que puede producir la rotura de la envuelta que protege a la célula, con la consiguiente muerte celular. Para evitar esta ruptura y prevenir así la muerte celular, la naturaleza ha desarrollado sensores moleculares que se ‘encienden‘ en respuesta a estas fuerzas e inician procesos de adaptación y protección. El objetivo de esta respuesta es poder adaptar las células a dichas fuerzas antes de que puedan resultar lesivas para el tejido u órgano sometido a dichas fuerzas”, asegura Miguel Ángel Del Pozo.

La investigación identificó unos pliegues o arrugas relativamente grandes de la envuelta celular que son capaces de desplegarse o alisarse al estirar la célula, y así proveerla de una envuelta extra que evitaría una rotura ante un estiramiento excesivo. “Sería análogo a un acordeón, que al estirarse se despliega, y eso hace que no se rompa al tirar de él”, concretan los investigadores, que concluyen que “estos pliegues actúan como una especie de ‘airbag‘ frente al estrés mecánico”.