Política y Sociedad la ley ya fue publicada en el BOE

El Colegio de Médicos de Madrid insiste en que la eutanasia “no es un acto médico”

— madrid 26 Mar, 2021 - 5:24 pm

El Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM) ha hecho público el Documento de Posicionamiento sobre la Ley Orgánica que regula la eutanasia, elaborado por su Comité de Profesionalismo Médico, en el que ya pidió, antes de que esta norma fuera aprobada, “no reconocer la eutanasia como acto médico”.

“De hecho, la Asociación Internacional de Medicina y, especialmente, la Asociación Médica Americana han indicado que la eutanasia no es un acto médico”, declara esta corporación, que recuerda que en el “desarrollo de la Geriatría, los Cuidados Paliativos y las ayudas sociales”, España figura “a la cola de Europa”.

“En nuestro país se realizó una Proposición de Ley de Eutanasia sin una legislación y desarrollo previo adecuado de los Cuidados Paliativos. No existe una formación adecuada mediante titulación especializada o como área de capacitación, mientras existe, prácticamente, en todos los países de la Unión Europea (UE)”, advierte el ICOMEM.

Además, esta organización colegial apunta que esta Ley, ya publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE), prevé “la creación de un registro de objetores de conciencia, sin precisar qué organismo debe crearlo y sin contemplar la creación de un registro inverso, es decir, de no objetores”.

Definir el sufrimiento

Esta Ley “define dos tipos de supuestos como posible contexto eutanásico: 1) Padecimiento grave, crónico e imposibilitante; 2) Enfermedad grave e incurable causantes de un sufrimiento físico o psíquico constante e insoportable sin posibilidad de alivio y con un pronóstico de vida limitado. En ambos casos se deja en manos del paciente la decisión de definir el sufrimiento consecuencia de su enfermedad, como intolerable”, analiza este Colegio.

El sufrimiento intolerable, según esta organización, tiene “una escala de respuestas terapéuticas potenciales en la práctica de la Medicina, que pueden ir desde la adecuación del esfuerzo terapéutico (no empezar o retirar tratamientos) y los tratamientos sintomáticos aún cuando incluyan un ‘doble efecto’ (poder provocar un acortamiento de la supervivencia para conseguir tratar una determinada sintomatología) a la sedación paliativa”, añade este posicionamiento del ICOMEM.

“El problema es que se puede generar una cultura en la que se opte por una solución práctica mucho más fácil”, subraya esta institución. “La cuestión de financiación tampoco se refleja. No se precisa si será el Estado el financiador o serán las comunidades autónomas. Llama, también, la atención la falta de definición del suicidio médicamente asistido”, concreta.