Política y Sociedad Hasta en un 90% en los hospitales madrileños, según datos de CESM y Amyts

La huelga nacional de médicos es secundada por cerca del 85% de los facultativos

La Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) celebra “el éxito” de la convocatoria nacional de huelga que se lleva a cabo este martes, 27 de octubre, y que según los datos de los que dispone por el momento ha conseguido un seguimiento “muy importante”, que se sitúa en torno al 85 por ciento, y del 90 por ciento en los hospitales madrileños y en el SUMMA 112, de acuerdo con el recuento efectuado por el sindicato médico madrileño Amyts.

Sobre estos datos, el presidente de CESM, el doctor Tomás Toranzo, muestra su satisfacción con el seguimiento, en declaraciones realizadas a Acta Sanitaria, y matiza que “ha habido una respuesta muy importante, quizás un poco desigual por comunidades autónomas y por Atención Primaria y Hospitalaria, dependiendo de las zonas”.

Asimismo, el máximo dirigente de este sindicato subraya que la huelga “ha tenido una gran repercusión, sobre todo en la asistencia por suspensión de muchísimas consultas y de quirófanos”, que se cifra en una parada del “2 por ciento” de ellos “suspendidos en muchísimas comunidades”.

Para Tomás Toranzo, “lo más importante ha sido en cuanto a seguimiento y respaldo”, este último “apoyado por todas las organizaciones profesionales y, lo que es más importante, el respaldo de las organizaciones de pacientes”. Este hecho, concreta que “llama la atención y contrasta con el silencio de la Administración, que con una actitud totalmente antidemocrática, soberbia y de animadversión al diálogo, ni siquiera se ha dignado a llamar para negociar, como tenía obligación con el Comité de huelga”.

“Toque de atención”

Así, este portavoz sindical manifiesta su deseo para que “el toque de atención que ha significado el día de hoy, sirva para reconducir la situación, porque si no, el deterioro del sistema será irreversible”. En este sentido, argumenta que “el desprecio por parte de los responsables de la Administración a la labor de los médicos ha quedado patente en estos difíciles meses, donde, pese a innumerables peticiones de reunión, el Ministerio de Sanidad ha hecho oídos sordos a las mismas”.

“Cuesta imaginar a un responsable de Defensa, Cultura o cualquier otro Departamento que, en pleno conflicto, no se siente siquiera a escuchar la opinión de los expertos y sus representantes. En este caso, un ministro de Sanidad, en plena pandemia sanitaria, se ha negado, desde el principio, a recibir a los profesionales sanitarios”, lamenta CESM.

Respecto a este paro indefinido, dicho sindicato explica que “se produce por la situación insostenible por la que atraviesan los médicos en esta llamada segunda ola de la pandemia mundial por coronavirus”. Así, define la huelga como “una llamada de auxilio secundada por toda la profesión médica, pero también tiene como objetivo velar por la seguridad de los pacientes, que, tras la aprobación del Real Decreto Ley 29/2020, van a ver cómo son atendidos por médicos sin la titulación de especialista necesaria para trabajar en el Sistema Nacional de Salud (SNS) o incluso por especialistas de otras especialidades”.

Apoyo de SEMG

“La llave para desconvocar este paro indefinido está en poder de los responsables políticos”, apuntan desde CESM y Amyts y recuerdan que “el objetivo de esta huelga nacional es la retirada del Real Decreto Ley 29/2020 y la apertura de un canal de diálogo con los profesionales que pueda poner soluciones consensuadas a los problemas que arrastran desde hace años”.

Antonio Fernández-Pro

La Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) publicó un comunicado en el que comunica que se suma a la protesta nacional, en plena segunda ola de la pandemia por la Covid-19, para mostrar su “rechazo” al Real Decreto Ley 29/2020, que permite, entre otras cosas, que “médicos extracomunitarios puedan ser contratados sin tener hecha la especialidad”.

Del mismo modo, esta organización científica muestra su apoyo a la huelga ante “la falta de medidas y soluciones que pongan fin a las precarias condiciones en las que se trabaja en Atención Primaria. Una situación crítica en el primer nivel asistencial que ya se viene sufriendo mucho antes de que llegase esta crisis sanitaria, que lo único que ha hecho es evidenciar su desbordamiento crónico”.

2 Comentarios

  1. “Falta de medidas y soluciones que pongan fin a las precarias condiciones en las que se trabaja en Atención Primaria”, he ahí la clave del control de la pandemia y sobre la que no todos los responsables de la gestión sanitaria toman medidas para contenerla.

  2. Isidoro Jiménez Rodríguez says:

    (Otro punto de vista)
    Médicos, políticos y médico-políticos: desmantelando una nación.

    Señalar que este comentario a la noticia antecedente es una apreciación personal que no representa a ningún grupo y/o colectivo profesional.
    Que con la que “está cayendo” un colectivo corporativista y sectario, como es el médico se plantee una interrupción de la actividad asistencial, no hace sino mostrarnos la identidad y pretensiones de un buen número de nuestros galenos. Afortunadamente, no de todos. No es mi deseo generalizar.
    Desde algunos ámbitos médicos se empieza a reconocer que la dotación de médicos de nuestra sanidad es la adecuada, no guardando relación con la de otros colectivos sanitarios. Los estudios estadísticos de los órganos internacionales, no dan lugar a la menor duda.
    Igualmente resulta incuestionable la desproporción de los sueldos de los galenos en comparación con la que reciben otras profesionales sanitarias, también graduados universitarios.
    Del mismo modo, nadie puede poner en duda que son los médicos quienes “administran” y “gestionan” nuestra sanidad, prácticamente al cien por cien. Algo que resulta inadmisible y no acorde con nuestro ordenamiento jurídico ( Constitución, Ley de Sanidad, Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, etc.)
    Numerosos trabajadores sanitarios se preguntan sobre la situación de que muchos de los médicos de nuestro sistema público de salud puedan hacer “lo que”, “como” y “cuando”, les “da la gana”. Para ellos no existen los horarios de trabajo, ni el rendimiento mínimo aconsejable en el desempeño de sus puestos.
    Mientras tanto, curiosamente otros de estos colectivos de la sanidad se ven obligados a regalar su tiempo a la administración, prolongando su jornada laboral (solape de jornada) o no pudiendo disfrutar de los 20 minutos de descanso estipulados en su turno de trabajo. Esto que se acepta como normal, debería ser “anormal” y perseguido por los “supuestos” órganos de inspección. No hace falta señalar que estos supuestos, órganos de control están configurados por médicos.
    Un servidor, a lo largo de estos meses de crisis sanitaria, ha venido trasladando la pregunta de muchos integrantes de nuestro sistema de salud sobre donde han estado durante los momentos más crudos de la crisis miles y miles de médicos, a los que se les ha echado en falta en sus lugares habituales de trabajo ¿Acaso sus incomprensibles 11 o 12 años de estudio no les han permitido arrimar el hombro en una situación crucial como la vivida?
    Para un servidor resulta muy difícil discernir el carácter sanitario o el político de algunos personajes de nuestra vida pública. Esta “hibridación” en forma de médico-político, por los aspectos señalados con anterioridad, no resulta fácil de entender.
    Sin duda que percatados de todas estas circunstancias, los convocantes de la huelga referida se han dado prisa en difundir un video que, bajo mi punto de vista, no pretende sino seguir engañando, con una sesgada visión galénica, a nuestra sociedad. Considero que nuestra sanidad no es la mejor, como fanfarronamente se escucha en el video propagandístico . Al contrario, somos el hazmerreir de otros países en la gestión de la pandemia. Me pregunto si los huelguistas son incapaces de ver que muchos de esos políticos que ellos rechazan, son también médicos. No se trata por lo tanto de médicos y políticos, sino de los híbridos señalados.
    Las torpezas gubernamentales con motivo de la presente crisis son innumerables. Me quedo con la situación de muchos trabajadores que prefieren no realizarse la prueba de detección de la COVID-19, por temor a ser despedidos de sus puestos de trabajo. O con la situación de muchos españoles que han atravesado las fronteras, camino de Portugal, para hacerse con mascarillas a un precio razonable (8-10 céntimos)…
    Bajo mi modesto entender creo haber justificado el comienzo de estas líneas. No hay que distinguir entre políticos, médicos y médico-políticos, son todos “primos hermanos”. Los unos y los otros, con su negligente gestión de los recursos públicos, están empobreciendo y hundiendo nuestro país. Están empeñando el futuro de varias generaciones.