Los hospitales La Paz y el Clínico San Carlos implantan los primeros dispositivos cardíacos libres de cables

Se trata de un marcapasos y un desfibrilador

Guardar

Un euro da idea del tamaño del marcapasos Nanostim.

Especialistas de los hospitales La Paz y Clínico San Carlos, de Madrid, han colocado dos tipos de dispositivos cardíacos que no llevan cables endocárdicos. En el H. Clínico, la Unidad de Arritmias ha realizado su primer implante de un desfibrilador que funciona sin que los cables toquen el corazón; en La Paz, la Unidad de Marcapasos de Cirugía Cardiaca ha implantado un marcapasos directamente en el corazón, evitando el cable y el bolsillo quirúrgico.

El implante del marcapasos Nanostim del H.U. La Paz se realiza a través de la vena femoral, con ayuda de un catéter orientable, en un procedimiento clínico que tiene una duración media de 28 minutos. Se trata de una técnica menos invasiva, que evita la cicatriz y los cables, necesarios en los marcapasos convencionales y que, en definitiva, reduce las complicaciones asociadas al procedimiento estándar. Está diseñado para ser recuperable, de manera que pueda recolocarse fácilmente durante el procedimiento de implante y extraerse más tarde, si fuera necesario.
Rendimiento global
La implantación de este tipo de marcapasos se enmarca en el LEADLESS, un estudio clínico prospectivo, con un único grupo y multicéntrico, que evalúa a pacientes a los que se ha implantado el marcapasos sin cables. Los resultados preliminares evidencian que su rendimiento global es comparable al de los marcapasos convencionales. Incluso con la miniaturización, se espera que la batería tenga una vida media de nueve años con un funcionamiento al 100%, o de más de 13 años con un funcionamiento al 50%.

Los marcapasos se utilizan para tratar la bradicardia o ritmo cardiaco demasiado lento. Estos dispositivos monitorizan el corazón y proporcionan una estimulación eléctrica cuando los latidos son demasiado lentos para las necesidades fisiológicas específicas de cada paciente.

En todo el mundo, más de 4 millones de personas llevan marcapasos u otros dispositivos de control del ritmo cardiaco, y en Europa se implantan cada año a 325.000 pacientes. La Paz ha sido pionera en la terapia de resincronización cardiaca con marcapasos, la colocación del marcapasos compatible con resonancia magnética y la monitorización  domiciliaria de enfermos con marcapasos.
Riesgo de muerte súbita
En cuanto al desfibrilador, se implantó por los profesionales del H. Clínico San Carlos a un paciente joven con riesgo de muerte súbita. Se trata de un novedoso dispositivo que se coloca junto al esternón, justo debajo de la piel. Su implantación es sencilla, ya que no se toca el corazón ni los vasos sanguíneos y no requiere el uso de rayos X durante el procedimiento. Este nuevo dispositivo ofrece igual protección que los convencionales sin las complicaciones que puede originar el cable, punto débil de cualquier sistema de desfibrilación.

Con este nuevo desfibrilador se puede tratar a pacientes que no tienen otras alternativas para sus arritmias, bien por no tener un acceso vascular apropiado o por tener alto riesgo de infección endovascular. Se está utilizando en el hospital madrileño en pacientes jóvenes con estas características y un alto riesgo de sufrir una muerte súbita, así como para enfermos con otras patologías asociadas, como pacientes portadores de válvulas y prótesis cardíacas.
Predisposición genética
Los especialistas cada vez identifican mejor a los pacientes que tienen alto riesgo de muerte súbita. Son pacientes que o bien tienen una alteración en la estructura cardiaca, por ejemplo por infartos previos, o bien tienen una predisposición genética. En el Clínico se ven aproximadamente a unos 200 pacientes al año con estas características. En aquellos en que no puede prevenir que la fibrilación ventricular se desencadene, el único tratamiento posible es que, cuando ocurra, un choque eléctrico restaure inmediatamente el ritmo normal del corazón.

Las áreas de Cardiología y Cirugía Cardíaca de los dos hospitales madrileños son de referencia nacional e internacional en el tratamiento de las arritmias y, en particular, de la fibrilación auricular y de las arritmias ventriculares más peligrosas. Cuentan para ello con especialistas acreditados internacionalmente que trabajan en salas polivalentes de última generación, equipadas con la tecnología más moderna y dotados con los últimos sistemas de navegación manuales y robotizados.