La Alianza de la Sanidad Privada, contra la actividad privada en centros sanitarios públicos

en contra de las pretensiones del consejero Comín

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Cristina Contel Cristina Contel

La Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE), que representa a la práctica totalidad de los centros sanitarios privados, ha manifestado su rotundo rechazo a la propuesta del consejero de Salud catalán, Antoni Comín, de que las mutuas puedan trabajar en hospitales del Instituto Catalán de Salud (ICS). Para ASPE, cualquier política de este estilo que se intente llevar a cabo desde las Administracionescontará con su total oposición.

Según advierte la Alianza, una vez más se está intentando paliar la falta de financiación y la mala gestión de la sanidad pública a costa de perjudicar a la sanidad privada, que constantemente ve vulnerado su derecho a la libre competencia y puesta en entredicho su labor como parte fundamental para el sostenimiento de nuestro sistema sanitario.

La presidenta de ASPE, Cristina Contel, recuerda que el ICS no permite la asistencia sanitaria privada en centros del sistema público, aunque no es la primera vez que se intenta una maniobra de este tipo. Y advierte cómo, “cuando Boi Ruiz intentó legalizar la actividad privada en hospitales del ICS a través de la Ley Omnibus, toda la sanidad privada catalana salió a manifestarse frente a la Generalitat en contra de dicha medida, que fue revertida tras varias interlocuciones con el presidente de la Generalitat, que por aquel entonces era Artur Mas”.
Situación de Cataluña
De acuerdo con las informaciones facilitadas, Cataluña es la Comunidad con un mayor número de camas y centros sanitarios privados integrados en la red pública y depende de ellos para garantizar una correcta atención a sus más de 7,5 millones de ciudadanos. La propuesta ahora denunciada llega en un momento de gran colapso de la sanidad pública catalana en la que, según el propio Conseller, "el pasillo es un espacio asistencial más” y que ha perdido 1.170 camas de agudos entre 2010 y 2016.

Para Contel, no se puede consentir el ataque constante a la sanidad privada por parte de algunos  políticos, como es el caso de Comín, más preocupados de defender sus ideas a cualquier precio que deargumentar sus decisiones con datos y hechos o de garantizar una atención sanitaria de calidad a los pacientes. En cualquier caso, añade, no tiene mucho sentido que por un lado se estén sacando centros privados del sistema y, por otro, se estén abriendo las puertas de los hospitales públicos a la actividadprivada, generando desigualdades entre los pacientes y provocando una “privatización al margen de la sanidad privada”, que afecta directamente a las empresas, a sus trabajadores y a la población en su conjunto.