Tecnología e Investigación investigadores de CIBERSAM participaron en el estudio

Halladas variables que pueden condicionar el riesgo de desarrollo de enfermedades mentales

— Madrid 24 Mar, 2020 - 11:33 am

La revista Science ha publicado los resultados de una investigación internacional que supone “un importante avance” en el grado de conocimiento sobre el mapa genético que determina la estructura de las regiones claves de la corteza cerebral humana, unos hallazgos que suponen “un paso adelante” para conocer cómo la variabilidad genética marca diferencias en la estructura cerebral asociadas al riesgo de padecer algunas enfermedades mentales.

En este trabajo colaborativo de ámbito munidial (360 científicos de 184 instituciones) participó el equipo del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM) que lidera el doctor Benedicto Crespo-Facorro, en el Hospital Universitario Virgen del Rocío, IBiS, Universidad de Sevilla.

Hasta la fecha, los científicos señalan que “se han identificado diversos genes que afectan a la estructura de la corteza cerebral de organismos modelos; no obstante, a fecha de hoy, se sigue conociendo muy poco sobre las variantes genéticas que afectan a la estructura de la corteza cerebral de humanos”. En este contexto, añaden que “el objetivo del estudio ha sido identificar las variantes genéticas que afectan a la estructura de la corteza cerebral humana, tanto a nivel global como a nivel regional”.

Para ello, se llevó a cabo un amplio metaanálisis que asocia datos genómicos con datos de las resonancias cerebrales de 51.665 personas pertenecientes a 60 cohortes. “Se realizó un estudio que demostrase la influencia genética en la estructura del cerebro y también en cómo pensamos y nos comportamos los seres humanos”, subrayó Benedicto Crespo-Facorro.

Correlaciones genéticas

Los resultados mostraron tanto correlaciones genéticas (306 variantes genéticas) como causalidad bidireccional entre la superficie total de la corteza y la función cognitiva y los logros educativos de las personas. Además, revelaron correlaciones genéticas entre la superficie total de la corteza y la enfermedad de Parkinson, pero no se encontró relación de causalidad en este aspecto.

“Encontramos que las variantes genéticas asociadas a tener una menor superficie cortical, o menor plegamiento de la misma, también contribuyen a un riesgo mayor de depresión, insomnio y trastorno de déficit de atención e hiperactividad”, afirmó otras de las autoras del estudio, la doctora Katrine Grasby.

 

 

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