Tecnología e Investigación Por un equipo del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Barcelona

Halladas las propiedades moleculares del cerebro vinculadas a niveles altos de escolarización

— Barcelona 9 Abr, 2019 - 11:30 am

Un estudio liderado por un equipo del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Barcelona (UB) ha identificado mayores espesores corticales en el lóbulo frontal en un grupo de personas de edad avanzada que presentaban altos niveles de educación, con 15 años o más de escolarización.

Posteriormente, el estudio de la arquitectura molecular de esas regiones reveló que se caracterizan por una sobreexpresión relativa de familias de genes implicados en la transmisión sináptica y la activación de la respuesta inmunitaria. Los resultados aportan datos novedosos sobre los posibles mecanismos moleculares en humanos que explican cómo los altos niveles de educación se asocian con el mantenimiento de la función cognitiva en la edad avanzada.

Los años de educación son la medida más habitual para referirse al concepto de reserva cognitiva, es decir, aquella propiedad del cerebro adulto que le proporciona una capacidad de adaptación y reorganización más eficiente para contrarrestar los efectos de la edad avanzada o incluso de los estadios iniciales de condiciones neurodegenerativas como, por ejemplo, el Alzhéimer.

Así lo constata una investigación publicada en la revista The Journal of Neuroscience, liderada por David Bartrés-Faz, quien es profesor de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud e investigador del Instituto de Neurociencias de la UB (UBNeuro). En este trabajo, los investigadores observaron, mediante datos de resonancia magnética, las áreas del cerebro cuyo espesor cortical difería entre personas de edad avanzada que presentaban altos niveles de educación y personas que habían recibido menos años de educación formal.

Mayores espesores corticales

«Estos análisis indicaron que el grupo con más educación se caracterizaba por presentar mayores espesores corticales en el lóbulo frontal, concretamente en las regiones prefrontales del cingulado anterior y la corteza orbital», explica David Bartrés-Faz. En una segunda parte del trabajo, se investigó si estas regiones se distinguían a nivel molecular por un perfil de expresión genética distinto al del resto de áreas del cerebro.

Para ello, los investigadores utilizaron datos del Atlas del Cerebro Humano del Instituto Allen, que contiene información sobre el transcriptoma humano de la corteza cerebral. «Lo que observamos es que, en comparación con el resto de regiones de la corteza cerebral, las áreas donde las personas con altos niveles de educación presentan más grosor cortical están caracterizadas por una sobreexpresión de familias de genes implicadas en la transmisión sináptica, así como de familias de genes involucrados en las respuestas inmunológicas», concreta Bartrés-Faz.

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