El mirador confesión de un apasionado de la vida

¿Ha habido algo bueno en 2020? Sí, por supuesto

Este es un relato íntimo y personal de una persona apasionada, científica, optimista y solidaria. E incombustible. Emplee la prudencia y la piedad cuando lea lo que sigue.

“Pero ¿a usted le ha dejado algo bueno 2020?”

Sí, por supuesto.

A mí y a usted, amable lector/a.

Si usted me está leyendo es porque ha llegado al final de año con capacidad y ganas de leer, y porque existe un medio de comunicación (Acta Sanitaria) que se atreve a publicar estas cosas. No es poco.

Piense sobre lo que ha disfrutado a lo largo del año, piense conmigo, por favor.

Sonidos

A lo largo de 2020 he seguido oyendo, desde el viento hasta el trueno, pasando por la voz humana, el canto, las risas, el razonamiento pausado y las bromas; también los lamentos y las quejas.

He seguido oyendo mucha buena música, clásica, de siempre, y actual.

Es cierto que voy perdiendo oído, acabo de cumplir los 72 años, pero todavía no dejo de escuchar palabras amables y cariñosas (!las duras y dolorosas casi no las oigo, es una suerte esto de la edad!).

En 2020 los camiones han seguido recogiendo los contenedores de botellas y vidrios y he podido oír el estruendo de su rotura al descargar bruscamente el contenido, un sonido que me agrada sobremanera.

He oído el mar, con buen y mal tiempo (de enero a mayo, y en septiembre), el sonido eterno y cambiante de las olas y el atropellado rechocar de las piedras rodantes en algunas playas andaluzas que yo conozco.

Ahora, al final de año, en la montaña he oído el crujido de la nieve helada al pisarla. Antes, al final de la primavera y en el otoño, he disfrutado del cantarín murmullo susurroso de algunos arroyos que yo me sé dónde. Y hasta hace muy poco he disfrutado del ruido del pisar las hojas secas que tapizaban los caminos en los bosques.

Nadie es capaz de callar a los animales, desde las ovejas a las vacas pasando por los pájaros, “urbanos” como gorriones y mirlos y “salvajes” como perdices, autillos y urracas. ¡Conciertos gratis y en pleno campo, tanto de los propios sonidos animales como de los “humanos añadidos” tipo esquilas, cencerros, campanillas, cimbales y demás!

Los niños han seguido gritando y riendo en sus juegos y su algarabía me suena a gloria. Nadie ha podido callarlos por mucho que durante seis semanas los encerraran y luego por meses les cerraran los parques infantiles, convertidos infantes y adolescentes en “peligrosos contagiadores” (¡qué canallas quienes lo hicieron y consintieron!).

El cine conjuga audición y visión, y cine he visto muy bueno y muy variado. Por ejemplo, a bote pronto, “Hija de la laguna“, “Intemperie“, “Green room“, “Ser o no ser“, “La tercera esposa“, “El destierro“, “Distrito 9“, “Bajo mi piel morena“, “La odisea de los giles“, “Machuca“, “70 binladens“, “Buñuel en el laberinto de las tortugas“, “Carros de fuego“, “La tribu“, “Sueño en otro idioma“, “7 cajas“, etc.

Todo ello, y más, he podido disfrutarlo en 2020.

Saborear

He saboreado lentejas caseras estilo vegetariano, almejas a la marinera hechas en casa, madroños recogidos del árbol, unos granos de sal marina en un charco seco en la base de un acantilado, patatas a lo pobre el día de mi cumpleaños, cordero asado segoviano, Gallo Pedro almeriense, alcachofas deliciosas con patatas, judías verdes con mayonesa, huevos fritos “como dios manda”, turrones, polvorones, mazapán (toledano) en Navidad, bombones regalos de amigos de Luxemburgo, etc.

He saboreado buenos vinos y licores, en casas de amigos y también en casa (por ejemplo, un hijo vive en Francia y trajo para las Fiestas champagne del bueno, de una pequeña bodega familiar).

He saboreado desde las frutas prohibidas en las batallas de amor a las naranjas y mandarinas en el postre, pasando por algún helado de “Helados del Desierto”.

Todo ello, y más, lo he podido disfrutar en 2020.

Abrazar y besar

No ha sido un mal año en las relaciones personales, he abrazado y besado a seres queridos, de la familia y de las amistades.

Por supuesto, la pandemia dejó sólo dos meses “normales”, pero la “anormalidad” la he podido sobrellevar sin grandes cambios. Entiendo por grandes cambios que impiden abrazar y besar alegremente la enfermedad grave y/o mortal pues todo lo demás es superable.

Entre la familia y amigos no ha habido muertes, y de enfermo grave sólo uno, que por ahora sigue disfrutando de la vida. Por supuesto, hemos tenido de todo: un hijo con covid19 (no requirió ingreso), otro con apendicitis (requirió ingreso, claro), etc.

Ya llegarán más complicaciones, la vida nos trae de todo, pero en el año 2020 he tenido a quien abrazar y besar y de quien disfrutar su compañía, desde un desayuno en Cifuentes (Guadalajara) a una comida en Olombrada (Segovia) a varias en El Toyo (Almería), sin olvidar Madrid capital y alrededores. (El Vellón y Barajas incluidos). Nuestra propia casa ha estado siempre abierta de par en par para familiares y amigos, claro, dentro y sobre todo fuera, de disfrute en grupo de la Naturaleza.

¿Alegrías? ¡Miles!

Muchas alegrías vienen “solas”, como algún embarazo inesperado en amigas, varios partos en sobrinas y muchos reconocimientos inesperados en el correo electrónico.

Particularmente me ha alegrado el triunfo de Eduardo Paes en las elecciones a la alcaldía de Río de Janeiro. Así se volverá a cuidar la Atención Primaria y la Salud Pública de toda la ciudad y especialmente de las favelas.

Comenzamos el año celebrando en enero los 50 años de matrimonio, con un día de fiesta sin parar, de diez de la mañana a diez de la noche, en que reunimos a casi toda la familia y amigos (nosotros pusimos la casa y las bebidas, ellos trajeron la comida). Un día de alegría, sin más.

Le siguió en febrero el Seminario de Innovación en Atención Primaria (SIAP) sobre pobreza: meses de debate con profesionales y no profesionales, jóvenes, maduros y viejos, sobre el impacto en salud de las carencias sociales, y reunión final en la iglesia de San Carlos Borromeo, en Entrevías, Madrid. Los SIAP son una explosión de vida y profesionalidad que animan a cualquiera. Se mueven sin patrocinio alguno, libres de humos corruptores.

La visita a ARCO con la familia, un año más, este el último día de febrero.

A primeros de marzo, en Carpio de Tajo (Toledo), Zaragoza y Sariñena (Huesca), un estudio de campo, observación de cómo trabajan excelentes profesionales en condiciones extremas (las condiciones a que han reducido el sistema sanitario público los recortes de los políticos de unoyotrosigno).

Luego ya el confinamiento, y un SIAP extraordinario para pasar “Del Estado de Alarma al Estado de Solidaridad”, sólo virtual, que se ha extendido a lo largo de todo 2020, con más de 300 participantes dispuestos a no ceder al desánimo ni a dejarse avasallar por el mal gobierno de las “autoridades”.

Y así, ya el verano, el disfrute del agua, del nadar, del comer en el campo, de los ríos y embalses apartados, de las frescas noches, de familiares y amigos, de la fauna salvaje (patos, corzos, ardillas, etc), de las flores en el jardín, del calor, etc. El otoño, la lluvia persistente, los colores amarillentos y rojizos y, ya el invierno, con sus amaneceres y atardeceres “fríos” y llenos de luz y colores.

Desde luego, ha habido mil motivos para la risa y la carcajada, básicamente por mis propias tonterías y naderías pues soy capaz, por ejemplo, de buscar frenético en la puerta de casa el bozal que al final me doy cuenta ya llevo puesto.

“¿Y qué de la “alegría post-coito”?”, se preguntará amable lector/a. Muchas alegrías salvajes, no puedo quejarme. Además, sin necesidad de medicamento alguno, todo natural. De hecho, no tengo ningún problema crónico de salud que requiera tratamiento habitual y consumo medicamentos raramente, quizá un par de veces al año (ibuprofeno cuando la espalda se pone imposible y/o salbutamol si tengo alguna crisis de asma, y ambas situaciones son excepcionales).

Una alegría tras otra en 2020, en medio de la tragedia de la pandemia en España (el peor país del mundo, en conjunto de mortalidad y destrozo de la economía).

La biblioteca pública sigue abierta

Hay un destrozo general de lo público por el abandono del contrato social que ha impuesto la ideología neoliberal de los partidos políticos que nos gobiernan y han gobernado. Con sus problemas, pero todavía vivas, las bibliotecas públicas siguen abiertas y han cerrado poco durante la pandemia (si vemos el año en conjunto).

Una biblioteca pública es un tesoro. Y la de mi pueblo, más. He podido disfrutar de sus servicios y de la atención de las bibliotecarias. Lo último, a devolver por ya leído: “Muerte contrarreloj” y “La España vacía”.

Todo ello, y más, he podido disfrutarlo en 2020.

Ganas de leer en papel

Las editoriales no han perdido fuelle, los autores siguen siendo originales y los kioskeros han aguantado la embestida de los confinamientos. He podido leer literatura, leer libros científicos y leer semanarios como “El Jueves” y “The Economist” y revistas como “Mongolia”, “Quercus”, “Mujeres y Salud” e “Investigación y Ciencia”.

De libros no digo nada, que “El Quijote” sigue siendo mi libro de cabecera, en la edición del Instituto Cervantes, pero ha habido mucho y variado, desde ensayo a novela negra pasando por libros profesionales.

Todo ello lo he podido seguir leyendo en 2020.

Ganas de leer en las Redes, profesional, general y científico

Soy ecléctico, voy del prestigio del “New England Journal of Medicine”, “Nature”, “Science”, JAMA, Lancet y BMJ, al interés de la más local pero no menos importante revista “Atención Primaria”, pasando por “Salud2000” y muchas otras publicaciones periódicas más, como “Acta Sanitaria”.

En lo general, “Diario.es”, “El Salto”, “Ctxt”, “InfoLibre”, “Pikara”, “Le Monde”, “The New York Times” y “The Guardian”, y cualquiera que se me ponga a tiro en algo que me interese de la actualidad.

Entre las publicaciones no periódicas, multitud. Desde el boletín del catalán “FoCAP” (Fòrum Català d’Atenció Primària), todo lo del CAPS (Centre d’Anàlisi i Programes Sanitaris, que me mantiene al día en el campo de mujer y salud), a las evaluaciones GRADE de los extremeños de EVALMED, pasando por todo lo que sale en NoGracias.

Participo desde hace años, y sigo participando, en Linkedin, Facebook y Twitter, donde difundo ideas y conocimientos y donde sigo y aprendo sobre ciencia y vida. Por ejemplo, de RevoluciónDelirante, Putas Libertarias Raval, Descifrando la Guerra, El Orden Mundial, Allyson Pollock, Catherine Riva, Peter Collignon, RedespañolaFilosofía, Psiquiatría Crítica, etc.

Todo ello, y más, he podido disfrutarlo en 2020.

Ganas de leer, bitácoras (blogs)

También leo y sigo lo que publican en sus bitácoras varios profesionales, como Rafa Bravo (“Primum non nocere”), Juan Irigoyen (“Tránsitos intrusos”), Elena Serrano (“Amantea”), Juan Simó (“Salud, dinero y atención primaria”), Salvador Casado (“La Consulta del Dr. Casado”), Cecilia Calvo Pita y Jesús Palacio Lapuente (“Sano y salvo”) Sergio Minué (“El Gerente de Mediado”), Javier Segura (“Salud Pública y otras dudas”) y muchos más. Me enseñan y animan, y lo han hecho sostenidamente durante 2020.

La ocultación no alcanza grados de nigromancia

Leo, incluso, lo poquísimo de interés que publican el Ministerio de Sanidad de España y el Instituto de Salud Carlos III. Son poco transparentes y no he podido leer ni los informes ni las actas en que se fundan sus decisiones sobre la pandemia, pero leo con fruición lo que publican dichas “autoridades”.

También leo, por supuesto, publicaciones del sector alternativo, de ese que intentan aplastar sin éxito pues mucha gente ha perdido la confianza en las autoridades y conviene saber cómo se expresa y piensa.

Sigo con ganas de leer cualquier cosa que se me haga llegar y he disfrutado haciéndolo durante 2020.

Síntesis

El año 2020 ha sido trágico en España, con miles de muertes por un virus, el SARS-CoV-2, que se encontró con una sociedad particularmente vulnerable.

Terminamos el año con casi 1.100 muertos por covid19 por millón de habitantes y se pretende achacar tal escabechina a “un virus sibilino” que “ha atacado con saña especial a España”. No es cierto. Por ejemplo, en Uruguay la mortalidad ha sido de 46 por millón, en Japón de 26, en Cuba de 13, y en Tailandia de 0,9.

La tragedia española refleja el resultado del capitalismo de amiguetes que para hacer negocio encerró a cientos de miles de ancianos en asilos que no reunían condiciones básicas, donde han muerto hasta de sed. Por lo mismo, destruyó el entramado público sanitario, social y educativo, dejando indefensa a una población que ha puesto los muertos mientras se empobrece al tiempo que los ricos son cada vez más ricos.

En medio de tal tragedia ha habido cosas buenas. Yo lo he relatado en lo personal, pero también las ha habido en lo social. Estas cosas son las que nos ayudan a resistir la barbarie salubrista de quienes defienden lo privado sobre lo público, y con ello provocan miles de muertes evitables.

La constancia alegre y serena es la mejor virtud revolucionaria, la virtud que se precisa para resistir las barbaridades que se cometen en nombre de una Salud Pública que sirve a los intereses privatizadores en contra de la salud de la población.

Conviene recordar lo bueno de 2020 para seguir resistiendo en 2021, y siempre.

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). [email protected]; [email protected]; www.equipocesca.org; @JuanGrvas

5 Comentarios

  1. Elena Casado Monatalbán says:

    Muchas gracias Juan y Mercedes por vuestro trabajo de siempre y en especial en este año. Soy farmacéutica en un pueblo del norte de España. En medio de tanta barbarie y miedo me habéis ayudado muchísimo con vuestro trabajo para mantener la cordura . Muchas gracias otra vez.

  2. Alejandra says:

    Muchas Gracias. Es usted un Faro en esta incertidumbre sanitaria. Soy enfermera y sus publicaciones me ayudan a tener cordura.

  3. Julia jimenez says:

    Preciosa reflexión sobre que no todo ha sido ” malo ” en 2020, con lo que estoy completamente de acuerdo
    Fue un privilegio trabajar contigo Juan aquellos años

  4. Maribel Vicente says:

    Preciosas y valiosas reflexiones. Gracias por su trabajo divulgativo siempre desde la cordura y en pro de la salud. Un oasis en medio de todo este desierto.

  5. Montserrat says:

    Gracias por recordarnos lo bueno de cada día y ayudarnos a salir del espiral que continuamente nos “ataca” por todos los rincones.