Punto de vista progresismo no es suprimir el copago a los pensionistas

Gobierno Progresista y Asistencias Sanitarias Públicas

En una especie de carta dirigida a los integrantes del nuevo gobierno publicada en su blog,  el autor pone de manifiesto qué debe entenderse por progresista en el campo de la sanidad pública de nuestro país, pues todavía padece algunas secuelas de un modelo asistencial preconstitucional y nada progresista.

Estimados Miembros del Gobierno Progresista,

Procede primero felicitarles por su elección. Les deseo suerte y templanza en las decisiones. Especialmente en aquellas encaminadas a reparar cuanto antes el deterioro institucional y el frentismo entre españoles. Especialmente, la evidente fractura social catalana y la, de momento, crispación surgida en el ámbito nacional tras las jornadas de investidura.

Pero vayamos a lo sustancial: ¿qué es ser progresista? ¿Cabe todo dentro de esta palabra tan enigmática y sugerente? Pues dependerá de con qué se compare. ¿Fueron progresistas los gobiernos de UCD? Sí, al compararlos con los habidos en los 40 años previos. Por cierto, fueron tan progresistas que desencadenaron un intento de golpe de estado de los de verdad.

Igualdad de oportunidades

Este Gobierno Progresista no es el primer gobierno progresista de la reciente historia democrática española

Un gobierno progresista trabaja fundamentalmente para que todos los ciudadanos, sin distinción alguna, tengan igualdad de oportunidades y de derechos individuales y colectivos y, además, sean éstos respetados. Un gobierno progresista se caracteriza por la defensa de los derechos de igualdad, libertad y justicia (también social), por preservar el bien común y la solidaridad y, también, por hacer que los ciudadanos, instituciones y corporaciones cumplan con sus obligaciones, pues no sólo con derechos se construye una sociedad.

Por lo tanto, y en segundo lugar, preciso es recalcar a los miembros de este Gobierno Progresista que no forman parte del primer gobierno progresista de la reciente historia democrática española. Tampoco la cosa se les debe subir tanto a la cabeza como para creerse lo que no son.

Progresismo en la atención sanitaria pública

Y entrando en materia, quiero recordarles qué cosas son y qué cosas no son progresistas en la atención sanitaria pública. Por ejemplo, y para abrir boca, no es progresista en sanidad eliminar el copago farmacéutico a los pensionistas. Hacer eso no es ser progresista. Al respecto, es progresista reducir el copago farmacéutico (nunca eliminar), hasta lo simbólico si es necesario, a los individuos con menos recursos que en España no son, precisamente, quienes reciben una pensión de jubilación. En este ámbito, también es progresista, equiparar el copago en farmacia de receta entre los individuos atendidos en el SNS y los atendidos en las mutualidades del Estado (Muface y demás), igualando el copago de estos últimos al copago de los primeros.

Es progresista reducir el copago farmacéutico (nunca eliminar), hasta lo simbólico si es necesario, a los individuos con menos recursos que en España no son, precisamente, quienes reciben una pensión de jubilación

Por cierto, y hablando del mutualismo, ya va siendo hora de que este subsistema, preconstitucional y franquista, sea eliminado desde el punto de vista sanitario y sus beneficiarios (todos empleados públicos) sean atendidos en el Sistema Nacional de Salud (SNS) y, especialmente, en su atención primaria. Hacer esto es ser progresista. Haber mantenido este subsistema mutualista durante más de 40 años no ha sido progresista.

Seguros médicos

Y en esa línea, también es progresista retirar la incentivación fiscal a los seguros médicos privados que, sin contar los dos millones de mutualistas, tienen ya en España unos 10,5 millones de individuos, muchos de ellos incentivados fiscalmente; es decir, pagados con el dinero de todos. Ya sabemos que no son, precisamente, los individuos más pobres quienes compran dichos seguros y que, por tanto, con el dinero público (más de 1.000 millones de € anuales), se pagan seguros médicos privados a individuos de clases medias-altas. No parece ser esto muy progresista.

También sería muy progresista retirar todas esas “regalías sanitarias” mediante las cuales se gastan anualmente decenas de millones de euros públicos en regalar seguros médicos privados a miembros o empleados (y familiares) de instituciones, empresas u organismos públicos (Banco de España, Televisión Española, Ayuntamientos, Cabildos, Diputaciones, Parlamentos Autonómicos, etc.) pese a estar cubiertos todos ellos por el SNS y su atención primaria.

Título engañoso

Me hubiera gustado titular esta entrada “Gobierno Progresista y Asistencia Sanitaria Pública”, pero ese título hubiera resultado engañoso. En efecto, como resultado del poco progresismo aplicado en las últimas tres décadas, no tenemos una asistencia sanitaria pública igual para todos los españoles, sino varias. Nuestro SNS, nacido de la Ley General de Sanidad de 1986, iba a convertirse en la única “asistencia sanitaria pública” española, igual para todos los españoles sin distinción alguna. Ya ven que no ha sido así. Sanidad Pública, en realidad, es toda aquella asistencia sanitaria que se paga con dinero público: desde el SNS (que debería ser la única “sanidad pública”) hasta las “regalías sanitarias”, pasando por los subsistemas mutualistas y la incentivación fiscal a la compra de seguros médicos privados. En este blog encontrarán datos e información a mansalva que respaldan todo lo dicho y propuesto, desde razones de equidad hasta razones de eficiencia, de iatrogenia y de selección de riesgos.

A ver si es verdad que conforman Uds. un gobierno progresista, no vaya a ser que tengan razón aquellos que dicen que “progresista” es a “progreso” lo que “carterista” es a “cartera” y, al final, lo de Uds. no pase de ser un gobierno de “progres” que pretenden cambiarlo todo para que todo siga igual. Al final de la Legislatura volveremos sobre el tema.

Juan Simó Miñana

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