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Gestión Sanitaria: eficiencia, ética y transparencia

 En un momento en que se esperan relevos en las gerencias asistenciales como consecuencia de los cambios registrados en gran parte de las Comunidades Autónomas, el autor pasa revista a las cualidades imprescindibles para ser un buen gerente.

Aunque pueda parecer sencillo, gestionar un hospital público es realmente difícil: consiste en garantizar una asistencia sanitaria de calidad a todos los pacientes del área de salud, respetando todos sus derechos como enfermos e intentar conseguirlo con los medios de que se dispone, con la plantilla con la que se cuenta (la mayoría con plaza en propiedad) y con recursos económicos limitados por las restricciones financieras.

Las palabras clave, además de calidad, son eficiencia, competencia y excelencia.

En Sanidad no basta con prestar bien un determinado servicio, éste ha de ser excelente. La población valora extraordinariamente la salud y, cuando la siente amenazada (la enfermedad siempre es una pérdida), se muestra muy exigente.

No podemos olvidar el contexto público de la atención sanitaria en España. Casi todos los actuales ciudadanos desconocen un escenario distinto al de la gratuidad y la equidad de las prestaciones médicas.

Importancia de la eficiencia

Casi todos los actuales ciudadanos desconocen un escenario distinto al de la gratuidad y la equidad de las prestaciones médicas

Lo anterior (que constituye un verdadero orgullo de nuestro país) hace que el hecho de contar con una sanidad universal se conciba como algo absolutamente normal. En las sociedades modernas, estamos acostumbrados a asumir los continuos avances como algo lógico y cotidiano… pero no siempre podrá seguir siendo así. El óptimo mantenimiento de la salud no sólo vale más que cualquier otro logro, también cuesta mucho, y cada vez más.

La ciencia médica es más resolutiva, pero progresivamente más cara. De ahí la importancia de la eficiencia.

No basta con ser eficaces: además, hemos de ser eficientes, lo que equivale a perseguir la mejor solución, para cada paciente, con el menor gasto posible (del dinero de todos).

Entre dos remedios terapéuticos eficaces, habrá que optar siempre por el más económico. De ahí que debamos tener constantemente presente la siguiente fórmula: “eficiencia es la suma de eficacia y decencia”. Esta última engloba honestidad, racionalidad e interés por el enfermo (y por la colectividad).

Irrenunciable transparencia

Muy complicado es actuar decentemente, si no se hace con transparencia. Casi podríamos afirmar que son consustanciales.

Muy complicado es actuar decentemente, si no se hace con transparencia. Casi podríamos afirmar que son consustanciales. Ambas son valores éticos muy demandados y, en lo tocante a la salud, irrenunciables.

Los gestores sanitarios han de estar bien formados, deben ser competentes en el manejo de sus específicas funciones, mejor si cuentan con un recorrido previo que les aporte experiencia, han de saber comunicar con naturalidad y ser cabales, honrados, responsables, autocríticos, sensatos, lo más independientes que puedan del poder político (que ostenta la legitimidad para nombrarlos y cesarlos) y, además, rodearse de buenos colaboradores, siendo capaces de delegarles importantes cometidos, con sus inherentes responsabilidades.

… y excelencia

Un gran hospital es una compleja organización al servicio de la asistencia, la docencia y la investigación. La sociedad, a través de sus impuestos, invierte mucho en ellos y, consecuentemente, espera los mejores resultados.

La excelencia es un gradiente más (plus de expectativa) sobre la calidad que se espera de unas pocas y concretas profesiones, entre ellas, también, la educación y la justicia. No nos conformamos con cualquier juez o cualquier profesor: queremos al mejor jurista y al mejor docente, igual que al mejor cirujano para la intervención de nuestro familiar.

No sobra nunca un compromiso institucional de ética y responsabilidad social corporativa, asumido y compartido por todos los miembros del hospital y liderado por el director gerente.

 

Rafael Pacheco Guevara

Especialista en Medicina Legal. Bioeticista. Presidente del Comité de Ética Asistencial del Hospital General Universitario Reina Sofía de Murcia. Académico de la Real Academia de Medicina y Cirugía de la Región de Murcia

2 Comentarios

  1. JESÚS FERNÁNDEZ ROJAS says:

    Nunca deben tomarse individuos de SEDISA, ADIGES y ANDE, no a los grupos de presión.

  2. Considero lamentable que la única reflexión que le genere mi artículo al Sr. Fernández Rojas, sea mi pertenencia a SEDISA, sociedad de la que no recibo nada especial, ni tampoco represento… ¡Comentario penoso pero respetable!
    NOTA: A mi edad (soy sexagenario), no necesito que me tome nadie.