Punto de vista reflexión enfermera ante la cumbre del clima

Garantes del cuidado, también de nuestro entorno

La Cumbre del Clima que tiene lugar en Madrid da pie al presidente de Enfermería de esta región a reflexionar no sólo sobre la repercusión del medio ambiente sobre la salud, sino del papel de los profesionales sanitarios se impliquen en adoptar medidas que favorezcan la mejora del medio ambiente y, en consecuencia, el de la salud de los ciudadanos.

Desde los inicios de nuestra disciplina, la esencia de la profesión enfermera ha sido el cuidado. Un cuidado enfocado hacia las personas, desde una perspectiva integradora, con un enfoque biopsicosocial en nuestras intervenciones. No es menos cierto que las enfermeras y enfermeros, desde los mismos orígenes, siempre nos hemos formado y hemos investigado y trabajado para mejorar esos cuidados, basados indiscutiblemente en la evidencia científica, lo que ha traído consigo un incremento de nuestras competencias, tanto en lo cuantitativo como en lo que es más importante, en lo cualitativo.

Nunca en nuestra historia las enfermeras hemos tenido el peso competencial que tenemos hoy. Sin embargo, es imprescindible dar un paso al frente en todos y cada uno de los aspectos que tienen relación con la salud de las personas. Un paso al frente que debe traducirse en un recordatorio de que el concepto del cuidado también debe dirigirse hacia nuestro entorno, a nuestro estilo de vida y a su repercusión en el medio ambiente.

La Cumbre del Clima como estímulo

Las enfermeras, además de concienciar a la sociedad, también tenemos que orientar nuestras rutinas diarias a la sostenibilidad en los centros sanitarios y exigir que se tomen las medidas necesarias para reducir la huella medioambiental que se genera en ellos

La Cumbre del Clima, que se celebra estos días en Madrid, debe ser el estímulo definitivo para que las enfermeras tomemos conciencia de la necesaria reorientación de nuestra práctica diaria también en lo que concierne a la salud medioambiental. El cuidado de nuestro entorno es, en definitiva, el cuidado de las personas. Educar en salud, desde un punto de vista medioambiental y sostenible, de protección de nuestra naturaleza, redundará en ciudadanos más sanos, con menos problemas de salud y, por tanto, también en un ahorro de recursos sanitarios.

Es la hora de las enfermeras, también en materia medioambiental; es hora también de que las administraciones apuesten por ellas, recordando su incuestionable valor en la educación sanitaria de las personas, las familias y las comunidades.

A esta Cumbre del Clima se suma una oportunidad más, la de la iniciativa Nursing Now promovida por el Consejo Internacional de Enfermería y por la propia Organización Mundial de la Salud para el año 2020, desde donde se alerta insistentemente de los problemas que causa el deterioro del medio ambiente en la salud de las personas.

Una alerta basada, como los cuidados enfermeros, en la evidencia científica que, de manera tajante, demuestra ya que la atmósfera y los océanos se han calentado, la cantidad de hielo en los polos ha disminuido y el nivel del mar se ha elevado; el aumento de emisiones y gases nocivos o los traumáticos episodios de sequía, olas de calor, incendios forestales, huracanes o inundaciones, fenómenos algunos que venimos observando y padeciendo también en nuestro propio país.

Las enfermeras no podemos permitirnos no contribuir a frenar el cambio climático. Y por ello, ahora nos toca actuar con responsabilidad a través de una respuesta común y multidisciplinar, que sume también a todos los profesionales sanitarios. Nuestro deber es mantener y promocionar la salud de las personas a las que cuidamos.

Resultados entre todos

Además de lo que podemos aportar en la educación sanitaria que realizamos en nuestra actividad diaria, debemos incluir la toma de conciencia de la necesidad de actuar desde la individualidad, pero también desde la colectividad. El cambio de concienciación ante esta situación debe transcender de los centros sanitarios hacia la sociedad, pues solamente entre todos podremos obtener resultados.

Según el posicionamiento emitido al respecto por el Consejo Internacional de Enfermeras (y al cual el Colegio Oficial de Enfermería de Madrid se adhiere sin lugar a dudas), “el sector de la salud en sí contribuye al cambio climático al consumir energía y recursos, además de generar residuos”, y en este sentido indica que se ha calculado que las instalaciones sanitarias en países desarrollados como Reino Unido y Estados Unidos contribuyen en un 3-8% a la huella del cambio climático.

Por eso las enfermeras, además de concienciar a la sociedad, también tenemos que orientar nuestras rutinas diarias a la sostenibilidad en los centros sanitarios y exigir que se tomen las medidas necesarias para reducir la huella medioambiental que se genera en ellos. Y para ello hace falta que autoridades sanitarias, gerencias y direcciones nos acompañen en esta reivindicación y hagan una apuesta decidida por ello.
No podemos dejar pasar esta oportunidad que nos brindan la Cumbre del Clima y la iniciativa Nursing Now. Las enfermeras españolas y madrileñas debemos liderar este cambio de paradigma, pues está en juego el futuro de la salud, bienestar y supervivencia de los ciudadanos de los que somos responsables.

Jorge Andrada Serrano

Presidente del Colegio Oficial de Enfermería de Madrid (CODEM)

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