Política y Sociedad en un informe elaborado junto a la Fundación Edad & Vida

La Fundación Tecnología y Salud analiza el valor de la atención domiciliaria y plantea soluciones

— Madrid 14 Oct, 2021 - 4:44 pm

Las fundaciones Tecnología y Salud y Edad & Vida se han unido para poner en marcha el ‘Proyecto HomeCare‘, y elaboraron el informe ‘Modelo de futuro: tecnología domiciliaria para el apoyo de la atención social y sanitaria‘, que tiene como objetivo poner de manifiesto la importancia de la atención domiciliaria y plantear soluciones que mejoren el acceso y conocimiento acerca de las tecnologías sanitarias vinculadas a este ámbito, incidiendo en el control, bienestar y la mejora de la calidad de vida de los pacientes.

Asimismo, a través de este proyecto, ambas organizaciones tiene la meta de sensibilizar a los agentes sanitarios y sociales, así como a la población en general, sobre la importancia del sector de la Tecnología Sanitaria en el referido ámbito domiciliario.

Vivir en los domicilios

El presidente de la Fundación Tecnología y Salud, Fernando Bandrés, recalcó la preferencia de los ciudadanos de manera mayoritaria por vivir en sus domicilios el máximo tiempo posible y ser tratados en él. “Las continuas innovaciones tecnológicas y las soluciones de salud digital han permitido la aparición y la evolución de nuevas formas de atención hospitalaria no presenciales que dan preferencia a la asistencia ambulatoria y en el domicilio”, señaló.

Además, Fernando Bandrés resaltó “el papel imprescindible de las tecnologías sanitarias como modulador entre las necesidades y preferencias de las personas y los recursos del sistema”. Por su parte, el presidente de la Fundación Edad y Vida, Joaquim Borrás, explicó “cómo estos avances han impactado significativamente en la vida de los pacientes”.

“Esto se produce en un contexto como el actual, con un aumento significativo de la longevidad, en el que se ha conseguido cronificar enfermedades que hasta hace poco eran mortales y, además, se ha logrado retrasar la aparición de las limitaciones en la autonomía personal asociadas a estas enfermedades”, continúo Joaquim Borrás, que añadió que, “por otro lado, se ha reconocido la importancia de atender y responder de manera conjunta a las necesidades integrales de las personas, teniendo en cuenta sus deseos, preferencias y valores personales”.

Aliviar la carga asistencial

Para la secretaria del Patronato de la Fundación Tecnología y Salud, Margarita Alfonsel, “la importancia de este tipo de atención es máxima, porque compatibiliza un adecuado control de la enfermedad con la integración de la misma en la vida diaria de los pacientes y de su entorno social y familiar, ya que, de la mano de la Tecnología Sanitaria, hoy en día, es posible que los pacientes estén muy lejos y, al mismo tiempo, muy cerca de sus hospitales”.

Margarita Alfonsel también recalcó el potencial de la atención domiciliaria para aliviar la carga asistencial de un sistema especialmente tensionado tras la pandemia, “ventajas y oportunidades que deberían ser exploradas desde la visión compartida con los Servicios de Salud, los profesionales sanitarios, los pacientes y las empresas de Tecnología Sanitaria”.

“Con el informe, analizamos el modelo ideal de atención domiciliaria social y sanitaria y, por supuesto, el papel que desempeña la Tecnología Sanitaria al actuar como un modulador entre las necesidades concretas de las personas y los recursos del entorno, buscando que este sea el adecuado para permitir que la persona viva en él sin recurrir a otros recursos asistenciales, como un centro residencial o a cambiar de domicilio”, declaró Borrás.

Metas

Tal como describe este documento, la atención domiciliaria es el conjunto de actividades de carácter socio-sanitario y de ámbito comunitario que se realiza en el domicilio de la persona con la finalidad de detectar, valorar, dar apoyo y hacer un seguimiento de la persona con problemas de salud y de su familia, potenciando su autonomía y calidad de vida.

En este sentido, el objetivo es que esta asistencia domiciliaria responda a las necesidades integrales del paciente, que se anticipe al deterioro físico, psicológico y social de las personas, manteniendo un estilo de envejecimiento activo y saludable.