Hospitales Con sus servicios de Neurocirugía, Radiología Intervencionista y Anestesiología

La Fundación Jiménez Díaz realiza una craneotomía combinada en su quirófano híbrido

— Madrid 29 Jul, 2019 - 10:58 am

Un equipo de profesionales de los Servicios de Neurocirugía, Radiología Intervencionista y Anestesiología de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid ha realizado una intervención combinada de craneotomía en el quirófano híbrido del hospital, con angiografía terapéutica, embolización y cirugía en el mismo procedimiento y sala quirúrgica, para operar una malformación vascular cerebral en un paciente que fue dado de alta seis días después de la operación sin rastro de esta y con pronóstico positivo.

Concretamente, se trataba de un varón con una malformación arteriovenosa en la región parasagital del cerebro -lesión que produce con frecuencia hemorragias cerebrales-, previamente operado, y al que había que volver a intervenir ante la reproducción de esta, según informa el propio centro hospitalario.

«Realizar esta intervención en un quirófano híbrido ofrece importantes y claras ventajas de cara al resultado», afirma el jefe del Servicio de Neurocirugía de la Fundación Jiménez Díaz, el doctor Julio Albisua. Ante la complejidad de la malformación, que tenía componentes agravantes, como una fístula dural y un nido de malformación arteriovenosa que requerían tratamiento por Neurocirugía y Radiología Intervencionista a la vez, la cirugía combinada y el equipo utilizado para ello facilitó la visualización y localización de la misma, su resección completa y la curación y buen pronóstico del paciente.

Evitar complicaciones

El procedimiento, en el que también participaron los doctores Claudio Rodríguez y Anna Lo Presti, y el anestesista Fernando López, comenzó con la realización por parte de los neurorradiólogos de un estudio angiográfico, que permitió observar una fístula dural dependiente de ramas de la oftálmica que comprometía la visualización del resto del problema, por lo que se embolizó endovascularmente.

«La repetición posterior de la angiografía posibilitó ver ya el nido de la malformación arteriovenosa e iniciar la operación, en la que realizamos una craneotomía, accedimos a la localización que marcaba el estudio angiográfico, guiados por el navegador que tenía la imagen del estudio reciente, y la angiografía reciente, y pudimos extirpar la malformación», continúa Julio Albisua.

Entre las ventajas del quirófano híbrido, en este caso, destaca la posibilidad que ofreció al equipo de Neurorradiología Intervencionista de realizar en la misma sala quirúrgica un nuevo control angiográfico en esta fase de la operación, lo que permitió confirmar la desaparición de la malformación, pero también la persistencia de otra fístula dural en la parte anterior, que podría haber comprometido el resultado de la intervención, con riesgo asociado de hemorragia cerebral, y la curación y pronóstico del paciente.

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