Política y Sociedad ANTE LA QUINTA OLA DE LA COVID-19

La Fundación Bamberg da voz a sanitarios y pacientes que no se sienten escuchados en la pandemia

La Fundación Bamberg ha dado voz a sanitarios y pacientes que no se sienten suficientemente escuchados durante la pandemia por parte de las Administraciones públicas, lo que llevó a cabo en su última gran cita con el sector de la salud, previamente al merecido descanso vacacional.

Este encuentro, titulado ‘Sanitarios y Pacientes: Los protagonistas de la Covid19‘, incidió especialmente en aspectos como el reflotamiento financiero del sistema sanitario después de la pandemia, la probada solvencia de la colaboración público privada y el mejoramiento de las condiciones laborales de una mayoría de sanitarios mal pagados y, tantas veces, mal tratados y nunca escuchados en su vital quehacer diario.

Ignacio Para

Palabras que señalan el camino

Durante su discurso, el presidente de la Fundación Bamberg, Ignacio Para, destacó la importancia tanto de conocer los pensamientos íntimos de los profesionales y pacientes como de profundizar en sus relaciones recíprocas, dada su condición de actores esenciales del hecho sanitario.

Los sanitarios, por ejemplo, se vieron sorprendidos y presionados ante la gravedad de los cuadros clínicos precipitados por el SARS-CoV-2, sin poder oponer más remedio que algunas terapias paliativas, pero profesionales que, desde el principio y hasta la extenuación, supieron aguantar a pie firme, a pesar de sufrir miles de bajas en sus filas, con el corazón cercado por el miedo al propio contagio y al de sus familias y sin la coraza de los medios de protección individual.

Más de 100.000

Se refirió Ignacio Para, con ello, a más de 100.000 profesionales infectados que, también, vieron como los aplausos de los balcones cedían y las sonrisas se agriaban tras la primera ola, después de haber visto morir a decenas de miles de ciudadanos en la más inhóspita soledad.

Estos fueron erosionados por la precariedad laboral y acechados por la ansiedad y la depresión, en un contexto de protocolos erráticos y medidas de represión social más propias de eras bajomedievales. Para, también, tuvo un recuerdo para las personas mayores, que sufrieron el 85 por ciento de los casos de la Covid-19 y, sin duda, los más graves y tantas veces irreversibles.

Todo por un patógeno que se ensañó, especialmente, con los ciudadanos con patologías crónicas y enfermedades neurodegenerativas, además de las personas con afecciones cardíacas de base o desarrollos oncológicos, y sin olvidar el daño mental sufrido por niños y adolescentes y su casi inevitable peligrosa rémora de suicidios.

Desconexión y descoordinación

Aludió Para a un marasmo de desconexión y descoordinación en Atención Primaria y los dispositivos hospitalarios en los que las comunicaciones retrotrajeron al siglo anterior por insuficiencia de infraestructuras adecuadas, centralitas telefónicas modernas, wifi, banda ancha o fibra óptica para acceso a Internet.

Sin pretender caer en alarmismos catastrofistas, y a pesar de la frustración de sanitarios y pacientes, Para quiso ver algún brillo en la cara buena de la moneda, tal como la inmunidad de rebaño que parece al alcance de la mano y el trabajo incansable de investigadores y compañías que lograrán, antes que tarde, terapias efectivas frente al patógeno inmisericorde.

Buscar resultados entre todos

Ello sin olvidar, advirtió el presidente de la entidad convocante, la obligación moral del poder público de mejorar las condiciones de los profesionales asistenciales y tener muy presente lo dicho por el doctor Juan Abarca Cidón, que es el presidente de la Fundación IDIS y del grupo sanitario HM Hospitales, para que se homologue a centenares de profesionales y evitar que especialistas de la atención tengan que dedicar parte de su tiempo a labores técnicas o rutinarias.

Todo de cara a lograr la deseada coordinación entre todos los dispositivos y las especialidades, previa integración de los sistemas de información compartidos mediante sistemas de gestión por resultados, basados en el premio al esfuerzo y al mérito, en paralelo al refuerzo de las plantillas.

De todo ello, dedujo Para lo oportuno de conocer en detalle las diferencias que hay que encarar en esta quinta ola de la Covid-19 respecto a las anteriores, gracias, sin duda, a las opiniones de los responsables de las principales asociaciones de pacientes, los sindicatos profesionales y los actuales titulares de muy destacadas corporaciones profesionales.

Es Sanidad, no beneficencia

Para recogió de varios de los ponentes la idea, ya madurada previamente por él mismo y su equipo de analistas sanitarios, de que la Sanidad en España debe tener una adecuada financiación para no verse reducida a mero sistema de beneficencia.

Desde ese principio de futuro sustentado en recursos hoy demasiado escasos, también insta Para a que se ponga verdaderamente en valor el extraordinario activo que representa la red de farmacias comunitarias y la potencia profesional de Enfermería, que cuida y promociona la salud a pesar del insuficiente número de enfermeras que hay y de sus condiciones laborales inaceptables.

Estos son salarios injustificados que, sin embargo, no reducen el número de vocaciones, a la vez que los médicos cargan sobre sus espaldas, y sus cortos emolumentos, el peso de la Sanidad Pública y la Privada, sin que raramente, tampoco, se les pague por lo que valen y por lo que hacen.

La Fundación, también con Méjico

Además de rendir homenaje a estos grandes protagonistas de la pandemia, el presidente de la Fundación Bamberg agradeció expresamente a las corporaciones farmacéuticas Boehringer-Ingelgheim y Takeda, y a los grupos sanitario Ribera Salud y asegurador Asisa un apoyo sin el que la realización de este encuentro hubiera sido arte difícil.

Ello al ser igualmente ejemplo de la imprescindible fuerza de colaboración público privada que representan las compañías farmacéuticas innovadoras, con las Administraciones y la sociedad civil en general de cara a futuras dinámicas.

Además, Para emplazó a todos, el jueves, 12 de agosto, a participar en el México Digital Health Forum, en el que estarán presentes, también de manera virtual, representantes de las autoridades sanitarias del país en acto abierto a todos los hispanohablantes deseosos de conocer cómo es la Sanidad en el país azteca.

Adelantó, igualmente, este directivo que el primer acto tras las vacaciones se llevará a cabo el lunes, 6 de septiembre, y llevará por título ‘Las Enfermedades Inmunológicas ante la nueva Medicina‘, ocasión como ninguna para actualizar conocimientos sobre las oportunidades terapéuticas ya disponibles frente a las enfermedades reumatológicas, la artritis, la alergia, el asma, la diabetes, el lupus y la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), junto a las nuevas terapias inmunológicas ya disponibles frente a las patologías cardíacas y las neoplasias hasta ahora de peor pronóstico.

Vacunas sí, pero no solo

Se acercó Para a su conclusión final con la constatación del retraso que sufrió España antes de reaccionar frente a la pandemia, cuando la propia Fundación tuvo que cancelar en Canarias un evento presencial a principios de marzo de 2020, precisamente a raíz de un aviso del Ministerio de Sanidad, mientras que, sobre las vacunas contra la Covid-19, también recordó que son condición necesaria, pero no suficiente para dejar la pandemia definitivamente atrás.

Crítica de la razón pura

En su repaso de críticas ulteriores y ponderadas, el presidente de este organismo no entiende tampoco que se haya tardado tanto en permitir a las oficinas de Farmacia dispensar test detectores de la Covid-19, con desdén hacia estos agentes de salud de primera línea, siempre abiertos para la colaboración activa.

Lamenta, además, Para que no se haya dejado trabajar a la Atención Primaria y que se viera constreñida en su capacidad de derivación hacia las otras especialidades médicas, además de tener que hacer impropias tareas de rastreo o verse suplida por centros de llamadas subcontratados, call centers, de insuficiencia acreditada por los hechos.

Ello al igual que expresó Para, con pesar, el sentimiento de impotencia de los profesionales sanitarios, parte de los cuales desarrollan, desgraciadamente, secuelas debidas al enorme estrés padecido o al paso de la propia enfermedad por sus cuerpos.

Andoni Lorenzo

Abandonados a su mala suerte

El presidente del Foro Español de Pacientes (FEP), Andoni Lorenzo, transmitió la preocupación del colectivo porque la estrategia ministerial de vacunación contra la Covid-19 se olvidó de las personas con enfermedades crónicas en situación de alto riesgo.

Destacó Andoni Lorenzo que, dado que las encuestas ponen la salud como principal cuestión ciudadana, el confinamiento y la falta de normalización en la atención sanitaria desata una nueva pandemia de males físicos y mentales. Desde una todavía deficiente afluencia a centros de salud y hospitales, y listados de pacientes que siguen en el limbo, señaló como insuficientes los medios remotos de asistencia.

No convocados y resilientes

Criticó, además, Lorenzo que entre el medio centenar largo de sabios convocados a la Comisión parlamentaria de Reconstrucción y resiliencia no hubiera ni pacientes, ni profesionales sanitarios, como si los enfermos, en su caso, solo sirvieran para engrosar las estadísticas.

Refirió, igualmente, este ponente una reunión de viernes en sede ministerial, en la que se pretendió despachar la interlocución con el movimiento asociativo, sesión tensa de pretendidos 20 minutos, antes de salir de fin de semana, en la que la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP) y el FEP arrancaron a la Administración su compromiso de priorizar la vacunación contra la Covid-19 de pacientes de cáncer, trasplantados y dependientes de diálisis.

Por un comité equitativo

Sin negar a los poderes públicos su supuesta buena voluntad, Lorenzo calibró la enorme escala de los errores cometidos, entre los que citó haber ignorado la voz de sanitarios y pacientes, por lo que invocó, desde los micrófonos abiertos por la Fundación Bamberg, la urgente creación de un comité nacional post pandemia en el que estén muy presentes estos dos colectivos olvidados.

María Gálvez

Agraviados, agravados y desatendidos

La directora de la POP, María Gálvez, recordó un hambre muy temprana por los datos, desde las 1.400 asociaciones que componen esta federación, razón que le llevó a realizar tres estudios sobre el sentir general de los pacientes a lo largo de las distintas olas de pandemia.

Así, se supo que el 43 por ciento de ellos declaran sufrir un empeoramiento de sus patologías crónicas, con un 75 por ciento de las consultas asistenciales realizadas de forma remota y sin poder mirar a los ojos a las personas que les atienden.

Ello hasta el punto de que poder describir la nueva situación de salud, que lleva 42 días de media de espera, como 63 jornadas recibir respuesta clínica y hasta 116 en ver el problema en una incipiente senda de resolución, realidad que lleva a que uno de cada cuatro pacientes crónicos refiera dolor, ansiedad y/o depresión.

Otear lo incomprensible

María Gálvez hizo mención al observatorio de atención al paciente creado por la POP, desde el que también se insistió a la Administración, hasta el vahído, para que dichos pacientes crónicos fueran vacunados con carácter prioritario y no a la espera de cada tramo de edad, al estilo de como se hace año a año con la gripe.

Todo sin que hubiera mayor fruto que poder participar en el cónclave de la comisión del grupo de trabajo del equipo concerniente a la estrategia de evaluación de la comunicación y la introspección y puesta en común para el desarrollo ulterior de una estratégica conformación de la vacunación, aunque ella no lo expresó así.

Begoña Barragán

En España y América Latina

La presidenta del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC), Begoña Barragán, describió como capital poner sobre la mesa las situaciones vividas en curso y las que quedan por vivir. De esta entidad, recordó que nació en 2010 y que ya suma 107 asociaciones, además de tener proyección hacia ocho países de América Latina.

Durante el confinamiento, con todos recluidos en sus casa, destacó Begoña Barragán que se pudieron mantener físicamente los servicios rehabilitación, pero que la atención psicológica tuvo que pasar a ser virtual y a distancia.

Recortes en vida

Desde sospechas que, actualmente, se visten de realidad, Barragán pasó lista a problemas como los diagnósticos tardíos, los tratamientos postergados sine die y los recortes en la esperanza de vida para muchos pacientes, sin que lo sospeche parte de ellos.

Ante este cuadro de inequidad rampante, aseguró esta ponente que GEPAC mantiene sus servicios y prestaciones, mientras que es clara su voluntad de colaboración permanente con la Administración. En referencia precisa al cáncer, señaló que la fortuna de que sea enfermedad cronificada en número creciente se ve empañada por el hecho de que, paralelamente a la patología tumoral, también surgen males concomitantes.

Algo triste que decir

En resumen, la máxima responsable de GEPAC considera muy triste que no se tenga en cuenta a los pacientes durante la gestión de la crisis, además de que ni siquiera se haya vacunado con carácter prioritario a los pacientes en situación más delicada. Ella misma, como denunció como larga superviviente de cáncer de mama, recibió su vacuna hace 15 días, es decir, tiempo más tarde del momento en que le hubiera correspondido por su tramo de edad.

Tomás Toranzo

Al pie del cañón

El presidente de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), el doctor Tomás Toranzo, razonó que los galenos tienen la doble dimensión personal y profesional que amplifica los riesgos que supone la pandemia, los confinamientos y las secuelas de la crisis sanitaria, sin que ello haya sido óbice para dejar de estar al pie del cañón en todo momento y aun cuando los peligros eran mayores.

Con una afectación que excede en un 25 por ciento a la de la población general, Tomás Toranzo lamenta que el elefantiásico sistema sanitario haya mostrado sus pies de barro y que la improvisación, la bisoñez y el adanismo cobraran forma de falta total de organización y planificación.

Ello hasta que fue necesario apelar a los tribunales de justicia contra el proceder del, por entonces, ministro de Sanidad, Salvador Illa, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, justo cuando la nefasta compra de mascarillas y otros medios de protección pudieron haber rayado en lo punible, en correspondiente querella aceptada a trámite en la que solo faltó ver el nexo entre la causa y el daño, es decir, lo esencial, aunque las convicciones empezaran a caminar con piernas propias.

Reconocimientos cicateros

Sin salir del Ministerio, este médico y responsable sindical afeó la ligereza de esta institución, y de los servicios autonómicos de salud, por añadidura, además de ver cortos los 125 reconocimientos al mérito civil concedidos a sanitarios, en ceremonias más para el lucimiento del poder que para la reparación de daños morales y tangibles.

Reclama Toranzo que las próximas crisis sanitarias tengan al frente de los mandos a figuras de mayor talla asistencial que en la actual. Dicho hoy, que el doctor Fernando Simón, que es el director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), carece de todo crédito después de innumerables bandazos en sus consejos a la población.

Todo después de haber transitado un Estado de Alarma encadenado y sin control parlamentario en el que incluso hubo tentaciones normativas de suplir a los médicos con enfermeras, en algunas funciones, lo que motivó la primera huelga de facultativos en los últimos 30 años.

Estado de Alarma y capricho

Con Para, considera el máximo responsable de la CESM que el Sistema Nacional de Salud (SNS) está en riesgo de quedar reducido a sistema de beneficencia, con cuadros profesionales que se sienten tan defraudados como utilizados, a la sombra un despotismo pseudo ilustrado armado con un Estado de Alarma con poderes aparentemente arbitrarios, en el que parece que la epidemia es la capa que todo lo tapa.

Ante ello, quedaron eclipsados pacientes y profesionales, en un contexto atribulado que ejemplifica el Real Decreto-ley 29/2020, sobre medidas urgentes en materia de teletrabajo dentro de las Administraciones públicas y de recursos humanos del SNS para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por la Covid-19.

Como despedida, Toranzo reclamó la abolición de la tasa de reposición de profesionales dentro del sistema sanitario y que cese la temporalidad que solo conduce al desánimo, la precariedad y la emigración de egresados.

Jesús Aguilar

Un modelo asistencial único

El presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF), Jesús Aguilar, asume que son muchos los aprendizajes de la crisis sanitaria que pueden llevar a mejoras en el sistema sanitario, después de haber superado el año y medio de pandemia y como han comprendido desde el minuto uno los 75.260 farmacéuticos que hay en el país, caracterizados todos ellos por su capacidad de lucha, entrega y compromiso en todos sus destinos de responsabilidad, pero, también, de forma muy singular, al frente de las 22.137 oficinas de la red comunitaria.

Ello al representar un modelo asistencial único en el mundo que es preciso preservar y potenciar, tal como como aseguró Jesús Aguilar, que agradeció a todos sus compañeros haber mantenido el 98 por ciento de los establecimientos abiertos durante la primera ola de pandemia, con hitos como 30 millones de actos profesionales in situ y más de 800.000 visitas farmacéuticas a domicilio para hacer llegar consuelo, dispensación y el bálsamo que da el conocimiento experto.

Una red infrautilizada

De toda esta labor titánica, el presidente del CGCOF lamenta en el alma la pérdida de 26 compañeros fallecidos en el fragor de la Covid-19, sacrificio último que da aún más brillo social a la profesión ante los ojos de la gente, sin que, no obstante, todo ello haya movido a las Administraciones a valorar mejor y utilizar en mayor medida esta red hoy infrautilizada.

Esto impide, señaló Aguilar, poner veto a la inequidad que se nutre de adaptaciones territoriales laxas a las decisiones adoptadas para todos, en tiempos en los que el casillero postal puede caer como una losa y la preocupación por el futuro puede ser más conocida, pero no mejor contrarrestada, aunque sea tiempo de repensar el sistema sanitario por el bien, y con la ayuda, de todos, tal como sentenció.

Manuela García Romero

Murieron con las batas puestas

La vicepresidenta segunda de la Organización Médica Colegial (OMC), la doctora Manuela García Romero, resumió la primera ola de pandemia en términos de incertidumbre, dolor, falta de medios de protección y cambios vertiginosos de protocolos, que se tradujeron en dudas sobre a quién aislar en cada momento y ver caer a compañeros con las batas puestas.

Ello en una crisis en la que el profesionalismo impelió a todos, jóvenes y jubilados, a ayudar sin demora desde los centros públicos y privados, para hacer frente, entre otras cosas, a dilemas inéditos, como encarar una mortalidad ignota en los libros de Medicina y la experiencia directa propia, además de pasar lista a 118 compañeros que nunca podrán responder por haber fallecido, seguidos por muchos médicos enfermos y con secuelas debidas al patógeno.

Alejados de todo triunfalismo

Rechaza Manuela García Romero el uso político de la crisis y los mensajes infundadamente triunfalistas, sin que se haya podido ver al frente del discurso público a verdaderos expertos, mientras que la confusión era terreno abonado para las falsas noticias y se daba oxígeno al movimiento antivacunal.

Citó la vicepresidenta segunda de la OMC el estudio Galatea, en el que se cuantifica el problema del insomnio generado por la crisis en los facultativos y el recurso de los hipnóticos, dentro de una salud profesional inferior a la de la población general, sin que se haya acudido a dar soporte emocional ni a unos, ni a otros.

En el platillo de las cosas buenas, destacó García Romero el sentimiento de unidad profesional reforzado, su compañerismo y su devoción por el cuidado siempre abnegado de los pacientes Covid y no Covid.

José Luis Cobos

Ciegos ante la pandemia

El vicepresidente tercero del Consejo General de Enfermería, José Luis Cobos, recordó las llamadas efectuadas desde el Ministerio de Sanidad, entre el 29 de febrero y el 1 de marzo de 2020, en las que se instaba a suspender todas las reuniones científicas concurridas, sin que, sin embargo, se alertara de los peligros que llegaban para la población, a pesar de lo visto en China e Italia.

Como reacción por parte del Consejo Genera de Enfermería, destacó José Luis Cobos la inmediata creación de un comité de crisis con participación de las sociedades científicas afectas a la profesión. Empezó, entonces, una lucha que fue mucho más allá del deber y que constituyó hitos, como el hospital de campaña de Ifema, en Madrid, la formación online sin freno y la movilización sin tregua de 256.333 enfermeras en activo.

Dolor simiente de futuro

Pide Cobos que se analice todo el dolor acumulado y que no caiga en saco roto, como las 12 compañeras fallecidas y las secuelas que representará la Covid persistente para muchos de los supervivientes. Reprobó, además, que el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) contemple todavía las lacras de esta patología como común y no como enfermedad o, al menos, accidente laboral.

En sus peticiones, este responsable colegial reclamó el refuerzo de la Atención Primaria y aquellas medidas que sean necesarias para que ninguna enfermera renuncie a su profesión, la cual se nutre de escuelas universitarias que están más llenas que nunca y que consigue que, a día de hoy, la mitad de la población en España tenga pauta completa de vacunación.

Manuel Cascos

Un total de 18 meses de sufrimiento

También en nombre de las enfermeras, el presidente del Sindicato de Enfermería (SATSE), Manuel Cascos, glosó la visión de esta profesión tras 18 meses de sufrimiento y en un momento actual en el que todavía muchas personas mayores se sienten abandonadas.

Ello al tiempo que arrecia una situación caracterizada por una gran pérdida de tejido social, productivo, laboral y humano. Describió Manuel Cascos la gestión política de la pandemia como muy insegura y confusa para la población, sin que se haya dejado a los sanitarios y pacientes aportar alguna luz a parte de las enormes incertidumbres generadas.

Tan agotados como preocupados

Expuso Cascos a las enfermeras y fisioterapeutas como profesionales agotados y severamente preocupados por la seguridad de sus familias, cuando no directamente fallecidos en acto de servicio, desde déficits estructurales, previos a la pandemia, que se vieron agravados por tener que protegerse con bolsas de basura porque no había EPI.

Estas son profesionales que tuvieron que dejar sus hogares para albergarse en hoteles durante su escaso tiempo de descanso, al tener que doblar turnos, personas que apenas cobran 1.200 euros a poco de graduarse y a pesar de tener entre sus manos la muy alta y noble responsabilidad de dar cuidados a quienes más los necesitan, sin ceder al sueño y al estrés de jornadas interminables que, desgraciadamente, traerán consecuencias físicas y mentales en miles de casos que se verán en los próximos meses, ya años, según pronosticó este ponente.

Ante el hecho de que las enfermeras en España tenga una ratio de 5,3 por cada 1.000 habitantes, frente al 8,8 de la media europea, aseguró Cascos que seguirán exponiendo su salud y su vida, como hacen tantas veces, 24 horas, de lunes a domingo, en hospitales y centros sociosanitarios, sin que la Administración haga otra cosa que tentarse la ropa y dejar muy lejos su 6 por ciento de su PIB destinado a Sanidad, del 10 por ciento que, como media, se disfruta en el resto de Europa.

Manuel Martínez-Sellés

Médicos hasta el final

El presidente del Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM), el doctor Manuel Martínez-Sellés, cifró en 70 los médicos muertos por la Covid-19 en la Comunidad de Madrid, profesionales en activo a los que se unieron facultativos jubilados porque, como aseveró, el que es médico lo es hasta la muerte, aunque su papel haya resultado ausente en los últimos homenajes públicos a los sanitarios, observó.

Para el presidente de los médicos de Madrid, las experiencias de todos los profesionales fueron muchas y muy duras, hasta el punto de que algunos barajan la opción de colgar la bata y el estetoscopio, con un rosario de secuelas psicológicas e incluso psiquiátricas que ensombrecen aún más el horizonte.

Todo después de meses en los que la exposición personal al patógeno se acompañó del esfuerzo dentro de los límites de las propias fuerzas y con la generosidad última y el compromiso extremo que aludió el doctor José Eugenio Guerrero, compañero del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, al recibir el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2020, en nombre de todos los sanitarios movilizados y cambiados de sitio, con más o menos tino, durante la pandemia.

Contra la politización

Manuel Martínez-Sellés, que abominó de la politización de la pandemia, acusó a la autoridad sanitaria de haber retrasado las medidas hasta inmediatamente después del 8 de marzo de 2020, cuando él mismo tuvo que suspender un encuentro previo de cardiólogos ante la situación de pandemia ya desatada.

Pese a todo, Martínez-Selles no ve desbordamientos hoy en hospitales y Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), al margen de las altas tasas de contagio, y confía en que la enfermedad pueda estar controlada a finales de año.

Ignacio López Balboa

Con el pie cambiado

El doctor Ignacio López Balboa, que es patrono de la entidad convocante, razonó que la pandemia sorprendió a todos, sanitarios como él o no, con el pie cambiado, factor que no le impidió sentir cierta vergüenza por muchas de las cosas vistas desde que empezó la crisis sanitaria y social, a la vista, por ejemplo, de eventos agudos, como los infartos de miocardio y los ictus, que se vieron desatendidos en un 50 y 60 por ciento, respectivamente.

Denuncia Ignacio López Balboa ratios insuficientes de médicos y enfermeras, junto a falta de planificación entre los primeros, de los que sobran facultativos en algunas especialidades y faltan abultadamente en otras, mientras que son, precisamente, las enfermeras el soporte humano y profesional de parte del entramado sanitario y, sin duda, el sociosanitario, siempre a tiempo completo.

En el capítulo de las enseñanzas de la pandemia y los aprendizajes de estos 18 meses, mencionó López Balboa cuestiones espinosas, como la tasa de reposición de profesionales sanitarios, además de denunciar falta de planificación de la Sanidad en el país, con la desazón que produce saber que el que corrige a los necios se gana enemigos de por vida.

De buenos y malos juicios

Ve este ponente desconsuelo e insatisfacción en los dos colectivos troncales de la Sanidad, profesionales y pacientes, después de haber padecido múltiples daños y errores, y sin que la Covid-19 compute siquiera como enfermedad profesional

Por último, López Balboa estima que, quizás, los ciudadanos recuerden todo lo vivido, oscilantes entre la guadaña de la muerte y los actos de supremo heroísmo de los que visten bata, en el instante previo a votar cuando se les pongan las urnas delante.

Dicho lo anterior sin acritud, en expresión de un ya alejado y encanecido presidente del Gobierno, este patrono apeló a la sabiduría del místico sufí del siglo XIII, Muhammad Rumi Yalal ad-Din, para quien la experiencia es hija del mal juicio, aunque, luego, sea capaz de alumbrar el bueno, de forma que, deseó, ya que fue tan malo el juicio puesto a manejar la pandemia, haya sobrada experiencia para hacerlo mejor las próximas ocasiones.

Mario Mingo

Seis conclusiones, seis

El presidente del Comité Asesor de la Fundación Bamberg, el doctor Mario Mingo, cerró este acto con elogios a la lúcida y completa introducción de Para y ofreció seis de las 20 conclusiones posibles que le inspiraron los ponentes, también muy certeros en sus juicios.

En primer lugar, situó Mario Mingo la enorme preocupación que sufrieron y sienten los pacientes por su salud y la de los suyos, el crudo aislamiento social y el galopante deterioro de la Salud Mental de miles de españoles y residentes en el país. Como segundo dato a retener, citó los informes de las asociaciones de pacientes, que claman contra demoras en diagnósticos y tratamientos que se cobrarán, sin duda, su peso en vidas.

Todo a la vez que se refrena la innovación y el Ministerio de Sanidad no se decide a convocar un gran foro nacional en el que tengan especial protagonismo los sanitarios y pacientes, proclama que el mismo Mingo también suscribió sin género de duda, desde la intervención de Lorenzo. En tercera posición, situó las reclamaciones de los profesionales sanitarios y sus representantes corporativos y sindicales, fiscales todos de condiciones laborales que saltan de la ignominia a lo ominoso.

Llenar lagunas sanitarias

Con una cuarta conclusión en la que los pacientes clamaron en un desierto lleno de lagunas sanitarias y sociosanitarias, para, en quinto lugar, ensalzar el trabajo, esfuerzo y sacrificio de todos las profesiones asistenciales en los que no ceden las vocaciones y no se claudica ante los manejos de la politización, mientras que la sexta y última idea principal extraída de este encuentro fue saber que la pandemia será derrotada, porque los sanitarios saben oponer coraje, compañerismo y talento al estrés, la muerte y el miedo.