Política y Sociedad En la jornada de la OMC sobre medios de comunicación y el final de la vida

Cerca de cien mil pacientes terminales no reciben cuidados paliativos en España

La primera jornada de la Organización Médica Colegial (OMC) titulada ‘El final de la vida en los medios de comunicación’ ha alertado del problema que supone que, entre 70.000 y 100.000 pacientes terminales no reciben cuidados paliativos en el país.

El acto fue promovido por el Observatorio de Atención Médica al Final de la Vida de la OMC y la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo, de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE); en colaboración con la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) y la Sección de Derecho Constitucional de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, institución esta última en la que se realizó el encuentro.

Rafael de Mendizábal Allende

Páginas y fotogramas

El presidente de la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo de FAPE, Rafael de Mendizábal Allende, abrió la jornada con una valoración de la muerte como misterio, hecho trascendente y despedida. Desde nuestros ancestros paleolíticos, afirmó, el ser humano cree que fallecer es un tránsito, con un más allá.

Ratificó el exmagistrado que el hombre es el único ser vivo que sabe que va a morir, en línea con lo dicho por Martin Heidegger, de que es un ser para la muerte. Citó igualmente el “velo pintado” de Somerset Maugham para transmitir la recomendación de aprovechar cada momento ante un futuro que quizás no llegue, dado que el presente siempre es fugaz, y recomendó no ser temerosos ni claudicantes.

Castración y discapacidad

Tras una larga carrera como juez, De Mendizábal se refirió a la sentencia 215/1994 que despenalizó la castración de personas con discapacidad, con su voto discrepante. Un voto personal que consideró a la vez visceral y nacido de una argumentación jurídica y racional. A ello le ayudó recordar como el primero de septiembre de 1939 cuando la Alemania nazi irrumpió en Polonia, avasallando su caballería con sus panzer. A partir de lo cual, uno de los primeros decretos de Hitler, en suelo conquistado, fue la eliminación física de todos los individuos con discapacidad o enfermedad mental. Algo que el ponente calificó como auténtica hecatombe y atrocidad.

Adiós y muerte

Se refirió el ponente a la película Cabaret, en la que se ve el germen del nacional socialismo en Alemania. En ella, un chaval de gran belleza aria canta la canción “El futuro nos pertenece”, con acompañamiento de instrumentos de cuerda, dando paso sucesivo al metal de una marcha militar con la que irrumpen los temibles camisas pardas de las primeras tropas de asalto del Tercer Reich, las llamadas SA.

Esas reflexiones reposadas llevaron a De Mendizábal a pensar que la muerte digna puede salvar a las personas como ocurre en la cinta El general de la Rovere. Sin embargo, prefirió la muerte como despedida al cualquier acto heroico. Por lo que puso como ejemplo universal de despedida de este mundo las coplas a la muerte de su padre del escritor renacentista Jorge Manrique.

Marcos Gómez Sancho

Poetas muertos, palabras vivas

El coordinador del Observatorio de Atención Médica al final de la vida de la OMC y SECPAL, el doctor Marcos Gómez Sancho, consideró importante en su intervención aclarar conceptos esenciales sobre el final de la vida de las personas.

Empezó su charla con Petrarca, cuando dejó escrito que un buen morir salva una vida ya vivida. En sintonía del elogio de Séneca de las vidas plenas y no necesariamente largas. Y sin olvidar a Víctor Jara, cuando dijo que toda la eternidad cabe en cinco minutos, especialmente si son los últimos.

Con Confucio además en la memoria, que dijo que la hoja que muere siempre cae cerca del tronco del árbol, o junto a Azorín, que murió muy mayor y con una larga agonía y vino a expresar lo mucho que cuesta morirse, cuando no tienes una muerte abrupta.

Contra la hostinación terapéutica

Declaró Gómez Sancho que nadie desea morir rodeado de cables y pantallas, ya que que la vida está medicalizada en su origen y ahora también corre el riesgo de estarlo al final para todos. Apeló a un estudio según el cual el 19 por ciento de los fallecidos sufrió terapias agresivas contra el cáncer en las dos últimas semanas de su vida, con inicio de muchas de ellas a un solo mes de la muerte del paciente terminal, para un 20 por ciento de ellos. Además de una gran mayoría que acuden a urgencias cuando no hay remedio y un 14 por ciento de ingresos en unidades de cuidados paliativos sólo tres días antes del óbito.

Rechazó Gómez Sancho cualquier ley futura que obligue a los médicos a mentir en el certificado de defunción de una persona, al poner “muerte natural” en los hipotéticos casos de muerte asistida.

Fernando Gozález Urbaneja

Morir en dignidad

Pidió el ponente morir en un entorno digno para el ser humano, con preferencia por el propio hogar, algo que impiden los movimientos migratorios. Le valió el ejemplo de una lápida de un niño polaco enterrado en el cementerio de Segovia, y fallecido el mismo día de su alumbramiento, para expresar la desnaturalización que acosa al género humano y la progresiva pérdida de valores. Como expresan igualmente la reclusión de los mayores en las residencias y otros fenómenos como los éxodos del campo a las urbes.

Denunció el ponente que la Dependencia dejó de gastar 44 millones de euros, hecho por el que alguien debería ser procesado, se enojó. Junto al dramático dato de que cada día mueren 100 pacientes en lista de espera.

Obstetricia del alma

Gómez Sancho también defendió el derecho de las familias a despedirse de sus seres queridos fallecidos, como le pasó a Isabel Preysler con Miguel Boyer. O el lamento poético de Pablo Neruda al haber llegado tarde para decir adiós a su madre, ya camino de la tierra. En contraste con el desfile mortuorio de Lope de Vega, que dio varias vueltas por el Madrid de los Austrias como despedida de Sor Ángela de la Cruz.

Perdón y soledad

Para el ponente, nadie debería morir en soledad, por lo que elogió a aquella joven madre de Italia con cáncer fulminante. Su último deseo fue entregar de su parte una carta y un regalo a su hija, los primeros 18 cumpleaños de su vida. En un tiempo en el que se tienen decenas o centenares de amigos en las redes sociales y cada vez estamos más solos. Porque, aseveró, que la epidemia de soledad ya supera a la obesidad, y supone un 80 por ciento de riesgo de padecer depresión. A lo que añadió que dicha soledad es un problema de Salud pública que ha motivado la creación de un ministerio para su remedio en el Reino Unido.

Concluyó con el aviso de que los últimos sentidos que se pierden en el umbral de la muerte son el oído y el tacto. Por lo que no hay que decir impertinencias en la proximidad de un paciente que se va. A lo que añadió que es bueno morir con serenidad y perdón en el corazón, porque el mundo seguirá su rumbo sin nosotros.

Serafín Romero

Desde la OMC

El presidente de la Organización Médica Colegial, el doctor Serafín Romero, hizo una declaración con la que dejó clara la posición de la profesión médica en el periodo clave en el que la vida humana lleva a su fin.

Como primera premisa, afirmó que los médicos deben estar enfrente de toda ley de eutanasia en la que se obligue a actuar a los facultativos para procurar la muerte de un paciente, lo pida o no.

Una posición que no obstó para que la propia OMC dejara el encarnecimiento terapéutico, sin margen de duda, fuera de la buena praxis médica. Así mismo, señaló como inaceptable que más de 70.000 personas mueran con dolor o síntomas refractarios. Por lo que reclamó los necesarios recursos para que los pacientes reciban la atención más adecuada para su confort físico y psíquico.

De igual modo, Romero valoró las propuestas sobre el final de la vida de parte de los diferentes grupos políticos, con la petición de que las futuras leyes tengan un amplio consenso y recojan todas las dimensiones que afectan al paciente, con especial atención a las personas cuya vida se extingue en soledad.

Mariano Casado

El derecho y la muerte

El profesor de Medicina Legal de la Universidad de Extremadura, el médico forense Mariano Casado Blanco, analizó el marco jurídico en torno al final de la vida. Como punto de partida, afirmó que el morir conlleva muchas dudas.

Aludió a los conceptos propios como aquellos términos que en sí mismos no dan sentido pleno a las cosas, por lo que es necesario recurrir a conceptos de conceptos. De forma que Derecho o Medicina no dicen tanto como Derecho Civil o Medicina Preventiva, por ejemplo.

No aceptó el término muerte digna porque lo digno es la vida. Aceptó, sin embargo, el término morir con dignidad. Una misión en la que el enfermo, como ser humano, debe ser asistido por el profesional sanitario, y en trances finales, recibir su consuelo. Con eliminación del sufrimiento y fidelidad a la Lex Artis, de la que excluyó, como Romero, el encarnizamiento terapéutico.

Aunque el ponente estimó que es razonable que 216.000 médicos no pueden estar siempre de acuerdo, sí defendió su unidad en la valoración de cada acto médico, dotado de virtudes generalmente reconocibles.

Pedro Hidalgo

Ley a la vista

Sobre el concepto de eutanasia, o buena muerte, Mariano Casado estimó que es una palabra que se ha corrompido. Y tampoco aceptó el término suicidio médicamente asistido, que persiste como acto jurídicamente violento.

En relación con el proyecto de ley sobre el final de la vida, señaló el protagonismo atribuido al médico desde el diagnóstico de enfermedad sin cura hasta la puesta en práctica del fin de la vida, con la exigencia de que sea certificada como muerte natural. A la hora de tratar las sedaciones, Casado también pidió añadidos como paliativa, porque por sí misma no tiene sentido pleno.

Finalmente, y sobre el consentimiento informado, aclaró que nace de la autonomía del paciente y su derecho a la información. Por otro lado, también rechazo el término testamento vital, por parecerle incoherente. De forma que prefirió voluntades anticipadas, o instrucciones previas, aunque no exista orden y concierto sobre el particular en el mosaico autonómico.

Luis Martí Mingarro

No matarás

El académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, el abogado Luis Martí Mingarro, enarboló el no matarás de raíces bíblicas. Según su argumentación, la civilización occidental es la historia lenta, y todavía no concluida, contra el acto de matar. En ese punto recordó que durante siglos el suicidio fue un ilícito legal que fue progresivamente despenalizado.

Martí Mingarro confesó su preocupación cada vez que visita el Artículo 143 del Código Penal, con el temor de que España siga el camino de Holanda, Bélgica, Suiza o el estado de Oregón (EEUU), donde la eutanasia no es delito. Con el ejemplo de que matar en la Confederación Helvética cuesta 12.000 francos suizos, como expresión de un negocio floreciente.

Apeló el jurista a la tradición médica y los adelantos técnicos para lograr que el final de la vida sea lo menos doloroso posible, sin que sea interrumpida de manera drástica o aparentemente aséptica. Para Martí Mingarro, la vida debe ser concluida con los valores descritos por los anteriores ponentes. Una creencia que sostuvo por sus vivencias de la Guerra Civil y el más reciente conflicto de los Balcanes.

En el terreno constitucional, afirmó que el Artículo 15 de la Carta Magna consagra el derecho a la vida, sin que se le pueda superponer el Artículo 1o, que prima el principio de la dignidad. El abogado resumió su intervención con la petición a los legisladores de que la emoción particular de médicos, familiares y enfermos terminales no se convierta en una compasión plasmada en una ley que serviría, en su opinión, para matar.

Javier Rocafort Gil

Faltan cuidados paliativos

El director médico del Centro de Cuidados Laguna, Javier Rocafort Gil, aportó información valiosa sobre las cinco barreras que existen para el desarrollo de los cuidados paliativos en España.

Su primer anuncio fue que todos los presentes en el encuentro han de morir, antes o tarde. Dicho eso, diferenció dos formas de fallecer, bien o mal. Dentro de la segunda, citó las 400.000 personas que fallecen de manera imprevista. Del resto de las defunciones también distinguió entre las 100.000 personas que mueren bien, de forma prevista, natural y sin especial intervención sanitaria, mientras que entre 75.000 y 100.000 personas mueren en España sin recibir cuidados paliativos.

Informó el ponente de que el Consejo de Europa enunció nueve requisitos para este tipo de cuidados, mayoritariamente no cumplidas por España. Entre ellos, precisó que se reconoce esta atención como un derecho integrado en el SNS, con extensión a todos los pacientes, que hay un carácter femenino del cuidador no atendido, una mala cobertura de la dependencia, falta de formación específica en grado, ausencia de especialidad y carencias de difusión social. Salvó de esta quema, el acceso a los tratamientos del dolor que es bastante general, aunque se podría mejorar.

Como barreras a los cuidados paliativos en el país, denunció la heterogeneidad territorial y el falseamiento de las cifras de unidades especializadas. Así, señaló que, por ejemplo, Andalucía sólo tiene la mitad de las unidades que declara, quedándose sólo en 25. Achacó a la cultura mediterránea que los ciudadanos con enfermedades sin remedio no quieran conocer ni su diagnóstico ni su pronóstico.

De manera que, incluso, mucho mayores que se están muriendo ignoran que su tratamiento en curso solo es paliativo. A lo que sumó que España falla en recursos, formación y ganas de ayudar a miles de personas en su último trance. Sentenció Rocafort con el argumento de que se maltrata al paciente que no tiene un buen morir.

Pilar González Moreno y Mayte Antona López

Famosos que pidieron su muerte

La redactora jefe de Sociedad de Servimedia, Mayte Antona López condujo una mesa redonda destinada a saber si los casos mediáticos ayudan o confunden a la población.

El primero en hablar fue el vicepresidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, Alberto Meléndez, que recordó casos notorios como los de Terry Schiavo o Ramón San Pedro, ejemplos entre otros, a su juicio, de que los medios de comunicación siempre mezclan conceptos a la hora de informar sobre el final de la vida o la eutanasia. Con cita también del humorista Fraguas Forges, que recibió cuidados paliativos al final de su existencia.

Rechazó Meléndez las analogías belicistas en la lucha contra las enfermedades incurables o que términos médicos entren en otras esferas de la información. De forma que, a su criterio, no es aceptable decir, por ejemplo, “la economía española necesitará cuidados paliativos”.

Por su parte, la responsable del área socio-sanitaria de EFE Salud, Pilar González Moreno, pidió la creación de una guía explicativa de todo lo concerniente al final de la vida o la eutanasia. Para cuya realización solicitó el concurso de médicos, juristas e informadores, entre otros perfiles.

Alberto Meléndez

Más rigor al informar

El jefe del Servicio de Cuidados Paliativos del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, Álvaro Gándara Del Castillo, consideró que la información debe ser muy distinta de la opinión a través de los medios de comunicación. Sin olvidar que la sociología puede ser, a veces, un arma de destrucción masiva de la inteligencia social.

Como ejemplo de mala práctica periodística habló de citas sin porcentajes. Y aseguró que, tras tratar a 1025 pacientes en su unidad el pasado, llegó a la conclusión de que no hay un clamor popular y demostrado a favor de la eutanasia, porque a él mismo no se la solicitaron todas esas personas. Lo que no le impidió admitir que sí parece que hay cierto consenso sobre la conveniencia de regular esta cuestión.

El paliativista lamentó que no se informe de los efectos que podría tener la despenalización de la eutanasia, dado que en Holanda, por ejemplo, esta ya es la tercera causa de muerte natural. Aseveración a la que sumó que puede ser un arma muy poderosa en manos de algunos estados a la hora de reducir el gasto público, teniendo en cuenta que los mayores costes asistenciales se generan en el último año de vida.

Álvaro Gándara Del Castillo

En el turno de preguntas, el presidente del Colegio de Médicos de Badajoz, el doctor Pedro Hidalgo, recordó que la OMC dispone de una guía explicativa, además de convocar jornadas específicas sobre la materia. Como dificultad del médico ante el final de la vida, Pedro Hidalgo afirmó además que la experiencia de dolor depende de cada paciente y que muchas veces se transmite por parte de los familiares.