Punto de vista Apuntes de un boticario

Felices Pascuas y Próspero Año Nuevo

Yo empecé en el periodismo como analista político que es realmente lo que me gusta y, después, para ayudarme, me hice analista clínico. Tan es así que desde que me casé, por gentileza hacia mi señora, llamé mamá a mi suegra. Pero cuando un santo varón me hizo ver que una palabra tan bella como madre quedaba un tanto mancillada al agregarle el  innoble verbo de  “político”, apostaté de mi inicial vocación y me hice boticario que, en general, son mejores personas que los profesionales de la política.

Hecha esta falsa entradilla, apoyada en un viejo chiste, paso a contarles el por qué de ella. Yo escribo desde hace tiempo en medios de comunicación y para ello he de leer mucha prensa, por lo que no he podido evadirme de la movida política que ha asolado mi querida tierra; por ello, aunque sólo hayan sido titulares y portadas, me han salpicado noticias de las recién celebradas elecciones cristalizadas en unos resultados que como ensayo, según los politólogos, marcará el próximo futuro político de nuestro país, pues Andalucía sigue siendo el conejillo de indias (léase subastas medicamentosas) para todo experimento tanto “sanitario” como político.

Aspectos electorales

Andalucía sigue siendo el conejillo de indias (léase subastas medicamentosas) para todo experimento tanto “sanitario” como político

Y como lo he vivido en primera fila, doy mi opinión sobre los votantes haciendo sólo hincapié en sus actitudes anímicas mutantes puesto que la calidad subjetiva del individuo la baso en lo que una vez leí sobre lo que le dijeron a Homer Simpson: “Tiene usted lo que ha hecho grande al país: desconocimiento total de cuáles son los límites de su capacidad e indiferencia absoluta hacia lo que piensen los demás”.

La abstención ha sido la protagonista electoral andaluza, pero por contra el índice mayor de participación  ha estado entre los habitantes de los barrios marginales. Esta sorpresa ha ido en aumento cuando he visto que los menesterosos se han inclinado hacia lo que llaman derecha, cuando al parecer estos eran los que hasta hace poco le daban su confianza (¡que palabra tan devaluada!) a los políticos de izquierdas.

¿Qué pasa pues, que dicen en Lequeitio?. Que la gente, votantes y abstinentes, en su mayoría reflejan el modelo Homer y, en su estulto egocentrismo, su permanente cabreo no les permite analizar pormenorizadamente ideologías políticas y programas electorales.

Estado de ánimo

Sobre la actitud y el estado de ánimo pongamos un ejemplo: Un matrimonio está discutiendo agriamente sobre algo importantísimo, como qué decisión tomar sobre sus respectivos trabajos, el inesperado embarazo de ella, su posible despido improcedente, la conciliación familiar, el  recibo que el arrendador de su pequeña vivienda traerá en mano mañana mismo y su falta de liquidez para afrontarlo y así un largo etc… En ese momento, Pepito, el hijo de ambos, de seis años, entra en el dormitorio y enseña, todo orgulloso, un dibujo que “él solito ha pintado” para papá y mamá. Estos se lo aceptan sin más y le dicen: “Muy bonito hijo; déjalo ahí pero vete a tu cuarto y sigue pintando que tus padres están hablando”.

Y es que este tierno detalle no ha sido suficiente lenitivo para que la agria discusión de la pareja se dulcifique y aún menos cese, pues recurriendo al refranero: “donde no hay harina todo es mohina”.

Esta situación, que puede ser propia o “sufrida” a través de las finas paredes de las actuales viviendas, puede evitarse, de momento, siguiendo la pauta que un conocido de mi padre le marcaba. Yo se la oí relatar siendo pequeño. No me gustó. Me sigue sin gustar, pero os la cuento.

Técnica mezquina

¿En qué actitud emocional está el votante que introduce la papeleta en una urna para que, sumados los votos, ganen los perros-flauta o los de la muñequera con la banderita de España?

Era tal que así: “Mira Paco, si los vecinos de al lado están discutiendo a voces y, por tanto, molestándote, no llames a la policía. Ten siempre preparado dos “tacos” de billetes por una cuantía de un millón de pesetas cada uno. Llama a su puerta y, aunque al abrirte veas en ellos una postura desagradable, no les dejes hablar y entrégales a cada uno un fajo. Dí que se trata de un regalo espontáneo. No hagas nada ni hables más. Vuélvete a casa y comprobarás en breves minutos cómo el ruido ha cesado y todos dormiréis estupendamente”

Esta mezquina técnica, que nunca me gustó, he de reconocer con el tiempo que es la que funciona y la que, visto el panorama político, se está empleando para apagar algunos fuegos inmediatos.

Sin ir más lejos, el vecino francés señor Macron ha inyectado 15.000 millones de euros a los cabreados de los “chalecos amarillos”. ¿Para qué?: Para “optimizar” (¡toma ya!) de momento a los insurgentes. Una entrega que lleva como mensaje subliminal en lenguaje coloquial “¡Ahí va la tela!. ¡Así que tranquilitos que ya seguiremos hablando”.

Como este mensaje económico y conciliador no estaba dirigido más que a gabachos, un camionero español de unos 60 años fue detenido, hace unos días, tras disparar una escopeta con balas de fogueo durante un enfrentamiento con un grupo de “chalecos amarillos” a los que, como aún no les habían llegado noticias de la “inyección” de “macromicina”, seguían bloqueando una carretera cerca de Béziers, entre Perpiñán y Montpellier.

Verán por tanto, y no les den más vueltas, que remedando al asesor de Clinton: “¡Es el cabreo, estúpido!”. El permanente estado de cabreo, tan ombliguista como humano, que a unos más que a otros, según idiosincrasia, los incapacita para analizar serenamente todos y cada uno de los problemas que la vida nos plantea.

Actitud emocional

¿En qué actitud emocional está el votante que introduce la papeleta en una urna para que, sumados los votos, ganen los perros-flauta o los de la muñequera con la banderita de España?. ¡En permanente estado de cabreo! . De aquí que yo aplique, en este caso electoral, la frase que empleábamos de pequeños cuando al perder pensábamos que nos habían hecho trampas: “¡Así no vale!”.

Por ello, con excepciones, respeto dos actividades esenciales cual son la que desarrollan los artistas y los farmacéuticos de botica, colectivos a los que pocos españoles podremos acusar de haber cortado calles. Quizás una vez los primeros con la legítima reivindicación de la función única y en el segundo caso la antiquísima y pacífica “huelga japonesa”.

Ambos han de mantener el tipo, pues juegan con dos situaciones vitales para el ser humano: el sentimiento emocional y la salud.

Ahora, en estas fechas, y cuando lean esto, estaremos inmersos en las celebraciones navideñas que, religiosidad aparte, son fiestas propensas a la euforia a la cual colabora una “droga” legal, común accesible y …necesaria como es el alcohol.

En mi tierra se le llama “coger el punto” a la situación etílica que consiste en, sin llegar a perder la noción y beberte medio Jerez tampoco, el que te lleves media noche con un gin tonic bajito de alcohol y al que sólo le renuevas los cubitos de hielo.

Lo escribió Pemán:

“Beber es todo medida y alegrar el corazón,

  y sin perder la razón, darle razón a la vida”

Y utilizo a este ilustre escritor andaluz para seguir con mi tesis del estado anímico, base de nuestra capacidad decisoria. A Don José María  hace ya tiempo le “escrachearon” (¡toma ya!) la fachada de su casa natal y, hace poco, los que mandan en su ciudad retiraron de ella una placa y un busto con su imagen.

Los políticos que tomaron esta medida están ahí porque en su momento los votaron mayoritariamente los manifestantes contra el paro habitual en los Astilleros gaditanos, pulmón industrial de la tacita de plata.

Estado de ánimo

Pues bien. Si estos mismos manifestantes hacen un alto durante el habitual corte de carreteras para acudir a votar y,  antes de la vuelta a casa para almorzar,  hacen una  “paraíta” en la tasca de Aurelio, dejando pancartas y banderas apoyadas en el mostrador, se toman unos lingotazos de manzanilla y, ¡Ojo!, “escuchan en er televisó” que unos moros han encargado unas corbetas y que sus puestos de trabajo, por el momento, no peligran; su actitud cambia. y en este distinto estado de ánimo piden otra ronda y llegan contentitos a su casa.

Si, en algún caso, al entrar les dice la parienta que la chacha (títa en andaluz) Catalina acaba de palmar y les ha dejado un dinerito curioso en la cuenta, los dipsómanos se convierten en simpáticos maridos que han vuelto, con toda la razón del mundo, en su “punto”.

En este estado anímico se “guasapean” y quedan para volver grupas a la casa de Pemán para limpiar los restos que quedaron del “escrache” y, si es menester, reponer en la fachada, aunque sea con una foto, la ausencia de placa y busto retirados hace unas “fechas del facha” de Pemán.

Así que, como yo no busco el voto, corto ya este rollo.

Que ustedes lo pasen bien y tengan Felices Pascuas y Próspero Año Nuevo.

Y al que esté con el “puntito cogío”, mis especiales gracias porque habrá pensado: “¡Qué bien escribe este tío!”.

Pedro Caballero-Infante

Farmacéutico. Especialista en Análisis Clínicos caballeroinf@hotmail.es Twitter: @caballeroinf

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