Política y Sociedad Aprobado por unanimidad y tras recibir 250 aportaciones

Los farmacéuticos ya tienen su propio Código de Deontología

La Asamblea General del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) ha aprobado el nuevo ‘Código de Deontología de la Profesión Farmacéutica‘, lo que le hace sumarse a otras profesiones en la búsqueda de la ética en cada una de sus prácticas asistenciales.

Al presidente del CGCOF, Jesús Aguilar, le acompañaron en la presentación de este nuevo informe los miembros de la Comisión encargada de elaborarlo: Dolores Rodríguez Bautista, Xavier Prat Borrell, Rosa López-Torres Hidalgo, Luis Amaro y Juan Ramón Santana Ayala.

Para Jesús Aguilar, se trata de un “gran documento” que representa los retos éticos de la profesión. “Desde que tomé posesión ha sido una de las prioridades”, declaró. “Tenemos que mirar al futuro”, prosiguió, tras lo que agregó que este trabajo de nuevo cuño “es una herramienta que le hacía falta a la profesión”.

“Ha entrado en funcionamiento en el momento en el que lo hemos aprobado”, continuó Aguilar, a lo que agregó que el ‘Código de Deontología de la Profesión Farmacéutica‘ “intenta cubrir una relación que no cubre la legislación”. Además, explicó que su elaboración “ha pasado por dos informes externos”, uno de ellos de un despacho de abogados y otro de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

También contó este texto con 250 aportaciones de agentes externos, lo que convierte su puesta en marcha en un proceso del que Aguilar se mostró “contento y orgulloso” por haber sido muy participativo. “Hemos tardado dos años, pero tenía que ser aprobado por unanimidad”, detalló, para después declarar que tenía que ser un proyecto “en el que sólo se sintieran cómodos, que fuese el Código que hace falta para el siglo XXI”.

De obligado cumplimiento

Tras su aprobación, cada Colegio de Farmacéuticos de España deberá adaptarlo a sus condiciones y será de obligado cumplimiento para todos los farmacéuticos. El Código servirá, en definitiva, como base para que, a partir de ahí, las entidades colegiales exijan lo mismo o más de lo que en él queda establecido.

Consta de 14 capítulos y 54 artículos en los que se recogen los principios generales del ejercicio; la actuación responsable e independiente del farmacéutico; las relaciones con los pacientes/usuarios; la calidad en la dispensación y otros servicios profesionales; la comunicación y el uso de las nuevas tecnologías en el ejercicio profesional; y las relaciones entre farmacéuticos y con otros profesionales sanitarios.

También marcará las relaciones con la sociedad y las Administraciones públicas; con la organización farmacéutica colegial; y con las instituciones, centros o establecimientos donde se desempeña la profesión. Asimismo, contempla principios éticos en otros cuatro capítulos en torno a la publicidad, la objeción de conciencia, la investigación y las publicaciones profesionales y la docencia.

Ética, independencia y compromiso

En general, y como describió el presidente del CGCOF, el ‘Código de Deontología de la Profesión Farmacéutica‘ incluye la formación continuada como un deber ético de los farmacéuticos, así como el compromiso de la organización farmacéutica colegial de facilitar su acceso. Contempla también el secreto profesional y la independencia en el ejercicio, y tiene un capítulo dedicado íntegramente a la relación con los pacientes, donde se introduce la obligación de establecer una comunicación cercana que promueva la humanización en el trato con los pacientes.

En cuanto a la objeción de conciencia, expresan desde el CGCOF, se reconoce expresamente como derecho del farmacéutico, siempre que quede garantizado el derecho de los ciudadanos a la protección de su salud y de acceso a los medicamentos. El Código incluye también las pautas para garantizar la calidad de los Servicios Profesionales y el uso adecuado del historial farmacoterapéutico.

Se abordan igualmente otras cuestiones, como la colaboración interdisciplinar con otros profesionales sanitarios, el compromiso con la vigilancia de la Salud Pública, la lucha contra el dopaje y la sostenibilidad del sistema sanitario. Además, se introduce la Deontología en el uso de las nuevas tecnologías, en los medios de comunicación, en Internet y redes sociales, destacando la obligación de evitar lanzar mensajes de modo indiscriminado que puedan despertar alarma social o siembren confusión o dudas respecto a la salud o la prevención.

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