Política y Sociedad En la última jornada de la Fundación Bamberg

Exministros y exsecretarios generales de Sanidad alertan sobre el peligro de colapso del sistema

Exministros y antiguos secretarios generales de Sanidad han alertado este jueves, 24 de enero, sobre el peligro de colapso del sistema asistencial español, lo que pusieron de manifiesto con motivo de la celebración en el Senado de la jornada sobre ‘El valor de la experiencia’, organizada por la Fundación Bamberg.

Acudieron a este evento, entre otros, el presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), el doctor Serafín Romero; la secretaria general de la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin), Margarita Alfonsel; el presidente de la Fundación Economía y Salud, Alberto Giménez; el exconsejero de Sanidad de la Generalitat Valenciana, Luis Rosado; el presidente del Instituto Choiseul, Xavier Oliart; el consejero de Sanidad del Gobierno Vasco, Jon Darpón; el presidente de la Asociación de Derecho Farmacéutico (ASEDEF), Mariano Avilés; el exdirector general de la Cartera Básica del Sistema Nacional de Salud (SNS) y Farmacia, Agustín Rivero; y el académico Honorio Bando. En la mesa de apertura participó la presidenta de la Comisión de Sanidad del Senado, Carmen de Aragón.

Eugenia Iparragirre

Elogio de la experiencia

La secretaria tercera del Senado, Eugenia Iparragirre, dio la bienvenida a los asistentes a la Sala Europa de esta Cámara. Además, agradeció la nutrida participación en un día complicado para el transporte en Madrid, debido a las movilizaciones del colectivo de taxistas.

La política vasca citó al novelista Juan Pereda por su reivindicación del tiempo tranquilo para el debate sereno, como una forma de escuchar a los ancianos de las antiguas tribus, en un paréntesis de la vida acelerada que nos trae y nos lleva a todos cada día.

En ese momento, Eugenia Iparragirre dio la palabra al secretario general de la Fundación Bamberg, el doctor Salvador Arribas, quien destacó la brillante trayectoria de los tres exministros de Sanidad invitados a la jornada que ejercieron sus funciones en el siglo XX y a los dos que lo hicieron en la presente centuria; comparable por su importancia a la de los tres exsecretarios generales de Sanidad participantes en la jornada, que actuaron en las primeras décadas del nuevo siglo.

Salvador Arribas tuvo también dos menciones especiales. La primera para Enrique Sánchez de León, quien fue el primer ministro de la Democracia para asuntos de Sanidad. Y, en segunda instancia, a la directora de relaciones institucionales de la farmacéutica Novartis, Concha Marzo, laboratorio impulsor de salud y conocimiento científico, como ejemplificó el patrocinio de la propia jornada celebrada en la Cámara Alta.

Concha Marzo

Novartis, por el futuro

La citada representante de Novartis afirmó que esta compañía ayuda a transitar de las terapias químicas a la genómica funcional con soluciones cada vez más personalizadas y grandes impactos en salud para las personas.

Todo ello desde una fundada promesa para cambiar la Medicina y la vida de las personas, según afirmó Concha Marzo, con el objetivo, subrayó, de aportar los mejores tratamientos a todos los ciudadanos allí donde se encuentren.

En ese afán, Novartis moviliza cada día a 3.000 investigadores en todo el mundo para la persecución de las enfermedades de mayor impacto, como el cáncer, las patologías neurodegenerativas y la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), entre muchas otras.

Este laboratorio apoya permanentemente, añadió Marzo, a los cauces de diálogo que permiten avanzar a favor de la salud de las personas, como evidenció la jornada concebida por la Fundación Bamberg.

Ignacio Para

Gratitud y reflexión

Tras su lista de agradecimiento a las autoridades presentes y los representantes institucionales y corporativos, el presidente de la entidad convocante, Ignacio Para, resaltó la importancia de conocer las opiniones de cuatro exministros de Sanidad, durante el periodo que discurrió entre 1977 y 2018.

Destacó Ignacio Para la participación, asistencia y simpatía de Bernat Soria y de Dolors Montserrat, política esta última a la que definió como “valiente” y “decidida”.

Además, distinguió Para con sus palabras al exsecretario general de Sanidad, el actual senador José Martínez Olmos, el más longevo en el cargo, al haber trabajado en esa responsabilidad durante seis años, bajo las directrices de cuatro ministras del ramo.

Junto a ello, el máximo representante de la Fundación Bamberg glosó los méritos del resto de los ponentes y pidió una sincera exposición de sus puntos de vista sobre el sistema asistencial actual, ya sin el corsé de sus cargos pasados.

Salvador Arribas

Orquestar mejor el SNS

Para postuló la urgencia de dejar de multiplicar los hospitales, en una dinámica que lleva el SNS a la ruina, para fijar una red racional de centros de referencia según la necesaria masa crítica de pacientes en cada caso.

Apuesta este directivo también por la equidad y la implantación de un sistema de información sanitaria homogéneo para todo el Estado, dentro de un clima de cooperación entre todos los servicios de salud.

Además, Para aseguró que es necesario implementar adecuadamente la Ley General de Sanidad y perfeccionar la ordenación de las profesiones sanitarias. Todo ello sin perder el tren del futuro al adoptar las enormes posibilidades que ofrece la nueva Medicina, desde el conocimiento creciente del fundamento genético de la salud y la enfermedad.

Para no considera suficientes las diferencias entre comunidades autónomas para justificar que tengan distintas leyes de organización sanitaria y de farmacia, por ejemplo, razón que debería llevar, en su opinión, a una refundición bien pensada de la legislación sanitaria, mediante el acuerdo de todas las partes vinculadas a la Sanidad.

Julián García Vargas

Larga hoja de servicios

El ministro de Sanidad y Consumo entre 1986 y 1991, el economista Julián García Vargas, alabó a la Fundación Bamberg por poner en valor la experiencia, en tiempos de adanismo político.

Tras reconocer que fue el ministro con mayor trayectoria en el cargo, durante cuatro años y varios meses, recordó Julián García Vargas su estupor cuando el presidente del Gobierno de entonces, Felipe González, le dijo sin empacho que le tocaba a él asumir la Sanidad, a pesar de que su futuro iba encaminado al Banco de España.

Según relató, llegó García Vargas al Ministerio en un clima de conflictividad social manifiesta, debida a temas tan candentes como la Ley del Aborto y su práctica en clínicas a legalizar, además de la puesta en marcha de la Ley General de Sanidad. Todo ello en tiempos en que esta cartera gubernamental era acusada de economicista en un contexto de gran indefinición financiera.

También citó García Vargas la reforma de las incompatibilidades que llevó a una huelga de médicos que duró tres meses seguidos y otros tres de forma discontinua, crisis que no le permitieron instaurar un sistema de incentivos, en contra del millón de pesetas asignado a cada médico, de forma lineal y no sujeta a méritos, que se impuso finalmente.

Serafín Romero

Reducción del MIR

Además, García Vargas recordó la reforma del sistema MIR, cuyo número pasó de los 8.000 de 1985 a los poco más de 3.500 que redujo hasta 1991, lo que supuso una intensa huelga de estudiantes de Medicina, junto a la ley contra el tabaco, mediante el Real Decreto 192/1988 y los planes del Sida y el Cáncer. A ello, añadió la reforma legal para la cobertura de personas sin recursos, vigente hasta el Real Decreto Ley 16/2012.

Incluyó en su repaso García Vargas el presupuesto doblado para hospitales, la creación del SNS y el respaldo, personal según sus palabras, al modelo de mutualismo sanitario representado por Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado (Muface), además de las transferencias sanitarias del País Vasco, Navarra y, posteriormente, la Comunidad Valenciana.

El exministro de Sanidad saldó su etapa ministerial con un balance positivo, salvo la mancha de no haber podido dar respuesta al Informe Abril Martorell, pergeñado por la Unión de Centro Democrático (UCD).

García Vargas temió por el presupuesto sanitario español, al haber arrastrado un 14,4 por ciento de pérdida debida a la inflación arrastrada durante años, y equivalente a 44.000 millones de euros, con una productividad que alcanzó un 87,8 por ciento de altas hospitalarias, y un 76,3 por ciento de actos quirúrgicos, según cifras de 2015.

Todo ello dentro de un esfuerzo titánico, soportado por las espaldas de los profesionales sanitarios, que tras tantos años de crisis están verdaderamente exhaustos. Y gracias, también, al desarrollo protagonizado por la Sanidad Privada, añadió García Vargas, que concluyó con una larga lista de reconocimientos a doctores como Hernández Gil y Félix Lobo, entre muchos otros

Enrique Sánchez de León

La Sanidad en tiempos de UCD

El exministro de Sanidad y Seguridad Social entre 1977 y 1979, el abogado Enrique Sánchez de León, describió como tiempos de indigencia sus primeros pasos en esa cartera gubernamental, en la que faltaba hasta un membrete que pusiera el cargo de “ministro”.

Todo ello al iniciar Enrique Sánchez de León una etapa a la que pudo sobrevivir por su conocimiento de la Seguridad Social y por el buen hacer de su equipo técnico, a lo largo de una lucha soterrada, pero muy convulsa, por la imposición de las tesis sociales del PSOE que cambiaron el sistema de dicha Seguridad en beneficio del SNS, un magna ininteligible que ni siquiera tiene definición en el primer cuarto del siglo XXI, según sus propias palabras.

Sánchez de León, que se confesó partidario de los sistemas sanitarios de seguridad social, además de ciudadano sin adscripción política actual, reconoció que solo son viables los modelos mixtos, ajustados a las peculiaridades de cada país.

Carmen de Aragón

Precisamente en defensa de los sistemas de seguridad social, este exministro recordó que, antes de la llegada al poder del PSOE, el país estaba próximo a una cobertura sanitaria del 98 por ciento, lo que solo dejaba fuera a las personas indigentes, que eran unas 400.000, los autónomos y algún otro colectivo de la población, en número menor al anterior porque él mismo incluyó al clero, los toreros y otros grupos profesionales, una declaración que suscitó la argumentación en contra por parte de García Vargas.

Lamenta Sánchez de León que el dogma se imponga al debate sereno de la Sanidad, como ocurre cuando actúan minorías muy activas que no disponen de parcelas reales de poder.

A pesar de elogiar los Pactos de la Moncloa, este ponente anotó la confusión terminológica que aportaron Abril Martorell y Alfonso Guerra, lo que llevó a no saber muy bien al final qué es la Sanidad o qué debe ser, con una asignación del 20 por ciento del presupuesto y con una argucia del exministro Almunia, que supo hurtar esta reforma al debate social, tal como relató.

Bernat Soria

Constitución y asimetrías

El ministro de Sanidad y Consumo entre 2007 y 2009, el investigador Bernat Soria, ironizó al afirmar que la Administración sanitaria nacional siempre es perjudicial para la salud de su propio titular.

Todo ello al tener el SNS un coste superior a los 70.000 millones de euros, más de 100.000 camas hospitalarias y una plantilla de medio millón de profesionales sanitarios, en fricción también, añadió, con terapias CAR-T, que costarán hasta 400.000 euros por tratamiento y paciente, además de los antivirales directos que suprimen la hepatitis C, con claro efecto coste eficiente que, sin embargo, somete al sistema a muy fuertes conmociones.

Destacó Bernat Soria el carácter asimétrico de la asistencia sanitaria que se practica en España, a pesar de que es un derecho defendido por la Constitución, texto maestro del ordenamiento jurídico español, que él mismo regaló a sus propias hijas cuando cumplieron los 18 años, al ser una carta magna que definió como muy avanzada en el contexto internacional.

Soria resumió su paso por el Ministerio con la afirmación de que logró que España fuera el país con mayor número de ensayos clínicos, en una actividad en la que señaló como fundamental la colaboración público-privada.

Dolors Montserrat

Décadas por delante

La ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad durante el periodo 2016-2018, Dolors Montserrat, comentó que debió a su antecesora en el cargo, Ana Mato, poder tener tarjeta sanitaria, un lujo que no tenía antes, al ser autónoma y no poder acudir a los hospitales públicos.

Dolors Montserrat propuso pensar entre todos cómo debe ser la Sanidad española de los próximos 40 años, además de agradecer los servicios prestados por sus gestores anteriores, de todos los colores políticos, lo que no le impidió pedir que se despolitice la Sanidad, mediante un reforzamiento de un Consejo Interterritorial del SNS que pueda emitir resoluciones vinculantes que apunten a la cohesión territorial y a una óptima gestión de los recursos destinados a Sanidad.

Como ejemplo de ello, puso Montserrat la reunión de Recursos Humanos celebrada en la víspera a esta cita de la Fundación Bamberg, cuando la realidad dice que cada territorio organiza por libre sus Ofertas Públicas de Empleo (OPE) sanitarias, donde ella misma fue responsable de la apertura de 130.000 plazas durante su etapa ministerial.

Honorio Bando

Por un pacto que no llega

La exministra se mostró antes partidaria de la financiación autonómica de la Sanidad, que de fórmulas finalistas. Como prueba de ello, citó el pleno monográfico del Consejo Interterritorial del SNS que ella misma convocó, aunque no llegara a producirse por el cambio de Gobierno debido a la moción de censura que descabalgó del poder al entonces presidente, Mariano Rajoy.

Concluyó Montserrat con el argumento de que el Ministerio de Sanidad nunca puede perder su dimensión social, ya que debemos conformar juntos, postuló, un modelo socio-sanitario bien integrado, a lo que sumó méritos, como reducir la sal en las comidas y tareas pendientes, como evitar que haya 6.500 comas etílicos en menores de edad cada año; además de reforzar la Medicina rural, que debería ser incentivada económicamente, según su punto de vista

Mario Mingo

Exsecretarios generales

Como segunda sesión del día, el expresidente de la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados, el doctor Mario Mingo, dio la palabra a tres exsecretarios generales de Sanidad. Previamente, cifró en 19 las personas que asumieron esta responsabilidad con diversos nombres.

El secretario general de Sanidad y Consumo entre 2014 y 2015, Rubén Moreno, argumentó que es tarea del Ministerio actualizar permanentemente la cartera de servicios, junto a la misión más reciente de medir los resultados en salud, además de reducir los tiempos de espera para ser atendidos, en un contexto socio-sanitario, especialmente para los ciudadanos con movilidad reducida.

Renovar equipos con juicio

Aboga Rubén Moreno por una renovación sensata del parque tecnológico, que debería pasar por una correcta coordinación de las distintas agencias autonómicas de evaluación de tecnología sanitaria. En paralelo, adelantó a nuevos dispositivos, como los sujetadores para mujer que permiten detectar tumores de mama.

Rubén Moreno

También citó el actual diputado el inminente uso del Big Data desde la presunción de que los datos son propiedad de los pacientes y con la tranquilidad de que su uso sea siempre legítimo y seguro.

Desde su experiencia, Moreno apuesta por la corresponsabilidad de los pacientes en el cuidado de su propia salud, al ser esta una de las bases más importantes del sostenimiento del SNS, tan entredicho. De igual forma, destacó la revolución genómica que permite hacer modificaciones en un garaje con los conocimientos necesarios y unos pocos miles de euros.

También citó el ‘popular‘ la exigencia de cuidar a los profesionales sanitarios como se merecen, por ser el fundamento de la Sanidad, mientras que, en relación con la financiación, aseguró que debe ser compensada entre Administraciones y países, con el ejemplo de que Alemania debe pagar por sus ciudadanos, cuando son tratados en España.

Moreno anotó en su lista de méritos haber completado las transferencias de Sanidad a las autonomías que faltaban y el ahorro que supuso el sistema de precios de referencia, además de la solución a las conmociones que supusieron el ébola y la financiación del Plan Estratégico para la Hepatitis C.

José Martínez Olmos

Del crecimiento a la crisis

El secretario general de Sanidad durante el periodo que discurrió entre 2005 y 2011, José Martínez Olmos, evocó sus inicios en el cargo, en un momento en que la economía venía de una etapa de crecimiento, que luego derivó en crisis mundial.

Aprovechó José Martínez Olmos la presencia de sus compañeros para elogiar la tarea de todos los que impulsaron la Sanidad española, al margen del color político de sus respectivos partidos.

Como principal valor del SNS destacó el socialista su rentabilidad, muy competitiva en comparación con la de otros países, con cifras muy favorables de cohesión y equidad., fruto de la primera empresa del país, que es la propia Sanidad, según aseveró.

Reconoció Martínez Olmos que no es perceptible un gran acuerdo político por la Sanidad, a pesar de que sí hubo entendimientos parciales en los últimos 40 años. En esa línea, situó la Ponencia del Senado sobre Medicina Genómica y Personalizada, actualmente en trámite.

También constató el senador socialista que las intervenciones sanitarias deben ser evaluadas siempre, así como las innovaciones que traigan la ciencia y la tecnología.

Como hitos principal compartidos por su gestión, Martínez Olmos citó la Ley contra el tabaquismo y el modelo español de liderazgo en trasplantes, a pesar de lo cual, lamenta que no se hizo a tiempo una buena ley contra el consumo de alcohol por parte de menores de edad.

José Javier Castrodeza

Hacer cosas, bien o mal

Como tercer exsecretario general de Sanidad invitado, el político que asumió esta responsabilidad entre 2015 y 2018, José Javier Castrodeza Sanz, también resumió su paso por el cargo.

Como confesión personal, el ‘popular‘ declaró que esa responsabilidad fue la más grata, aunque difícil, de su trayectoria profesional, al ser un puesto en el que se pueden hacer muchas cosas porque el Ministerio de Sanidad es una gran institución por su carácter coordinador y su excelente equipo técnico y humano, cosas que unas veces salen bien y otras rematadamente mal, tal como compartió con los presentes.

Como fruto de su paso por la Sanidad, José Javier Castrodeza habló de ordenar con tino las profesiones sanitarias porque son más importantes incluso de que las tecnologías. Lamenta, por otra parte, que la Troncalidad académica sea hoy un proyecto ya periclitado, a pesar de ser un largo objetivo iniciado por el PSOE, trabajado después por el PP y descartado finalmente por el Gobierno actual.

En el debe, el exsecretario general de Sanidad lamenta que el país no haya sido capaz, todavía, de tener una buena estrategia de Salud Mental. Recordó, no obstante, crisis como la del ébola y la del virus Zika y otras preocupaciones surgidas durante su periodo ministerial, a lo que sumó su reconocimiento a la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) y el éxito hospitalario conseguido en Melilla, gracias al Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA).

Reconoció finalmente Castrodeza como fracaso colectivo y personal que el Consejo Interterritorial del SNS no tenga ni siquiera un reglamento interno de funcionamiento, lo que prueba, en su opinión, que es un sínodo al que nadie se toma en serio. Por otro lado, reconoció su satisfacción por los esfuerzos destinados a traer la paz entre las profesiones sanitarias, aunque la lucha entre médicos y enfermeros tardó mucho en resolverse pacíficamente.

Ignacio López Balboa

Final y cierre

Clausuraron la jornada el patrono de la Fundación Bamberg, Ignacio López Balboa, y el portavoz de Sanidad del PP en el Senado, Antonio Alarcó, tras un resumen realizado por Julio Sánchez Fierro, quien es jurista especializado en temas sanitarios.

Durante su turno, Antonio Alarcó advirtió de que ningún país puede ser grande si jubila la experiencia, lo que fue su mejor elogio a la Fundación Bamberg por su oportunidad al convocar la jornada.

Por su parte, Ignacio López Balboa “dio caña” a los pacientes al afirmar que Sócrates era partidario de dejar de lado a los que no hacían lo suficiente por evitar, en lo posible, la llegada de la enfermedad a sus vidas.

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