Punto de vista los intereses comerciales, más importantes que el derecho a la intimidad

Exhibicionismo social y soberbia: enemigos de la protección de datos

A juicio del autor, nuestros datos se han convertido en instrumento de cambio para grandes negocios o para planteamientos de dominio de los que, como se advierte, no se salva la asistencia sanitaria, cuyas soluciones pueden venir predeterminadas por determinados intereses.

Desde que Facebook comprara WhatsApp, sabemos que los datos nunca han estado verdaderamente protegidos. Es ilógico que Facebook pagase 19.000 millones para no tener acceso a esta ingente cantidad de información. No es sorprendente que el CEO de WhatsApp, Jan Koum, abandonase la lucha eterna con Facebook cansado de explicar la importancia de la protección de datos y la encriptación en el desarrollo del messenger.

¿Hasta dónde puede llegar el ansia por ganar más dinero a cambio de vender nuestros datos? En estos momentos, conociendo nuestras costumbres y nuestras historias personales, están intentando influir en nuestro comportamiento (votar por algún partido o candidato – historia de Facebook con Cambridge Analytica) u obligar a comprar determinados productos o servicios. ¿Qué será lo siguiente? Basándose en los datos de los pacientes, ¿sería posible asustarles para obligarlos a seguir «tratamientos personalizados» basados en los intereses de las farmacéuticas? ¿podrían usarlo como arma para destruir «enemigos del Estado»? ¿Aplicarán las empresas estos conocimientos a la hora de contratar nuevos empleados o suscribir nuevas pólizas de seguro? O ¿de verdad pensamos que esto nunca va a llegar?

Exhibicionismo social

El peligro más grande de liderazgo de los Big Five es que tienen más poder que muchos estados e, incluso, continentes

¿Alguien ha imaginado por un momento, que si mañana desapareciese Facebook no pasaría nada? ¿Absolutamente nada? Este es un ejemplo de empresa que nació gracias a la vanidad humana y a los nuevos hábitos de generaciones como los milenial y Z. O sea, la vanidad y la búsqueda constante de aprobación de su comportamiento por parte de la sociedad. Que las acciones de Facebook crecen como la espuma es solo gracias a esta cualidad humana de exhibicionismo social y a la soberbia de las generaciones juveniles, creyentes en su supremacía antropológica. ¿Qué sacamos en claro? Nada novedoso en el mapa de la historia de la Humanidad.

El peligro más grande de liderazgo de los Big Five es que tienen más poder que muchos estados e, incluso, continentes. Sus intereses comerciales son más importantes que nuestro derecho a la intimidad; por eso la polémica sobre la protección de datos y su uso no es nada banal, sino muy importante para guardar, por lo menos, algo del misterio que nos queda a cada uno. Si no, ¿qué será lo siguiente? ¿Vamos a comprar a Facebook un fichero completo de la chica de barrio cuya sonrisa nos gustó tanto el otro día? O ¿datos de un funcionario que nos trató mal y estamos buscando una venganza personal?

Todo esto no es un concepto para los médicos y sus pacientes, sino para toda la sociedad. ¿De verdad queremos llegar a un nudismo sociocultural y ser un día iguales? ¿Nos interesa sacrificar nuestras vidas en el altar de las grandes corporaciones?

Entiendo que recopilen los datos para salvar vidas, predecir enfermedades, crear nuevos fármacos y recopilar opiniones de profesionales. Pero no entiendo que los mismos datos se usen contra nuestros propios intereses convirtiéndonos en borregos de los listillos del sector cada día más poderoso de HiTech.

De todos modos, esto ya lo planteó George Orwell en su libro 1984 o El cuento de la criada de Margaret Atwood, un relato distópico de ciencia ficción… unos años atrás.

Oleg Vorontsov

Director Ejecutivo de MedLab Media Group

Deja un comentario