Punto de vista cuestiones de la vacunación covid19 para el debate

La ética imperfecta de las vacunas

La carrera por la vacunación contra la Covid19 suscita múltiples preguntas, desde la seguridad de las vacunas a la obligatoriedad de la inmunización a la no discriminación en el acceso, cuestiones sobre las que el jurista reflexiona en este trabajo y que, de alguna manera, pueden ser objeto de debate.

Las vacunas contra la Covid 19 nacieron con nombres cifrados y mitológicos, fruto de una contrarreloj desesperada por evitar que el mundo se detuviese. Desconocemos las consecuencias de acortar las fases de ensayo, pero ¿quién espera a que le inyecten un placebo con 500 muertos al día?. La eterna lucha entre el utilitarismo y el principio de no maleficencia de la bioética se ha decantado finalmente por el instinto primario de supervivencia.

Las primeras vacunas en el mercado fueron un milagro al que la Unión Europea se plegó firmando acuerdos de adquisición anticipada, contratos que han permitido que las farmacéuticas puedan esquivar las futuras reclamaciones derivadas de reacciones o secuelas a la vacuna. Será finalmente cada Estado quien asumirá las indemnizaciones correspondientes. ¿Había alguna otra opción?

No creo que lleguemos a la imposición obligatoria de la vacuna, pero los mecanismos legales, aunque oxidados, están ahí, tutelando la salud pública

El carácter voluntario de la vacunación está permitiendo un drenaje lento y pacífico entre creyentes y negacionistas. Recibir la vacuna es voluntario, incluso para el personal sanitario, pero en menores e incapaces la cosa cambia y, en caso de negarse los padres o tutores, los juzgados están resolviendo a favor del interés del menor o el incapaz, imponiendo la vacunación. Así lo consagra la Ley 41/2002, de Autonomía del paciente, cuando en su artículo 9 pone en una balanza la patria potestad y en otra el mayor beneficio del menor o el incapaz. Los antecedentes judiciales son claros y, en caso de duda, se impone la aguja.

Salud pública y mecanismos legales

No creo que lleguemos a su imposición obligatoria, pero los mecanismos legales, aunque oxidados, están ahí, tutelando la salud pública con su Ley 22/1980 que preveía que vacunas contra la viruela, la difteria y otras infecciones pudieran ser obligatorias, o la Ley 3/1986 de Medidas Especiales, que consagra que las autoridades pueden tomar las medidas necesarias para preservar la salud pública.

La vacunación se ha convertido en una carrera contra el tiempo donde no todos cumplen las reglas

Pero el debate no ha cesado y, en plena estrategia de vacunación, se ha producido la primera discriminación entre los médicos de la sanidad pública y privada. Han tenido que ser los jueces mediante medidas provisionalísimas, quienes han resuelto tutelar la igualdad en la distribución.

Picaresca y mercado negro

En la picaresca de este país no han faltado los que en este “Titanic” se cuelan en la fila y han puesto el brazo antes de tiempo, provocando diligencias de investigación por Fiscalía que causan más bochorno que daño en el bolsillo.  Mientras tanto y bajo la corteza de este incendio, se abre un mercado negro de vacunas entre países y particulares que buscan salvarse del apocalipsis y activar cuanto antes sus economías. Esta es una carrera contra el tiempo donde no todos cumplen las reglas.

Me quedo con la ética silenciosa de los que cumplen las distancias, ponen un catéter o reponen productos en un supermercado. Algún día todos nos quitaremos las mascarillas.

Mientras tanto, el Gobierno ya estudia implementar un pasaporte de vacunación que, al margen de los problemas éticos que pueda generar, nos abrirá las puertas a viajar, abrir negocios y acceder a determinados lugares y actividades. Nadie querrá quedarse atrás en este nuevo mundo que, herido y agotado, saldrá inmunizado y dispuesto a sacudirse las cenizas del 2021. La ciencia nos traerá la luz, pero no debemos olvidar la ética de la convivencia.

Ramiro Urioste

Abogado de DS Legal Group

2 Comentarios

  1. ADR says:

    Hablando de ética en vacunas de la Covid, también habría que hablar de la falta de ética en los ensayos vacunales (no se incluyeron ancianos en las muestras para evitar los efectos de la inmunosenescencia, se engaña con la efectividad expresada en reducción de riesgo relativo y no de NNV ni de riesgos absolutos, persiste la opacidad en los datos crudos, enmascaramientos), ni se habla de la ética comercial en el acaparamiento de hasta 9 dosis por habitante en países ricos como Canadá y ninguna dosis en la inmensa mayoría de países del planeta, siendo un virus que no conoce fronteras y muta. Ni se habla de la falta de ética por la opacidad en los acuerdos entre gobiernos y empresas, a pesar de haber invertido mucho dinero público, o la falta de ética cuando suben las acciones en la bosa tras el anuncio en prensa de los resultados antes de publicarlos en revistas científicas, o la falta de ética de los pasaportes inmunológicos:
    https://covid19siap.wordpress.com/los-pasaportes-inmunologicos-de-vacunacion-libre-de-virus-carecen-de-ciencia-y-de-etica/
    https://covid19siap.wordpress.com/declaracion-del-siapcovid19-sobre-pasaportes-serologicos/

  2. Hurrita says:

    A mi me parece que es otro ejemplo de la tiranía compulsiva del poder: todos los que quieran vacunarse, ¿a qué temen? Si están inmunizados, qué les importa que otros asuman el riesgo de contagiarse.