Industria farmacéutica

Estudios con Sysadoa muestran una ralentización del avance de la artrosis

Estudios recientes y la revisión de los ya existentes ponen de manifiesto que el uso de los fármacos Sysadoa para el tratamiento de la artrosis son capaces de reducir el dolor, preservar la función articular, disminuir la inflamación y proteger el cartílago, ralentizando el avance de la enfermedad. Así lo han asegurado especialistas internacionales que, reunidos en un Seminario Internacional en Madrid, se han quejado de que, pese a su eficacia demostrada, existan trabas burocráticas para su administración en algunas autonomías de nuestro país.

Jean Pierre Pelletier, Jordi Monfort y Alfonso Moreno
Jean Pierre Pelletier, Jordi Monfort y Alfonso Moreno

Reunidos en la sede de la Real Academia Nacional de Medicina, Alfonso Moreno, catedrático de Farmacología de la Universidad Complutense de Madrid, anunció grandes avances y novedades, concretamente en estudios clínicos realizados tanto en Estados Unidos como en Canadá, que demuestran que el condroitín sulfato y la glucosamina protegen la pérdida de volumen del cartílago y revierten la necesidad de implantar prótesis en pacientes con artrosis de rodilla hasta en un 25 por ciento. Alfonso Moreno recordó que, como enfermedad crónica que, se necesita un tratamiento de por vida ya que, además, es una enfermedad que produce incapacidad en los procesos avanzados; en cuanto a la gente joven que la padece, puede alterar sustancialmente su actividad laboral, lo que supone también pérdida de calidad de vida y un coste económico, pues el coste sanitario directo lo elevó a 4.800 millones de euros.

 

En cuanto a las personas que padecen los diferentes tipos de artrosis en nuestro país, se aventuró a cifrarlas en siete millones, si bien confesó que no es una cifra unánimemente admitida. Destacó la falta de adherencia a los tratamientos, puesto “que los pacientes en su mayor parte solo lo siguen cuando padecen molestias” y destacó que la artrosis suele ir acompañada de otras patologías. En este sentido apuntó a otra de las ventajas de los fármacos Sysadoa (Symtomatic Slow Acting Drugs for Ostearthritis), puesto que no inciden sobre otros medicamentos que se estén administrando al paciente.


Ralentizar el avance de la enfermedad

 

El profesor Jean Pierre Pelletier, del Hospital Centre Montreal de Quebec (Canadá), precisó que, al revisar la información de que se disponía hasta ahora, los nuevos ensayos clínicos habían evidenciado que los tratamientos con Sysadoa no solo mejoran los síntomas, sino que reducen los avances de la enfermedad y retardan la necesidad de implantar una prótesis de rodilla. Como datos genéricos sobre la enfermedad, se refirió a que afectaba a un 10 por ciento de la población de más de 60 años y añadió que iba en aumento cada año, lo que le llevó a asegurar que en un unos 20 años afectará a un 15 o a un 20 por ciento de la población.

 

Jordi Monfort, del Servicio de Reumatología del Hospital del Mar de Barcelona, aseguró que los actuales tratamientos con paracetamol y los AINE eran relativamente eficaces, “ya que no actúan sobre la inflamación de las rodillas” y que, además, advirtió, pueden tener efectos secundarios sobre el hígado, el estómago o la presión arterial. En cuanto a los opioides mantuvo que no son tolerados por muchos de los pacientes mayores ya que les pueden producir eventos no deseados como mareos, vómitos o lipotimias. Y radicó en su seguridad una de las fortalezas de los fármacos Sysadoa.

 

Todas estas razones suscitaron que el doctor Monfort pidiera a las autoridades sanitarias la necesidad de ayudas públicas para llevar a cabo estudios sobre la enfermedad y denunció que algunas comunidades autónomas estaban poniendo barreras a estos productos, puntualizando que no se puede entender que se utilice la crisis para decir que este tipo de fármacos no funciona. Cuando se le preguntó sobre qué comunidad autónoma ponía barreras a la utilización de estos medicamentos, señaló a Cataluña. Y mantuvo que el tratamiento con Sysadoa supondría un ahorro, con respecto a los AINES, de unos 38 millones de euros en tres años.

 

Otra de las novedades anunciadas es que la incidencia de la artrosis en la morbilidad es cinco veces mayor de lo que se pensaba, por lo que consideraron que no se le daba a esta enfermedad la importancia real que tiene “como eje que pilota a otras muchas enfermedades”. Jordi Monfort aseguró por último que un mejor tratamiento de la artrosis mejoraría otros problemas, ya que al aumentar la movilidad del paciente se evitaría la aparición o el empeoramiento de otras afecciones.