El mirador Twitter no justifica su censura

Estoy en Telegram. No estoy en Twitter. Sepa el porqué.

En una actuación prácticamente inquisitorial, Twitter ha echado de su red al autor de este comentario que, en este trabajo, explica cómo ha sido el proceso, su aspecto discriminatorio y su decisión de no ceder y abrir una cuenta en Telegram para ofrecer a sus seguidores una visión crítica de la medicina sobre la base de los múltiples estudios a los que accede diariamente.

Un asunto personal de importancia general

Siento molestarle inteligente lector/a con un asunto personal, pero creo que es un aviso general para navegantes como usted. Es decir, afecta al conjunto del mundo virtual, ese en el que cada vez nos movemos más, y más inconscientemente, por ejemplo mientras lee esto.

Por abreviar, y en resumen, que he dejado de utilizar mi cuenta en Twitter y he abierto un canal en Telegram al que le invito a unirse: Gérvas Salud/Health. https://t.me/gervassalud

Difundo publicaciones, ideas y conocimiento sobre salud, especialmente con críticas sobre los excesos de la medicina, como sigo haciendo en Facebook y Linkedin.

He dejado de utilizar Twitter porque dicha red social miente en su política de censura y con sus métodos defiende medicamentos cuyo uso innecesario provoca muertes.

La transmisión de información en presencia física

Una nieta tuvo que hacer un trabajo escolar sobre “comunicación personal de información antes de Internet”, y nos preguntó a los abuelos. Desde luego, insistimos en el contacto directo en presencia física como forma de transmitir información, que existe desde la Prehistoria y explica en parte las historias legendarias y míticas que compartimos los humanos. Son cadenas humanas que saltaron y saltan barreras geográficas e idiomáticas. Hoy todavía es la forma más fiable, y con mayor credibilidad, pues el contacto en presencia física personal cara a cara tiene un poder de convicción que nada iguala.

La transmisión de información a distancia, correo postal

En Twitter fui siempre polémico por mi libertad de pensamiento científico y político, y por emplear un español y estilo que todo el mundo entiende

Le contamos cómo nosotros nos escribíamos a diario de novios, larguísimas cartas manuscritas que llegaban al día siguiente, incluso en festivos, por existir un agilísimo servicio de correo postal. Y esto era así desde hacía más de 300 años, cuando en España se transformó en público el servicio postal que tenían los reyes, fundado hace unos 500 años. Y si uno se remonta, tales servicios postales existían para ricos, nobleza y ejército desde el comienzo de la civilización.

En 1869, correos de Austria-Hungría puso en circulación la primera tarjeta postal del mundo, para correo postal no reservado, abierto. La tarjeta postal ilustrada (postal, tarjeta postal o tarjeta de correo), es una pieza rectangular de cartulina, o cartón fino, con una imagen en un lado y preparada para escribir en el otro y enviar por el correo tradicional, sin necesidad de usar un sobre. Se solía mandar a personas queridas desde lugares especiales, a veces exóticos, y podía tardar meses en llegar, si era desde localizaciones remotas, pero emocionaba el recibirlas, como un pedazo de papel que ilustraba con su imagen y traía el recuerdo desde lejos. Además, generalmente los sellos eran peculiares por ser del extranjero, y eso incrementaba su valor sentimental.

La transmisión de información a distancia, telégrafo

También existía la comunicación mediante telegramas, normalmente textos breves impresos que se pagaban “por palabras” y se reservaban para noticias importantes y urgentes. Llegaban en horas, a tu propio domicilio. Y generalmente conllevaban conmociones, más de duelo que de alegría. Existía desde hace unos 200 años, aunque el telégrafo eléctrico, con códigos morse, fue precedido por telégrafos ópticos muy eficientes, pero sólo de uso público, o reservado a las autoridades.

La transmisión de información a distancia, teléfono

Nos podíamos comunicar mediante el teléfono, la voz transmitida a distancia. Aunque es un invento con casi 150 años de historia, los abuelos crecimos en España, en la década de 1950, en casas sin teléfono y si se precisaba había que ir a locutorios en que se pedía “conferencia telefónica” con algún número y persona, a la que se citaba a determinada hora de un día concreto, para coincidir ambos y establecer la conexión simultánea. De adolescentes llegó el teléfono a casa, uno solo para toda la familia, y se utilizaba con suma cautela, por el precio y porque todo el mundo estaba pendiente de lo que se decía.

Otro mundo, fax y correos electrónicos

Me había incorporado primero al “fax” (la transmisión telefónica de material escaneado impreso, tanto texto como imágenes, normalmente a un número de teléfono conectado a una impresora o a otro dispositivo de salida) y luego al mundo digital pleno a través del correo electrónico, en la década de 1990, sobre todo para mantener el contacto con los miembros del Comité de Clasificaciones de la WONCA (Organización Mundial de Médicos Generales). En ese mundo de los correos electrónicos participé (y participo) en grupos de colegas nacionales e internacionales que comparten información y constituyen lo que denominamos científicamente “colegios invisibles” http://equipocesca.org/colegios-invisibles-y-otras-formas-cientificas-no-colegiadas-ni-invisibles-de-acceder-a-la-informacion-relevante-en-el-momento-oportuno/

Lo del mundo digital, Twitter, Facebook y Linkedin

He dejado de utilizar Twitter porque dicha red social miente en su política de censura y con sus métodos defiende medicamentos cuyo uso innecesario provoca muertes

En septiembre de 2012, en una actividades sobre ética asistencial en Zaragoza (España), Mónica Lalanda me convenció para incorporarme a las Redes, sobre todo a Twitter. Y ahí empezó mi participación en Twitter, Facebook y Linkedin.

En Twitter fui siempre polémico por mi libertad de pensamiento científico y político, y por emplear un español y estilo que todo el mundo entiende.

Tuve en contra a cinco grupos, al menos: 1/ la izquierda de salón, que me considera poco fiable por no comulgar con ruedas de molino, 2/ los epidemiólogos y salubristas que comulgan con las autoridades que les dan de comer, 3/ los “pseudo-escépticos”, una secta cientifista que sacraliza la ciencia y está al servicio de las industrias,  4/ los “key opinion leaders” y sus acompañantes, que difunden propaganda como si fuera ciencia para promover medicamentos, prótesis y otros elementos de la panoplia médica innecesaria, y 5/ la derecha rancia, a la que molesta mi opción por pobres y marginados, mis ideas comunistas y la defensa del sistema sanitario público de cobertura universal que también cubra el aborto voluntario, el parto a domicilio y la eutanasia legal, por ejemplo.

Tuve a favor a profesionales sanitarios honrados, a pacientes “quemados”, a periodistas avispados, a gente racional de izquierda y de derecha, y a muchos más, hasta 19.000 seguidores en Twitter.

No rehuí la polémica, como aquella sonada sobre que “las vacunas no salvan vidas” (a esos cinco grupos citados que tuve en contra les parece poco que las vacunas eviten muertes, disminuyan sufrimientos y mejoren la calidad de vida)
https://www.actasanitaria.com/linchamiento-si-pero-las-vacunas-no-salvan-vidas/

El bloqueo de Twitter

Estando en estas aguas, se me ocurrió difundir el 12 de julio de 2021 un estudio español, de farmacéuticos de hospital, con datos sobre la asociación entre la ideación suicida/suicidios y el uso (siempre indebido) de la hidroxicloroquina en la covid19. Es un estudio muy importante, esencial para la seguridad del paciente, y lo difundí tal cual, sin ningún comentario propio, con su título y el enlace-link: Sospechas de ideación suicida y alucinaciones atribuibles a hidroxicloroquina en el tratamiento de la covid19  https://www.ilaphar.org/sospechas-de-ideacion-suicida-y-alucinaciones-atribuibles-a-hidroxicloroquina-en-el-tratamiento-de-la-enfermedad-por-coronavirus-19/

De inmediato Twitter bloqueó mi cuenta por: “Incumplir la política relativa a divulgar información engañosa y potencialmente perjudicial en relación con la COVID-19”. “Para restablecer la cuenta tiene que eliminar ese comentario, o apelar la decisión”.

El martes 13 de julio apelé, recibí acuse de recibo, y hasta hoy sin respuesta.

Twitter me escribió: “Hola. Recibimos tu solicitud de apelación. Nuestro equipo de soporte revisará la información que proporcionaste en relación con tu apelación. Te responderemos por correo electrónico lo antes posible. Ten en cuenta que, mientras revisamos tu apelación, no podrás acceder a tu cuenta de Twitter. Si lo prefieres, puedes optar por cancelar tu solicitud de apelación y corregir los incumplimientos. Para ello, ve a Twitter y sigue las instrucciones que aparecen en pantalla para restablecer toda la funcionalidad de tu cuenta. Gracias, Twitter”.

Ni Facebook ni Linkedin han dicho/hecho nada al respecto del mismo texto, y en esas dos Redes sigo participando con normalidad.

Puede ampliar la información en:
http://saludineroap.blogspot.com/2021/07/la-ciencia-crea-monstruos-al.html
http://www.juanirigoyen.es/2021/07/juan-gervas-y-el-espectro-del.html
https://www.actasanitaria.com/dimes_y_diretes/twitter-bloquea-la-cuenta-de-juan-gervas-al-atribuirle-fake-news/
https://gerentedemediado.blogspot.com/2021/08/la-dictadura-de-twitter-y-la-condena.html

¿Algoritmos, inteligencia artificial y/o automatismos? Más bien irresponsabilidad que daña

Uno tiende a pensar que los algoritmos, inteligencia artificial y automatismos superan la capacidad humana, pero parece que ese pensamiento expresa sólo la capacidad de engañarnos que tenemos los humanos. Por ejemplo, la inteligencia artificial tiene menos precisión que los médicos radiólogos en el diagnóstico de cáncer de mama en las mamografías de cribado  https://www.bmj.com/content/374/bmj.n1872

El caso es que estando en estos pensamientos Rafael Bravo, médico de familia en el Servicio Madrileño de Salud (España), decidió poner tres veces el mismo texto en Twitter…¡y no pasó nada!

Sin embargo, y para probar, María García Gil, farmacéutica de atención primaria en la Comunidad Valenciana (España) puso el comentario y Twitter la bloqueó hasta que lo eliminó.

Corrió mejor suerte Jesús Sierra, farmacéutico hospitalario en Andalucía (España), que puso el artículo, también a propósito, y no pasó nada.

Síntesis

Se deduce que 1/ para Twitter y su negocio, Rafael Bravo y Jesús Sierra son personas que conviene dejar en paz, pongan lo que pongan 2/ para Twitter y su negocio lo importante no es el texto y el estudio, sino la persona que lo pone en Twitter, 3/ puesto que todas las hipótesis son posibles, cabe pensar que los métodos de censura de Twitter son aleatorios y 4/ en todo caso, Twitter miente en su política de censura y con sus métodos defiende medicamentos cuyo uso innecesario provoca muertes.

Por consecuencia de lo expuesto, no he eliminado mi comentario, sigo bloqueado, he dejado de utilizar mi cuenta en Twitter y he abierto un canal en Telegram al que le invito a unirse: Gérvas Salud/Health. https://t.me/gervassalud

Actualización a 15 de octubre de 2021

Más de cuatro meses después, Twitter ha reconocido su error, pide perdón y desbloquea la cuenta. En tiempos de las tablillas cuneiformes las cosas hubieran ido más rápidas, sin duda. Dicen que “hoy las ciencias avanzan una barbaridad” pero algunas empresas están todavía en tiempos pre-mesopotámicos.

Por cierto, no he tenido que aceptar la ignominia de eliminar un comentario clave para la seguridad del paciente. A veces vale la pena la resistencia correosa, el saberse perdedor de largo recorrido.

 

Juan Gérvas

Doctor en Medicina. Médico General jubilado. Equipo CESCA (Madrid, España). jjgerva[email protected]; [email protected]; www.equipocesca.org; https://t.me/gervassalud

4 Comentarios

  1. Elena Casado Montalbán says:

    Gracias a Mercedes y a ti por seguir a pesar de todo. Sois de gran ayuda. Un abrazo

  2. Nombre says:

    Me sumo a ese agradecimiento de Elena, sus textos son una especie de oasis, pero, por favor, piense que Audre Lorde tenía razón cuando decía que las herramientas del amo nunca desmontarán la casa del amo. Twitter, Facebook y otras son empresas mercenarias, no ayudarán en ninguna revolución.

  3. Federico says:

    Gracias Juan por tu claridad, generosidad y respeto con tus seguidores. Un abrazo desde Argentina.

  4. raas says:

    Bienvenido a Telegram, Juán!