Punto de vista la estrategia de jesús aguirre (PP) para privatizar la sanidad

¿Están todos los andaluces en listas de espera?

Sorprendido por los datos sobre las listas de espera en el Servicio Andaluz de Salud (SAS), nuestro colaborador se pregunta que dónde han salido los datos y por qué, puestos a exagerar, el consejero de Sanidad no ha dicho que todos los andaluces están en ellas, pues hubiera sido más fácil que manipularlas. Y todo porque, según se deduce, se busca la estrategia para privatizar la asistencia sanitaria.

Se ha conocido con bombo y platillo que los recién llegados responsables políticos de Sanidad y Familia en Andalucía, encabezados por el consejero Jesús Aguirre, han tenido como una de sus primeras misiones estudiar con detalle la situación de las listas de espera en el conjunto de la Comunidad. Simultáneamente han abordado la revisión de la normativa sobre incompatibilidades del personal del sector público sanitario que afecta, de manera especial, al personal médico. No por casualidad. Y con gran precisión y rapidez han podido constatar que había un muy importante desfase en las cifras que aportaba el anterior gobierno y la realidad.

El gobierno anterior habría mentido en este asunto de especial sensibilidad para la población. Y lo había hecho en una cuantía tremenda. Sus cifras expresaban un total de 337.592 pacientes en el conjunto de listas de espera y la realidad indicaba que eran 843.000. Una mentira que afectaba a más de 506.108 andaluces. Más del 6 por ciento del total de la población. Esta gran mentira fue objeto de una rueda de prensa explicativa que fue recogida por todos los medios, no solo andaluces, sino de ámbito nacional dada su trascendencia. El asunto es claramente de mayor cuantía política y social.

Fallecimientos sin identificar ni cuantificar

En la declaración del consejero se vertieron las correspondientes descalificaciones a que nos quieren acostumbrar, lamentablemente, los políticos del PP a los anteriores gestores

En la declaración del consejero no solo se vertieron las correspondientes descalificaciones a que nos quieren acostumbrar, lamentablemente, los políticos del PP, a los anteriores gestores, sino que se hicieron algunas afirmaciones de especial gravedad al hacer referencia a posibles fallecimientos, por supuesto sin identificar, ni cuantificar, que pudieran haberse producido por falta de atención a los pacientes afectados por un ocultamiento de esa envergadura. Y eso dicho con solemnidad por el consejero, bien acompañado por el portavoz de la Junta, que une a su máxima responsabilidad política la condición de médico, y médico de familia, aunque lleve tiempo en excedencia por sus diversas dedicaciones políticas.

Es bien sabido por el personal relacionado con la sanidad que en los sistemas universales, equitativos y gratuitos, como nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS), la demanda supera inevitable y estructuralmente a la oferta, lo que genera para su ajuste listas de espera, que como parte consustancial del mismo precisan una atención especial que se instrumenta a través de sistemas de control que las cuantifica y diferencia en los distintos ámbitos asistenciales, procesos y fases del complejo sistema de atención santuario. Se observan en atención primaria, en la atención especializada y con especial atención en aquellos procesos que requieren tratamientos quirúrgicos y atenciones más urgentes. Fases por tanto bien distintas y diversas de diagnóstico y de tratamiento y, dentro de estos, en su singularidad.

En contraste, los sistemas de “aseguramiento” que se basan más en el protagonismo de acto médico y en el que el paciente es el que regula la demanda, se ajusta más la oferta y las listas de espera no tienen lugar o son testimoniales.

Dos sistemas bien diferenciados

Son dos sistemas bien diferentes y con importantes matices entre ellos. Se diferencian en la existencia de las listas de espera, pero con otra gran diferencia: su coste y con ello su eficacia, su efectividad y, sobre todo, su eficiencia, que es un valor de especial relevancia cuando se trata de un servicio público esencial como es el sanitario y que en nuestro país está exento de copagos.

Un engaño que supera el 300 por ciento descalifica no a un gobierno, al que apoyaba el socio del que ahora hace la denuncia, que también, sino al conjunto de todo el sistema sanitario andaluz

Por ir a datos concretos, nuestro SNS consume el 6 por ciento del PIB, que ha sido recortado de forma muy importante por el PP en sus siete años de gobierno desde el 7 por ciento que se encontró al llegar a finales de 2011. Si se suma el privado al público,  se eleva al 9 por ciento. El modelo más extremo de sistema de aseguramiento, el de EEUU,  consume el 17 del PIB y deja fuera de la atención sanitaria a más de 30 millones de ciudadanos. En nuestro entorno europeo, los países de aseguramiento gastan entre 2 y 3 puntos más de PIB que nuestro SNS, entre 25.000 y 35.000 M€/año y sus indicadores más importante de salud no solo no son mejores, sino que los superamos con creces en el nuestro; pero eso sí, con listas de espera, por supuesto, gestionadas y controladas.

Esto bien lo sabe el consejero al que, en su anterior etapa política como responsable de sanidad en el Senado, se le ha oído contar, con su muy respetable acento andaluz, las bondades de nuestro SNS, ejemplo mundial y componente destacado de la “marca” España. Y eso lo afirmaba a la vez que reclamaba la conveniencia y necesidad de alcanzar un pacto de Estado por la Sanidad para que una prestación tan fundamental no fuera objeto de confrontación partidaria. Conviene recordarlo; era hace solo unos meses. Manera elegante de avanzar hacia un acuerdo político

Respuesta obligada

Lo que debe plantearse seriamente el consejero, además de descalificar a los anteriores responsables sanitarios de Andalucía, es promover la constitución de una comisión de investigación para que haga una auditoría de todo el sistema que incluya a los muchos responsables que intervienen en el proceso

Afirmar sin pruebas, al menos con una credibilidad y transparencia tan grande, como ese desfase denunciado de más de 500.000 pacientes acumulado en las listas de espera, no puede ni debe quedar sin una respuesta de la misma importancia y magnitud.

En la complicada gestión de las listas de espera participa un gran número de profesionales asistenciales de todos los ámbitos, tanto de primaria, como de especializada, administrativos, gestores y finalmente responsable de la dirección política del área sanitaria.

Un engaño que supera el 300 por ciento descalifica no a un gobierno, al que apoyaba el socio del que ahora hace la denuncia, que también, sino al conjunto de todo el sistema sanitario andaluz, desde el primero al último, y también, por omisión, a los pacientes que disponen de sus organizaciones cada día más informadas y formadas y participativas en el sistema.

Así que lo que debe plantearse seriamente el consejero, además de descalificar a los anteriores responsables sanitarios de Andalucía, es promover la constitución de una comisión de investigación muy extensa, muy especializada y muy independiente, para que haga una auditoria de todo el sistema que incluya a los muchos responsables que intervienen en el proceso que agrega paso a paso la elaboración de las listas de espera. Si no lo hace comete una doble irresponsabilidad.

En primer lugar, seguir al frente de un sistema en el que una gran cantidad de sus profesionales y responsables en activo, porque todavía no ha podido cambiar a todos, que es lo que acabará haciendo para despolitizar convenientemente la sanidad andaluza, sin tomar medidas técnicas, estructurales y disciplinarias, para que ese tremendo presumible desfalco no pueda volver a producirse.

En segundo lugar porque debería reconocer su ligereza y frivolidad de haberse atrevido a una acusación tan grave y no estar dispuesto a contrastarla con todas sus consecuencias.

Programas sanitarios no diferenciados

Si el tripartito quiere dedicar todos los recursos que pueda presupuestariamente a los conciertos sanitarios con el sector privado, que no se base en presuntas falsas listas de espera, que no desprestigie la labor diaria de tantos servidores públicos y del conjunto del sistema público sanitario andaluz

Volvamos al principio. Los que hemos leído con detenimiento los cuatro documentos públicos que aportaron los tres partidos que conforman el gobierno andaluz, no observamos diferencias sustanciales en lo referido a su “programa” sanitario. En esos papeles está explicitada la acción política relacionada con la sanidad con protagonismo del PP, porque Cs estuvo apoyando al anterior gobierno durante esos últimos casi cuatro años, mientras el PP se dedicó a desprestigiar la sanidad pública de forma constante, sin tregua, animando a populistas irresponsables, especialmente en Granada, Málaga y Huelva. El asunto relacionado con las “subastas” de medicamentos puede servir de elemento de referencia.

A lo que sí se da respuesta en el “programa” es a las demandas de los activistas más defensores de la sanidad privada que se dedican al acoso y derribo de la compleja sanidad pública andaluza que ofrece datos muy eficientes con relación al conjunto del Estado, que hace mucho y bien y con muchos menos recursos por habitante que en otros lugares; eficiencia que no parece conveniente a los intereses de los patronos del tripartito a nivel estatal.

Demonizar las listas de espera

Así que el programa del tripartito, sí pretende darle un vuelco al sistema. En esto no tienen diferencias. Se “acabará” con las listas de espera. Y por ello han empezado. Primero se demonizan, se exageran, para ir preparando un convenio de conciertos con la sanidad privada siguiendo el modelo que ya hace más de un año propuso el IDIS para toda España y que valoraron en 1.500 M€. 100 veces más de lo que ya adelanta el consejero que dedicará a esta tarea de acabar con 843.000 pacientes en lista de espera. Los números no cuadran. Ni con las totales, por supuesto, pero tampoco con las quirúrgicas. Que cifra en 158.015 y a incluir en el plan de choque 30.118.

Andalucía representa el 20 por ciento de la población. Poco podrá hacerse con solo 15 M€ si los cálculos detallados y rigurosos de la patronal privada lo cifran en 1.500 M€ para la totalidad del Estado. A Andalucía le corresponderían al menos 300 M€. Por supuesto que técnicamente el sector privado puede dar respuestas eficaces aprovechando su exceso de equipamiento y la estacionalidad y atender a esos más urgentes 30.118 lo que supondría un gasto de al menos 90 M€ muy lejos de los 15 M€ a los que se ha referido el consejero .

Peonadas y compatibilidades

Simultáneamente a la concertación con la privada se ofrecerán “peonadas” en la pública. Por eso conviene tener aprobada, con la mayoría del tripartito, la reforma de las incompatibilidades, pues en su regulación actual no es suficientemente tan flexible como demanda el sector privado. Hay que disponer de médicos que estén en el sector público y con un régimen de incompatibilidad por el que cobran un complemento. Esos mismos médicos que están en la pública por la mañana operarán a los pacientes de esa tremenda espera en los hospitales privados y cobrarán por ello sus “peonadas” sin problema de compatibilidad. Pero se hará con transparencia.

De paso se conseguirá también acabar o atenuar las urgencias sobresaturadas y generadas en gran parte por esas listas de espera. Así se cierra bien el círculo.

Despolitizar la sanidad pública

También el programa pretende despolitizar la sanidad pública y para ello se habilitará la elección de especialista que está contemplado en la Ley General de Sanidad de 1986, pero que si se trata de “libertad” le suena muy bien a Cs, sobre todo, si con ella se puede incrementar la cuenta de resultados de Vithas y Quirón especialmente.

En este apartado sanitario, lo que sí queda claro es que el PP ha estado bien asesorado. En Madrid y en Valencia no han desistido de su modelo privatizador, o concesional, o concertado, y no cejan a pesar del rechazo que ha generado entre profesionales, pacientes y ciudadanos. Cuando hay intereses económicos directos y tan concretos como los derivados de la atención sanitaria, no hay obstáculo.
Insistir en que todos los documentos que han servido de base para la formación del tripartito, en lo referente a la sanidad, han tenido desde el primer momento absoluta unanimidad y por ello es a lo primero que se han dedicado.

No todo vale

Esto es lo que hay delante y detrás. No es creíble que pueda haber pacíficamente 800.000 pacientes en lista de espera. Se acabará sabiendo cómo se ha confeccionado semejante presunta felonía (utilizando términos de Pablo Casado) al sistema público andaluz… Pero cuando hay intereses económicos ligado al programa máximo del PP parece que todo vale. Y no debe ser así.

Desde la experiencia personal en lo que es y significa la sanidad pública como elemento fundamental de cohesión social, de solidaridad y de inversión en salud individual y colectiva, de presente y de futuro, quiero expresar alto y claro que en política no vale todo, como parece que se nos quiere hacer ver; pero mucho menos en política sanitaria, donde se juega con valores de especial relevancia social de solidaridad, de equidad y de derechos humanos.

Si el tripartito quiere dedicar todos los recursos que pueda presupuestariamente a los conciertos sanitarios con el sector privado, que no se base en presuntas falsas listas de espera, que no desprestigie la labor diaria de tantos servidores públicos y del conjunto del sistema público sanitario andaluz, generando miedo y así favoreciendo e incentivando la contratación de pólizas privadas para consolidar estructuralmente a ese sector sanitario privado que considera prioritario y que tiene suficiente capacidad y fortaleza y buen hacer para defenderse solo y que explique simplemente y con transparencia cómo puede disponer de esos recursos bajando impuestos y renunciando a los ingresos de las subastas de medicamentos.

Fernando Magro

Ex director general del Insalud

Deja un comentario