Política y Sociedad Presentado el Libro Blanco de la Ostomía en España

España necesita cien enfermeras estomaterapeutas más para atender a pacientes ostomizados

El Consejo General de Enfermería, en colaboración con al empresa de salud Coloplast, ha presentado el libro Blanco de la Ostomía en España, que muestra, a través de un estudio con 500 participantes, que existe una diferencia de hasta 400 pacientes de ostomía por consulta entre comunidades autónomas, lo que lleva a la conclusión de que sería necesario contar con hasta 100 enfermeras estomaterapeutas más para atender correctamente a los 70.000 pacientes que se cree que existen en España.

La presentación de este Libro Blanco y de los resultados del estudio corrió a cargo del presidente del Consejo General de Enfermería, Florentino Pérez Raya, y del coordinador del proyecto, José Luis Cobos. Además, participaron las estomaterapeutas Maite San Emeterio e Isabel Jiménez, y tres pacientes: Yolanda Martínez, Natividad Leal y María Ángeles Muñoz.

Según explicó Florentino Pérez Raya, la ostomía es “un orificio que se hace en el abdomen”, una cirugía muy frecuente en pacientes de cáncer de colon, recto y vejiga, en enfermedades inflamatorias intestinales y en malformaciones congénitas, entre otras. En este tipo de intervenciones, explicó el máximo representante del Consejo General de Enfermería, es muy importante la labor que realizan las enfermeras estomaterapeutas.

“Los pacientes van a ser los que cuenten de primera mano lo que ha supuesto esta enfermedad para su vida normal”, prosiguió Pérez Raya que, además, añadió que “las enfermeras tratan de que lo sobrelleve lo mejor posible”. Se trata, por tanto, de humanización.

No hay registros

Sin embargo, según el presidente del Consejo General de Enfermería, “no es mucho el caso que se está haciendo a los pacientes”, puesto que no hay registros, aunque “pacientes hay muchos”, unos 70.000, concretó. “No es algo que sea banal”, observó.

En este punto, Yolanda Martínez expuso su historia como paciente para ejemplificar el papel de la Enfermería en el tratamiento posterior a una ostomía. “No contaba con una enfermera estomaterapeuta que me ayudara, que me guiara”, lamenta. Entonces se preguntaba qué podría comer o beber, cómo podría vestirse, si iba a poder seguir ejerciendo como enfermera y si iba a ser dependiente. Después, llegó su estomaterapeuta y pudo incluso ser madre.

Diferencia entre regiones

“En España hay una gran diferencia entre comunidades”, criticó Maite San Emeterio, ya que hay hospitales en los que sí existe esta enfermera especialista, otros en los que no “y eso supone una pérdida de calidad de vida importante”. “Es necesario tener un registro de pacientes, ahora mismo el paciente es invisible”, agregó.

También planteó esta pàciente la necesidad de que existan unos protocolos de educación para el paciente, porque “unos pacientes bien educados ahorran gastos”, como pueden ser los reingresos o en material médico. “El paciente debe salir del hospital con unos mínimos aprendidos”, solicitó, especialmente en relación con la higiene.

“Cuando un paciente pone un pie en la calle hay una diferencia entre los que han aprendido un protocolo y los que no”, aseguró en este sentido Isabel Jiménez, que destacó un “agravio comparativo” entre regiones. De los 13.000 pacientes nuevos al año, aseguró, un 30 por ciento no tendrá un profesional que le asista y, por ello, tendrá “una serie de complicaciones”, lo que conllevará un coste económico mayor. “Queremos convencer a la Administración de que les va a salir barato y, además, va a ser más justo”, expuso.

“La enfermera me ayudó a cuidar lo que tenía que comer, beber, cómo vestirme…”, relató Natividad Leal, que describió también cómo al salir del hospital ella sí que contaba con todo el material necesario para el seguimiento de la ostomía. “Mi enfermera sabía más de mí que el médico que me operó”, explicó, lo que ayudó a que pudiera seguir corriendo carreras de 100 kilómetros como antes de la intervención.

Principales resultados

José Luis Cobos

Pacientes como las presentes en este acto participaron en el estudio que, desde hace tres años, coordinó José Luis Cobos. En él se contó con la opinión de 500 pacientes y especialistas para elaborar una hoja de ruta sobre la ostomía y cómo mejorar su atención. Así, en primer lugar, mencionó la detección precoz de los tipos de cáncer que provocan tener que realizar esta cirugía, a través de la prueba de sangre oculta en heces. Según los datos del estudio, sólo el 20 por ciento de la población diana se realizó esta prueba.

Por otro lado, Cobos mencionó que el 60 por ciento de las ostomías son temporales, de ahí que aunque cada año se realicen 13.000 nuevas, el número general, según estimaciones, se mantenga alrededor de los 70.000 pacientes. En el 20 por ciento de las ostomías programadas y en el 80 por ciento de las urgentes, además, no se realiza el marcaje del estoma, fundamental para reducir complicaciones.

Además, según el Libro Blanco de la Ostomía en España, existen 218 consultas de estomaterapia, lo que resulta en un ratio de 321 pacientes por consulta. Sin embargo, las diferencias entre comunidades autónomas son abismales: si en Cataluña este ratio es de 238, por ejemplo, en Canarias llega a superarse en 400 pacientes, con 651. Ceuta y Melilla ni siquiera tienen consultas, a pesar de sí tener pacientes.

Por ello, expresó Cobos, sería necesario aumentar en, al menos, 100 enfermeras estomaterapeutas el número actual de especialistas. Esto debería hacerse, además, a través de la formación, ya sea en el propio Grado de Enfermería o a través de un máster, un curso de especialista universitario o un título de especialidad, que incluya, por ejemplo, una mejora de la comunicación entre especialidades y que se evite que, hoy por hoy, un tercio de los pacientes que abandona el hospital lo haga sin un informe de Enfermería al alta.

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