Punto de vista la estructura ya no da para mantener la ficción de concursos-oposiciones actuales

Es posible crear un sistema abierto y permanente para la dotación ágil de vacantes de estatutarios

A la vista de los vaivenes que se están registrando para sacar adelante las OPE a fin de cubrir plazas de médicos en la Sanidad Pública, el autor aboga por un cambio de sistema de dotación de tales plazas de personal estatutario pues, además de factible, lo considera más ágil que el modelo actual.

La actual generación de políticos y responsables institucionales han tirado la toalla; no son capaces de concebir un futuro diferente al ayer, y sólo aspiran a mejoras basadas en ligeros retoques. Incluso aquellos que buscan cambios no cosméticos, lo hacen dentro de la linealidad: hacer más de lo mismo, pero con más intensidad. Por ejemplo, más convocatorias y OPEs. Piensan que es un problema de ejecución, no de concepción del sistema. Creen que se puede superar con PERSPIRATION (sudando la camiseta), y no se dan cuenta de que se precisa mucha más INSPIRATION (imaginación e innovación) para alterar algunos ejes de funcionamiento que no funcionan, y nunca lo harán.

La actual generación de políticos y responsables institucionales han tirado la toalla; no son capaces de concebir un futuro diferente al ayer

Esta dificultad para concebir otros futuros más reformistas proviene de la internalización fatalista de las restricciones existentes a la acción. Particularmente al pánico que genera entre los gestores institucionales la enorme capacidad de bloqueo que tienen sindicatos y grupos profesionales, así como la vulnerabilidad política, tanto por la oposición parlamentaria activista, como por los gobiernos autonómicos asilvestrados.

No hacer nada

La solución más inmediata es no hacer nada (lo que ya popularmente se llama “hacer un Rajoy”). Pero a veces los problemas son tan gordos y estruendosos que la primera y tentadora opción no es válida. Entonces se lanza un proyecto de mejora, en clave de “mantenimiento de sistemas” (system maintenance); proyecto al que con el paso de las semanas se le van cayendo las hojas a fuerza de críticas y fuego cruzado entre los colectivos que ven ventajas e inconvenientes en los diversos componentes de la propuesta. Este es el caso de la MEGA-OPE que se ha intentado articular para responder a la insoportable precariedad laboral acumulada.

Recientemente publiqué una reflexión sobre la imposible aplicación de una solución justa cuando se acumulan interinidades y eventualidades, y se crea una relación adversarial entre los contratados internos y los aspirantes externos a estos puestos ocupados temporalmente…  http://repunomada.blogspot.com.es/2018/03/dilemas-insolubles-y-dolorosos-pero.html

… los candidatos internos pueden reivindicar derecho por haber sacrificado años de su vida laboral en un centro o servicio, y utilidad por ser los únicos que no generarán un coste de incorporación, adaptación y curva de experiencia. Estas claras ventajas se unen al principio de inercia de los gestores, y a la empatía lógica de los colegas del propio centro…

… Y los candidatos externos pueden exhibir sus méritos y conocimientos especialistas como un argumento legal y legítimo para exigir un concurso-oposición justo, que pueda permitirles el acceso a puestos hoy ocupados por colegas interinos o eventuales. En ocasiones los que pugnan por las plazas pueden ser médicos con un desarrollo profesional y científico notable en el extranjero o en otras CCAA (ese territorio cuasi-extranjero que hemos ido creando en este fragmentado Sistema Nacional de Salud).

Cambio de sistema

Hay que cambiar el sistema de dotación de plazas del personal estatutario, especialmente en el caso de los médicos

Algunos (particularmente mi compañero Freire y yo mismo) llevamos tiempo postulando que hay que cambiar el sistema de dotación de plazas del personal estatutario, especialmente en el caso de los médicos, de forma que, cuando una plaza quede vacante (o cuando lo vaya a ser por calendario conocido de jubilación), salga a concurso inmediatamente y en pocos meses se sustancie su dotación como personal estatutario fijo (o laboral fijo en caso de ser plantillas no estatutorizadas). La fórmula sería: PLAZA VACANTE, PLAZA CONVOCADA, y PLAZA RESUELTA en el mínimo tiempo posible…

Muchos muestran su curiosidad e, incluso, su simpatía para esta propuesta de “SISTEMA ABIERTO Y PERMANENTE” de dotación de plazas en el SNS. Pero luego miran a los problemas prácticos de poner en marcha los cambios, y se sienten abrumados y desanimados. Y no sólo por los problemas inherentes a alterar el status-quo de todos (lo que suelo llamar el CONFORTABLE ESTADO DEL MALESTAR); también porque se piensa que los aspectos operativos de un sistema de este tipo serían inabarcables e impracticables.

Cambio aconsejado

Las estructuras funcionariales están mejor adaptadas al trabajo estable y continuo  que a las grandes gestas episódicas de convocatorias masivas y descomunales

Pero no. Quiero argumentar que las “practicalities” también apuntan y aconsejan un cambio. Tres argumentos lo avalan:

  • Las estructuras funcionariales están mejor adaptadas al trabajo estable y continuo  que a las grandes gestas episódicas de convocatorias masivas y descomunales. Hacer una OPE cada varios años supone un ESTRÉS-TEST difícilmente insuperable a los departamentos de gestión de personal de las instituciones y a toda la estructura técnica y directiva. Antes de la crisis, y de la concomitante “jibarización” de la administración, había holguras; hoy la grasa se ha ido fundiendo, y la atención a OPEs masivas supone un reto enorme.
  • Armonizar el componente de examen (oposición) en una gran prueba (HISPA-BOARD) que se ofrece anualmente para las especialidades (¿y por qué no para sus áreas de competencia o subespecialidades…?) puede parecer un esfuerzo titánico, pero se puede construir sobre la base de la enorme experiencia y bases de preguntas del MIR, puede incorporar innovaciones pendientes que nos acercan a evaluar competencias (examen en Tablet con imágenes y videos interactivos), utiliza las economías de escala (mejor hacer un buen banco de preguntas que 17 exámenes puntuales y ad hoc autonómicos), y puede acoplarse a utilidades adicionales como la recertificación que favorece la Directiva de Cualificaciones Profesionales.
  • La “distancia terapéutica” entre quien evalúa competencias y quien emplea al profesional (y la separación y trasparencia entre las fases de oposición y de concurso), otorga credibilidad y evita tentaciones de alterar los procesos.

Hay otras áreas que se pueden mancomunar; si en el ámbito de la investigación se ha avanzado a sistemas que recogen normalizadamente las publicaciones y méritos, ¿Por qué no tener un sistema informático que recopile ordenadamente los méritos certificados y validados… aunque cada empleador le otorgue el peso que quiera?

Servicios de Salud

Nuestra anoréxica estructura ya no da ni para mantener la ficción de concursos-oposiciones actuales, y mucho menos para lanzar 17 OPEs en paralelo o malamente conjuntadas

Tampoco voy a entrar en la no aceptación de los servicios de salud de las CCAA de este sistema pues,  obviamente, hará falta un mínimo número de CCAA para su puesta en marcha. Pero creo que la única filosofía que puede romper el bloqueo es que la administración central dé un paso adelante, ponga los recursos y servicios necesarios, y que configure una infraestructura a disposición de las CCAA. Si alguna no la quiere usar, allá ella…

Antes de la crisis, cuando las administraciones aún disfrutaban de alguna holgura se decía…  “donde comen dos, comen tres”; ahora la cosa va tan justita que el lema es otro: “donde comen tres no comen cuatro, si no echas más comida en el plato”. Esto significa que, para poner en marcha un nuevo sistema, aunque sea más eficiente, hay que invertir y reconstruir una estructura científica y técnica de evaluación y selección. Esto no es particularmente grave, ya que el esfuerzo hay que hacerlo de todas formas: nuestra anoréxica estructura ya no da ni para mantener la ficción de concursos-oposiciones actuales, y mucho menos para lanzar 17 OPEs en paralelo o malamente conjuntadas.

Tengo la profunda convicción de que el nuevo sistema es técnicamente viable, es tan eficiente o más que el existente, y que aporta rapidez y solvencia a la función de gestión de profesionales. El gran beneficiado será el paciente… este gran ausente de todos los debate administrativos y gremiales.

José Ramón Repullo

Profesor de Planificación y Economía de la Salud de la Escuela Nacional de Sanidad, y director técnico de la Fundación para la Formación de la OMC

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