Punto de vista en el vigésimo aniversario de su asesinato

Ernest Lluch: recuerdo para el futuro

Cuando se cumplen 20 años del asesinato por ETA de Ernest Lluch, el ministro de Sanidad del primer gobierno socialista y autor de la Ley General de Sanidad por la que se conformó el Sistema Nacional de Salud, Félix Lobo, que fuera su director general de Farmacia y, posteriormente, vicerrector de la UIMP, siendo Lluch Rector, no sólo lo recuerda, sino que reclama que se adopten medidas para que sea recordado. Este trabajo también ha sido publicado en ‘El País’ digital.

Este 21 de noviembre de 2020 se han cumplido veinte años del ominoso asesinato de Ernest Lluch por ETA. En los últimos años de mi docencia preguntaba a mis alumnos – ¡de 4º de carrera y de Economía de la salud! – si sabían quién había sido Lluch. Ninguno lo conocía. Esto no puede ser y lo tenemos que corregir. Lluch es un héroe de la democracia española y los jóvenes y las generaciones futuras tienen que aprender el significado de su figura y sus virtudes. Las sociedades necesitan personas a las que considerar como referentes políticos, morales y personales que con su ejemplo les guíen. Lluch sin duda reunió cualidades para cumplir esta función histórica.

Político democrático

De las muchas vidas que vivió la principal fue la de político democrático. Trabajó incansable en pro del entendimiento entre los españoles, para eliminar la violencia de la escena política y sustituirla por la discusión y los mecanismos democráticos. Abogó, tenaz e inteligentemente, por soluciones pacíficas e imaginativas de los problemas planteados por la unidad y la diversidad de la nación española y las nacionalidades y regiones que la integran. Se afanó sin tregua por mejorar nuestro Estado del Bienestar contribuyendo decisivamente a la creación de un sistema sanitario público, moderno y ejemplar, incluido el despliegue de la asistencia primaria.

Otra de sus virtudes, a emular hoy y en el futuro, fue su valor ciudadano. Como reformador sanitario afrontó una crisis económica gravísima y la resistencia de organizaciones corporativas y ciertos círculos económicos, anclados en el pasado de la Dictadura, que no se dejaban transformar sin librar batalla. Una realidad dura y compleja que supo gobernar el coraje, la tenacidad, la resistencia y también la mano izquierda del Ministro Lluch. Su valor frente a ETA y los violentos en el mitin de 1999 en la Plaza de la Constitución de San Sebastián: (“mientras gritáis no matáis”) está grabado para la historia.

Científico social

Para el futuro debe quedar igualmente que, con un trabajo descomunal, perseverancia e imaginación, labró su profesión de científico social que le preparó para comprender, encauzar y proponer respuestas a grandes cuestiones políticas como la organización del Estado o la reforma del sistema sanitario, además de realizar importantes contribuciones a la Historia de las Doctrinas Económicas.

No debemos olvidar su mentalidad y su acción política flexibles, no dogmáticas, pragmáticas, negociadoras, en busca del acuerdo de amplias bases sociales . Era “muy político” en el mejor sentido de la palabra. Como Ministro de Sanidad dirigió una reforma sanitaria cuyas diversas visiones y ritmos posibles dieron lugar a importantes fricciones con algunos de sus colaboradores y compañeros de partido. Pero pocos años después volvió a compartir con ellos el caudal de su amistad.

Esta vida política, convendrá también recordar por siempre, que se fundaba en una personalidad de verdadero “uomo universale”, con vastísimos intereses y saberes, desde luego la Economía y la Historia, pero también la pintura, la música, la literatura, el cine, el fútbol y el atletismo. Todo ello sin vanidad ni alarde, sino siendo sencillo, frugal y solidario.

¿Dejaremos que se pierda esta biografía ejemplar o llevaremos esta vida de héroe a las escuelas, junto a las de otros adalides de nuestra democracia y de nuestra sociedad para implantar sus valores en las almas de nuestros niños y jóvenes? Haríamos muy mal en dejarle caer en el olvido, porque Ernest LLuch puede muy bien vivir esta otra vida aún después de muerto.

Félix Lobo

Catedrático Emérito de la Universidad Carlos III de Madrid, Departamento de Economía, director de Economía y Políticas de Salud de FUNCAS, exdirector general de Farmacia y expresidente de la Agencia de Seguridad Alimentaria y Nutrición del Ministerio de Sanidad

1 Comentario

  1. carlos Martinez Fernández says:

    tengo 63 años, soy médico y emociona recordar a Ernest y muy especialmente su bonhomía y su sencillez, su generosidad y su valentía.
    Es penoso que sus alumnos desconozcan quien fue.
    Es necesario que la historia y la intrahistoria sanitaria se estudien con más amplitud y profundidad para que casos tan lamentables como el referido no se repitan.
    Gracias por el artículo