El mirador

¿Epidemia de melanomas? No, no… ¡epidemia de biopsias, diagnósticos y dermatólogos!

El incremento de biopsias para la detección de melanomas, hasta el punto de ser considerado como una epidemia por el autor, no se compadece con el número de fallecimientos que se relacionan con esta causa, no sólo entre aquéllos a quienes se ha detectado el mal, sino entre los que no han sido sometidos a prueba alguna. Para explicar el fenómeno se debería acudir a los intereses económicos que subyacen en el mismo.

Siempre ha habido quien intentara clasificar a los seres humanos según características físicas como color de la piel, pigmentación de los ojos, tamaño y forma del cráneo, condiciones del cabello, tipo de nariz y demás. En su forma científica es la antropología clásica, nacida con Linneo, que se fundió cien años después con la eugenesia para dar aparente fundamento científico al racismo. En su origen hay mucho de justificación de la dominación de unos humanos por otros, de forma que las razas «superiores» han sido siempre las que tenían el poder y hacían la clasificación.

 

En general, las clasificaciones atribuyen el máximo desarrollo a los atenienses de la época de Pericles, y el mínimo a los aborígenes australianos. Pero, puesto que se clasifica y mide simultáneamente, las pruebas de inteligencia vienen a ratificar la conclusión buscada, la ventaja de la raza aria y la supremacía del blanco sobre los demás colores de piel.

 

Las características observables, el fenotipo, expresan el genotipo. Y el genotipo es común para los humanos y distinto en cada individuo. El concepto de raza tiene que ver, sobre todo, con cultura y la sociedad. En su buen sentido es una forma de entendernos a nosotros mismos, y nuestras relaciones con los vecinos. Resulta absurdo, por ello, la atribución de superioridad a ninguna raza, y la pretensión de justificarlo con métodos científicos.

 

El color de la piel depende de la melanina, un pigmento producido en los melanocitos de la dermis a partir de tirosina. La radiación ultravioleta incrementa la melanogénesis y el contenido en melanina de la piel. La melanina es un agente fotoprotector, pues disminuye el efecto dañino de los rayos ultravioletas sobre el ADN. Se encuentra melanina, en la dermis, el iris, el pelo y demás. También se encuentra en lugares anatómicos no expuestos a la luz, como el sistema nervioso central (la substancia nigra, por ejemplo) y el oído interno.

 

La forma más común de melanina es la eumelanina, café y negra. Las pequeñas cantidades de eumelanina café producen el color rubio. A menores cantidades de eumelanina, mayor producción de vitamina D por la piel. Por ello, la piel más negra «resiste» mejor la radiación ultravioleta, pero necesita mayor cantidad de luz para sintetizar vitamina D.

 

En muchos relatos y culturas lo negro expresa dolor, duelo, maldad y miedo.

 

El gato negro

 

Edgar Allan Poe fue escritor y poeta estadounidense nacido en Boston en 1809 y muerto en Baltimore en 1849.

 

Escribió un relato corto espeluznante sobre el alcoholismo y la violencia del dueño de Pluto (un enorme gato negro). El texto es corto, y se lee con interés, por más miedo y horror que despierte

http://www.eapoe.cl/pdf/Poe,EdgarAllan-Elgatonegro.pdf

 

El negro en Edgar Allan Poe expresa sus fobias y odios. En «El gato negro» se refleja su propio alcoholismo, y los cambios en su conducta por influjo de la bebida.

 

También es negro el ave que protagoniza su poema más conocido, «El cuervo»

http://ciudadeladelconde.files.wordpress.com/2007/08/edgar-allan-poe-el-cuervo-the-raven.pdf

 

El ave repite sin cesar «nunca más» (never more) ante el dolor del estudiante que llora la muerte de su amada. El poema narra el descenso a la locura del protagonista, incapaz de discernir entre el recordar y el olvidar.

 

Los cuervos, negros, son animales de mal augurio.

 

Edgar Allan Poe fue conocido como «El cuervo», por su poema.

 

No es lo mismo denunciar un acto violento, por «un hombre grande» que por «un hombre grande, negro». Lo de negro parece añadir maldad (y genera miedo).

 

El miedo

 

Con el miedo nos gobiernan, con el miedo nos amordazan. El miedo nos bloquea. El miedo nos anula. El miedo puede ser intenso y permanente. El miedo es desagradable. En su máxima expresión el miedo lleva a terror y a pánico.

 

Algo de miedo es común en la educación y en la socialización. Mucho miedo destruye toda educación y toda estructura social.

 

El miedo tiene una función evolutiva, en cuanto acompaña al peligro y lo evita. Cuando el miedo pierde su función puede transformarse en patológico e incardinarse en la ansiedad. Existen miedos culturales, aprendidos, que dependen de las familias y de las culturas, y por ello varían según el contexto histórico. Hoy los miedos dependen básicamente de los medios de comunicación. Por ejemplo, crean miedo al frío en invierno, miedo al polen en primavera y miedo al calor en verano. Miedo a la gripe, y miedo a los melanomas.

 

Hay miedos concretos casi universales, como el miedo a las serpientes. Hay miedos vagos también universales, como reflejó Goya en «El coloso». Es una obra inquietante, también en su autoría: un inmenso gigante amenaza indirectamente a una multitud empequeñecida que huye aterrorizada, junto a su ganado. Permanecen inmóviles un burro y unos toros, ajenos por ignorancia a la amenaza imprecisa.

 

«El coloso» fue preludio de las «pinturas negras» de Goya. De un Goya inmerso en su mundo, tenebroso, sombrío y estremecedor.

 

El negro expresó el estado de ánimo de un Goya hundido y desesperanzado.

 

Negro sobre negro para expresar crueldad, miedo y pánico; por ejemplo en «Los desastres de la guerra».

 

La (falsa) epidemia de melanomas

 

En 1985 la American Cancer Society publicó un estudio en que se demostraba un incremento del 900% en la incidencia de melanoma entre 1930 y 1980. El aumento anual pronosticado era del 24%. ¿La causa? El nudismo, el bikini, las vacaciones al sol y un estilo de vida libre. Se deduce que habría que vivir en cuevas, para evitar todo contacto con la luz solar. Y, sobre todo, que hay negocio (el logo de varias sociedades científicas «acredita el efecto protector» de las cremas solares).

 

Como bien dice Wolfgang, dermatólogo alemán, es increíble la increíble epidemia de melanomas

http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1600-0560.2011.01831.x/pdf

 

En el mismo sentido se expresa Earl Glusac, dermatólogo estadounidense

http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1600-0560.2011.01848.x/pdf

 

Lo que realmente hay es una epidemia de miedo al melanoma, de terror al color negro de los nevus. En un círculo vicioso infernal, cada vez se hacen más biopsias y se diagnostican más melanomas. La incidencia crece sin cesar. Pero apenas aumenta la mortalidad en relación a lo que debería aumentar entre los que no sufren biopsias. Por ejemplo, en España la incidencia es de casi 6 por 100.000 varones, y de casi 8 por 100.000 mujeres, mientras la mortalidad por 100.000 es de poco más de 3 para varones y no llega a 2 para mujeres. Muchos casos y pocas muertes, apenas 800 anuales, de forma que el 99,7% de los españoles no muere de melanoma.

 

La epidemia de melanomas sólo existe en aquellos que se someten a biopsias; los demás viven tan ricamente

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1199022/

 

Un terrorífico programa de televisión logró en Australia aumentar el 167% la incidencia de melanomas, en los tres meses siguientes, por el incremento de biopsias. El miedo, pues, «provoca» melanomas. No digamos el «efecto causal» de esos dermatólogos que van de playa en playa, en verano, examinando la piel de los bañistas atemorizados.

 

Juan GérvasHay más biopsias, más extirpaciones estudiadas, más incertidumbre por criterios diagnósticos «más estrictos» y más trabajo para más dermatólogos.

 

A más biopsias y análisis de muestras, más melanomas in situ y más melanomas diagnosticados que hubieran regresado espontáneamente (incluso sus metástasis). Aumenta la incidencia de melanomas morfológicamente malignos que son biológicamente benignos.

 

Mancha, discromía, melanona, negro, alarma, crueldad, maldad, miedo, pánico y terror, todo mezclado.

 

Terror de cuentos de Allan Poe. Negritud de «pinturas negras» de Goya.

 

Falsa epidemia de melanomas. Lo que hay son demasiadas biopsias, excesos diagnósticos, y muchos dermatólogos.

 

Juan Gérvas (jgervasc@meditex.es) es médico general y promotor del Equipo CESCA (www.equipocesca.org)

 

Acta Sanitaria