El mirador de la medicalización del fracaso escolar

En Cataluña (España), nacer en diciembre es un factor de riesgo para el autismo

La medicalización del fracaso escolar, propiciado éste en muchas ocasiones por la diferencia de edad entre los menores de la clase, está propiciando el etiquetado de enfermedad, entre ellas el autismo, a lo que pasa de ser un proceso normal del crecimiento.

En Cataluña se dobló el autismo, y el problema afecta especialmente a los nacidos en diciembre

Cataluña. Entre 2012 y 2016, se incrementó un 66,6% el número de niños con trastornos de aprendizaje, y se dobló el número de niños con trastorno del espectro autista.

Respecto a nacer en enero, con datos de Cataluña, es peligroso nacer en diciembre pues se asocia (es factor de riesgo) con tener problemas de aprendizaje (33,7% más), y de autismo (7,6% más)

http://observatorisalut.gencat.cat/web/.content/minisite/observatorisalut/ossc_central_resultats/informes/fitxers_estatics/MONOGRAFIC_30_trastorns_aprenentatge_desenvolupament.pdf

Lo mismo se ha demostrado en otros muchos países.

 El autismo se está convirtiendo en plaga

A mediados de los 70, había un niño con autismo por cada 5.000.

A mediados de los 80, uno por cada 1.500.

A mediados de los 90, uno cada 200.

A día de hoy, uno cada 40.

Los datos varían según lugar y estudio pero, con este ritmo, en diez años más todos los niños serán autistas, como se deduce de un estudio sobre la “relajación” en las fronteras entre la definición de normalidad y la de autismo

https://jamanetwork.com/journals/jamapsychiatry/fullarticle/2747847

https://www.telegraph.co.uk/science/2019/08/21/autism-now-over-diagnosed-will-meaningless-condition-within/

https://www.actasanitaria.com/cuantos-ninos-tienen-autismo-denuncia-denunciada/

El autismo es un problema mental que no se debería diagnosticar alegremente

El autismo es enfermedad mental que se diagnostica como “trastorno del espectro autista” (TEA) pues tiene mucha variabilidad en su expresión y gravedad. Es común a todos los afectados un desarrollo deficitario y/o anormal de la interacción social y de la comunicación y un repertorio muy restringido de actividades e intereses. En algunos casos hay discapacidad intelectual y/o alteraciones del lenguaje. Tal diagnóstico genera gran sufrimiento por el impacto en el presente y en el futuro.

La Pediatría Comercial diagnostica autismo, TDAH, depresión, trastorno bipolar, problema de aprendizaje, Trastorno Oposicionista Desafiante, trastorno obsesivo compulsivo y demás con alegría sin igual

En la infancia se diagnostica en exceso, con graves daños, no sólo el autismo sino también el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el trastorno bipolar y otros problemas de salud mental. En Estados Unidos se ha triplicado la prevalencia del TDAH y se ha multiplicado por 40 la del autismo y el trastorno bipolar.

No es que no haya tales problemas en la infancia que requieren seguimiento y, a veces, tratamiento, sino que las etiquetas se expanden para llegar a todos los niños y adolescentes, literalmente.

Parece que haya que “normalizar” a los niños en las escuelas, y quienes destacan por inteligencia son catalogados como autistas, los inquietos etiquetados como TDAH, los que preguntan diagnosticados de trastorno oposicionista desafiante, los tranquilos catalogados como depresivos, los distraídos reciben la etiqueta de problemas de aprendizaje y los que juegan alegremente y acaban cansados son diagnosticados de bipolares.

Las cosas suceden como si hubiera que domar a los niños para transformarlos en borregos de un rebaño fácil de llevar.

Suelen dar la alarma de anormalidad los maestros y profesores, incluso a veces los progenitores, y secundan la preocupación psicólogos, psiquiatras y neurólogos. Pero son pediatras los que abren las compuertas para etiquetar como enfermedad lo que en muchas ocasiones son simples variaciones de la normalidad. Hay, pues, una Pediatría Comercial que se suma a este movimiento que transforma en enfermo a todo niño que destaque.

No hay una epidemia de autismo, hay una epidemia de pediatras diagnosticando autismo (y TDAH, y demás)

https://www.madinamerica.com/2017/01/allen-frances-overdiagnosing-children/

https://www.thetimes.co.uk/article/autism-is-vastly-overdiagnosed-its-the-parentswayout-xzwlg2wsx

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5240230/

https://www.nejm.org/doi/10.1056/NEJMoa1806828

Las vacunas no producen autismo

Las vacunas no tienen nada que ver con el autismo (trastornos del espectro autista). El problema es que se ha ido incrementando el número de vacunas al tiempo que ha aumentado el número de pacientes diagnosticados de autismo. Es decir, se puede percibir una asociación temporal entre vacunas y autismo pues cada vez hay más vacunaciones y más autismo. Por un lado, la vacunación es muy llamativa, por la inyección; por otro lado, el diagnóstico de autismo es impactante

https://autismoevaccini.files.wordpress.com/2014/05/vaccines-are-not-associated-with-autism.pdf

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25562790

https://www.annualreviews.org/doi/full/10.1146/annurev-publhealth-031816-044318

¿Produce autismo el ser el más joven en la clase?

En España los niños se escolarizan por años naturales. El curso empieza en septiembre y engloba a todos los nacidos en ese año natural (del 1 de enero al 31 de diciembre) de forma que hay niños “maduros”, que nacieron al comienzo del año (y ya han cumplido año), y niños “inmaduros”, que nacieron a finales del año (y que cumplirán año antes de final de año).

En muchos países del mundo, los más pequeños de cada curso tienen el riesgo de ser “etiquetados” con problemas mentales varios, incluyendo autismo.

En realidad, el peligro en Cataluña no es nacer en diciembre sino ser de los más pequeños en la cohorte de escolarización. Los más pequeños de cada curso tienen mayor fracaso escolar y peores resultados en los exámenes

 

https://nadaesgratis.es/cabrales/la-maldicion-de-nacer-en-diciembre

Lo del autismo diagnosticado a gogó es parte de una Pediatría Comercial que daña sin producir beneficios

Lo de la Asociación Española de Pediatría (AEP) es de vergüenza:

1.-«La AEP cobró más de dos millones de euros en cinco años por prestar su logotipo a productos infantiles»

https://www.elsaltodiario.com/alimentacion/la-aep-cobro-mas-de-2-millones-de-euros-en-5-anos-por-prestar-su-logotipo-a-productos-infantiles

2.- «Los principales miembros del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría se repartieron más de 200.000 euros de las farmacéuticas en dos años»

https://www.eldiario.es/sociedad/Pediatras-critican-Sanidad-financiar-industria_0_926357949.html

Esa falta de ciencia y de ética tiene que ver con la «epidemia (falsa) de autismo» por un laxo y trivial diagnóstico de algo que impacta profundamente en pacientes y familiares

Esa Pediatría Comercial sin Límites sigue la estela de la que provocó miles de muertos sin pedir perdón ni reparar el daño (con su consejo sin ciencia ni ética de «dormir boca abajo»), de la que recomendó y recomienda las leches artificiales en contra de la lactancia materna, de la que dio su apoyo a las galletas dinosaurio, de la que recomienda en España la vacuna del rotavirus (que no se precisa) y de la misma que ha logrado que las familias españolas se gastaran 700 (setecientos) millones de euros en la vacuna de la meningitis B (Bexsero) a sabiendas de que no es necesaria.

Síntesis

Nacer en diciembre en Cataluña es un factor de riesgo para ser etiquetado con “espectro autista”. Sucede lo mismo con otros problemas mentales en los menores de la clase en muchos países del mundo.

El problema no es ser el menor de la clase sino que las clases no están preparadas para los menores de la clase.

Estamos medicalizando el fracaso escolar. Con los medicamentos y los tratamientos psicológicos el fracaso escolar se transforma en un problema médico, en una cuestión que no atañe ni a la escuela ni a la familia, ni a los maestros ni a los padres. De esta forma lamentable se excluye la verdadera respuesta (y se transforman terriblemente las vidas de niños sanos que devienen en falsos enfermos)

http://equipocesca.org/la-medicalizacion-del-fracaso-escolar/

Puesto que no podemos recomendar el evitar nacer a final de año en España, quizá si podríamos cambiar la escolarización, en vez de años hacer cursos por  semestres, y sobre todo podemos evitar los diagnósticos médicos para resolver los problemas escolares.

Como alternativa podemos aconsejar no concebir hijos en los meses de diciembre a marzo

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3296777/

 

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). jjgervas@gmail.com; mpf1945@gmail.com; www.equipocesca.org; @JuanGrvas

2 Comentarios

  1. Miguel Estevez says:

    Recuerdo que cuando ingrese a la escuela era de los pequeños, naci en enero 21, me colocaron en un grupo de los mas pequeños y asi nuestra profesora resolvia el problema. Soy campesino dominicano, tenemos muy baja presencia de autismo.

  2. Roberto says:

    Pues yo nací en Diciembre y era de los más pequeños. Me fué bien en la escuela, me llevé pocos tortazos de los profesores; y otros compañeros del mismo mes también tuvieron una buena etapa.
    Antes no pasaban estas cosas, claro. Lo que sí había una enorme diferencia era según el nivel de inteligencia (decir cultura sería mucho decir) del nicho familiar. Claro, eso no vende, pero no creo que el mes de nacimiento influya más que la clase social en el proceso de escolarización. Lo del autismo quizás sea un lujo para ellos; pueden fracasar en la escuela pero tienen que espabilar mucho fuera de ella para seguir adelante en la vida. ¿Cómo va lo del autismo por clase social?

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